Desde que existen los mercados financieros, uno de los grandes retos para los analistas e inversores siempre ha sido tratar de determinar sus movimientos, anticipándose a ellos a través de su estudio e interpretación.
Estos movimientos vienen marcados principalmente, por los propios inversores y sus comportamientos.
La Teoría de las Ondas de Elliot analiza cómo los sentimientos de los inversores terminan por crear ciertos patrones en los movimientos del mercado.
En las próximas líneas, explicaremos en detalle en qué se basan dichas tendencias y en qué consisten exactamente.
Qué es la teoría de las Ondas de Elliot
Comencemos por definir la teoría del economista Ralph Nelson Elliot.
Hablamos de una herramienta clave en el análisis de los mercados, que describe las fluctuaciones en los precios, desde una perspectiva predictiva, basada en el estudio de comportamientos anteriores de los inversores.
Esta teoría nació en los años 30 y para su creación, Ralph Nelson Elliot se basó en los movimientos históricos de varios índices financieros, descubriendo que el precio de los activos estaba directamente influido por el sentimiento colectivo de los inversores.
De este modo, la teoría se centra en la posibilidad de predecir estos movimientos de los precios basándonos en ciertos patrones u ondas periódicas, que vuelven a repetirse una y otra vez con el paso de los años.
Concretamente, existen dos tipos de patrones diferentes, uno más impulsivo que se regiría en base a la tendencia principal y otro de carácter correctivo, que se movería en contra.
En el patrón impulsivo, Elliot distingue hasta cinco ondas diferentes, que numera del 1 al 5, por tres dentro del patrón correctivo, que clasifica como a, b y c.
En su día, esta teoría supuso una verdadera revolución para el mundo de la inversión, suponiendo uno de los modelos predictivos de los mercados financieros más importantes aparecidos hasta entonces. Se basaba en teorías como la de Fibonacci o la de Daw, llegando a optimizar sus estudios hasta el punto que aún a día de hoy, es considerada una herramienta fundamental para el análisis técnico de los mercados.
Cada día, miles de inversores en todo el mundo ponen en práctica la Teoría de las Ondas de Elliot con el afán de predecir los próximos movimientos del mercado y actuar en consecuencia.
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Los principios de las Ondas de Elliot
La teoría de las Ondas de Elliot establece la existencia de cinco ondas o patrones que rigen los movimientos de los precios de los activos financieros. Concretamente, cinco de ellas tienen carácter impulsivo y tres, correctivo.
La teoría se basa en que los movimientos en los precios no suceden de manera aleatoria, sino que siguen una serie de pautas que se repiten periódicamente.
Este hecho, permite en cierta medida a los inversores predecir la evolución de los precios en el futuro.
El kit de la cuestión reside siempre en cómo identificar las Ondas de Elliot y aunque incluso, para los grandes expertos, supone un reto de especial complejidad, trataremos de ponerlo un poquito más fácil explicando el funcionamiento de cada una de las ondas que componen la teoría.
Cómo utilizar la teoría de las Ondas de Elliot
Tendencia Impulsiva
- Onda 1: El inicio de la tendencia alcista o impulsiva. Es la más compleja de distinguir y se define porque viene acompañada de una modesta subida de precios dentro de un ecosistema de precios reducidos respecto a la media. Es la onda más corta de todas, de ahí la complejidad a la hora de identificarla.
- Onda 2: Dentro de la tendencia impulsiva, esta sería la primera onda de carácter correctivo. Lo es porque corrige la tendencia establecida por la Onda 1 y nace derivada del miedo de los inversores de afrontar una tendencia bajista, provocando un movimiento correctivo en los precios. No hablamos de un cambio de rumbo, sino más bien de un movimiento de frenado.
- Onda 3: La onda más larga del ciclo, caracterizada por un crecimiento notable de la demanda y un incremento de los precios de los activos financieros.
- Onda 4: Segunda onda correctiva del ciclo y la última en la tendencia impulsiva. Sucede tras los máximos de la onda 3, que provoca que los inversores retiren ganancias. Pero el sentimiento continúa teniendo un carácter positivo, así que no hablamos de una corrección muy notable. La tendencia no llega a ser bajista y suele ser una onda muy corta.
- Onda 5: Última onda de la tendencia impulsiva. Es menor en longitud que la onda 3 y refleja un sentimiento positivo del mercado con algunas señales de incertidumbre. Es un momento de tensión para los inversores, que empiezan a prepararse para una potencial corrección de sus inversiones.
Tendencia correctiva
- Onda A: La primera onda de la tendencia correctiva, que se da en un momento en el que el sentimiento del mercado aún es positivo, pero comienza a mostrar rasgos de incertidumbre y discontinuidad en el precio de los activos. De nuevo, nos topamos con una onda muy difícil de identificar.
- Onda B: La tendencia, aunque correctiva, cambia respecto a la onda A. Lo que pasa es que el volumen es bajo y por tanto, su carácter no es suficiente como para recuperar una tendencia alcista.
- Onda C: La última onda de la tendencia correctiva y del ciclo. En este caso, hablamos de una onda de larga duración y que suele acarrear una bajada por debajo del mínimo experimentado en la onda A. Es el signo más claro de que existe una tendencia bajista en el mercado.
Tanto si inviertes habitualmente, como si te estás planteando comenzar en el mundo de la inversión, la teoría de las Ondas de Elliot es siempre un estudio que conviene tener en cuenta a la hora de desarrollar cualquier estrategia de inversión a largo plazo.
Esperamos que este artículo te haya ayudado a comprender las tendencias que en cierta medida, toma el mercado cíclicamente y que puedas aplicar estos aprendizajes a tus inversores con un resultado positivo para tu cartera.
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