El plan de inversión es el paso número uno que debe llevar cualquier tipo de inversión. Pero no es fácil realizar un plan de inversión realista y efectivo.
En este artículo vamos a enseñarte a crear un plan de inversión para que puedas aplicar fácilmente a todas tus inversiones futuras. ¿Nos acompañas?
Qué es un plan de inversión y para qué sirve
Comencemos por definir el concepto. Un plan de inversión es una estrategia detallada en la que se incluyen todas las inversiones que tienes previsto realizar, los tiempos y el tipo de inversión de cada una de ellas, todo ello en base a unas metas previamente planificadas.
De este modo, resulta más sencillo equilibrar los riesgos de las inversiones y establecer una meta clara, que además del retorno de la inversión incluya los beneficios que se tenga planeado obtener como objetivo final.
Suele llevar la forma de un documento en el que se indican los recursos financieros que van a utilizarse en las inversiones, todas las inversiones que van a llevarse a cabo, el horizonte temporal de cada una de ellas y los objetivos perseguidos.
La estrategia de inversión posterior, debe responder íntimamente a lo establecido en el plan y pese a que éste, puede actualizarse en función del comportamiento de las inversiones, dichas modificaciones siempre deben responder a la consecución de los objetivos establecidos
Cómo funciona un plan de inversión
El funcionamiento de un plan de inversión es muy simple. En primer lugar debe tenerse claro los recursos de los que dispone el inversor y el margen de tiempo del que dispone para llevar a cabo las inversiones. Posteriormente, debe fijarse una meta, en base a la cual se escogerán diferentes tipos de activos en los que invertir, que respondan a distintos horizontes temporales de la inversión y por consiguiente, diferentes niveles de riesgo.
Si durante el periodo en el que alguna de las inversiones se encuentre, el inversor decide modificar la inversión, por ejemplo, aumentando el capital invertido, este cambio debe incluirse en el plan, evaluando la influencia del mismo en el conjunto de la estrategia y ajustando si fuera necesario, el resto de las inversiones para que el retorno total obtenido al finalizar el plan, se encuentre alineado con los objetivos especificados en un primer momento.
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Beneficios de un plan de inversión
Un plan de inversión es la manera más inteligente de invertir. Básicamente, se trata de plasmar en un documento una estrategia de inversión, e ir actualizándolo en base al comportamiento de cada uno de los activos elegidos.
De este modo, se obtienen dos beneficios principales. Por un lado, aseguras una gestión de tu cartera mucho más inteligente, eficiente y efectiva, ya que cuentas con la posibilidad de diversificar la inversión en base a resultados a tiempo real y por lo tanto, cada nueva inversión que lleves a cabo a partir del inicio del plan, responde a unas causas determinadas y se incluye como parte de la estrategia para la consecución de unos objetivos globales.
Y en segundo lugar, se trata de una herramienta fundamental para disminuir el riesgo de tus inversiones. Gracias al plan, puedes consultar de un plumazo el mapa de la estrategia general y ver cómo va respondiendo cada uno de los activos en el camino hacia esas metas generales. Por tanto, es posible ir ajustando, escogiendo un tipo de inversión u otra en base a los resultados, e ir disminuyendo riesgos en función del comportamiento de cada inversión.
Cómo elaborar un plan de inversión
Todo plan de inversión debe incluir cuatro pasos principales:
- La definición de las metas
El objetivo final del plan es el pilar fundamental en torno al que debe girar cada movimiento. Dicha meta, incluye unos horizontes de tiempo determinados y por lo tanto, unos porqués. Y es que, no es lo mismo invertir para generar unos beneficios a corto plazo, que hacerlo para la jubilación. El objetivo te ayudará del mismo modo, a elegir un tipo de activo u otro.
- Análisis de los recursos financieros a emplear
No nos referimos únicamente al montante del capital que se desea invertir. También es necesario realizar un análisis minucioso de tus ingresos y gastos rutinarios, para tenerlos en cuenta a la hora de perfilar tus inversiones.
- Dibujar la estrategia de inversión
Una vez conocidos el objetivo y los recursos con los que cuentas, es el momento de perfilar la estrategia. En ella no sólo es importante incluir el tipo de activos en los que planeas invertir, sino también, los horizontes temporales de cada uno de ellos, su nivel de riesgo y las posibles necesidades de liquidez que puedan presentarse a lo largo del periodo de la inversión.
- Puesta en marcha del plan
Cuando dispones de toda la estrategia detallada, toca ponerla en funcionamiento. Es el momento de la elección final de los activos o vehículos de la inversión a utilizar, los cuales siempre deben responder a una diversificación equilibrada para intentar disminuir al máximo el nivel de riesgo. Cuantos más activos, menor será el riesgo total del plan.
- Análisis de la inversión y actualización del plan
En base a los resultados de cada una de las inversiones, es posible que el objetivo marcado en un primer momento varíe. En este sentido, surgen dos posibles vías. En primer lugar, se puede directamente, cambiar el objetivo y que éste pase a ser más o menos ambicioso en base a los resultados. O si eres un inversor experimentado, te recomendamos que actualices tus inversiones, buscando nuevos activos que te ayuden a conseguir ese objetivo final, aunque por ejemplo, debas modificar los tiempos preestablecidos.
Ejemplo de un plan de inversión
Pongamos por ejemplo, que el objetivo de nuestro plan es la obtención de 200.000 € en un plazo de 20 años para garantizar una buena jubilación y disponer de cierto capital para determinados gastos.
Ya tenemos la meta clara. A continuación, veremos con qué recursos financieros contamos para el plan, teniendo en cuenta nuestros ingresos y gastos mensuales. Por ejemplo, el inicio del plan puede darse con unos recursos de 20.000 € de ahorros personales.
Toca poner en marcha el plan. Para ello, podemos escoger por ejemplo, bonos de diferente índole, en los que invertiríamos un 20%, fondos de inversión para un 40% del total, acciones de tres grandes empresas en las que invertiremos un 30% y bienes raíces para el 10% restante.
La elección de los activos dependerá totalmente del momento que atraviese el mercado en cada momento. Aquí, como indicamos anteriormente, la diversificación es clave a la hora de disminuir los riesgos.
Una vez realicemos las distintas inversiones, llega el momento de ir analizando sus resultados e ir ajustando.
En este caso, contamos con un horizonte temporal bastante amplio, de 20 años, por lo que tampoco debemos ponernos nerviosos y el análisis debe realizarse siempre, teniendo en cuenta los tiempos. Si viéramos que nos conviene cambiar algún tipo de activo o modificar los porcentajes de cada inversión, puede llevarse a cabo en el momento en que veamos más adecuado en base al plan.
Recuerda que la meta final del plan es importante, pero también puede variar según vayan comportándose las distintas inversiones. Del mismo modo, siempre puedes optar por ampliar la inversión si vieras que de esta forma, puedes llegar a los objetivos marcados en un primer momento.
Ahora que ya conoces todo lo que debes saber sobre planes de inversión, esperamos que se conviertan en la hoja de ruta de todas tus futuras inversiones. Te aseguramos que si los llevas a cabo y los empleas de la forma correcta, será mucho más factible la obtención de éxito en tus operaciones financieras.
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