La capitalización simple y compuesta son dos vías para intentar calcular el rendimiento futuro de una inversión. A continuación, vamos a contarte qué significa cada una, cómo aplicarlas y cuáles son sus diferencias principales.
Qué es la capitalización simple
Entendemos por capitalización simple un tipo de operación que se emplea en el sector financiero con el fin de calcular el cambio de un capital actual por su equivalente en un capital futuro.
Hablamos de capitales a corto plazo, es decir, con un año o menos entre ellos.
En la capitalización simple, los intereses que genere el capital inicial no se van sumando al mismo. No se reinvierten, sino que siempre aplicarían al capital general. Es decir, no se trata de una fórmula acumulativa.
Qué es la capitalización compuesta
A diferencia de la capitalización simple, el cálculo de la capitalización compuesta sí tiene en cuenta los intereses generados. En este tipo de cálculo los intereses que haya producido el capital inicial se suman a este importe para generar nuevos rendimientos. Hablamos por lo tanto, de interés compuesto, que es el que se calcula sobre el capital inicial y los sobre los intereses acumulados en periodos previos. Al irse multiplicando, potencia un crecimiento más rápido del capital con el paso del tiempo.
Esto nos indica que un ahorro de una cantidad determinada por ejemplo, cada mes, que se vaya invirtiendo periódicamente en un producto de inversión, siempre será más factible que genere cierto nivel de rentabilidad en el largo plazo.
Suele emplearse en productos financieros como fondos de inversión, productos de seguro de capital diferido o planes de pensiones.
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Fórmula de la capitalización a interés simple
La fórmula de la capitalización a interés simple es la siguiente:
Capital Final (CF) = Capital Inicial (C0) + (Capital Inicial x Tasa de interés x Tiempo que dura la inversión expresado en años).
Fórmula de la capitalización compuesta
La fórmula de la capitalización a interés compuesto es:
Capital final (CF) = Capital Inicial (C0) x ( ( 1 + Tasa de interés ) ^t )
Se entiende ^t como elevado por el periodo de tiempo.
Ejemplos de capitalización simple y compuesta
Sabemos que viendo únicamente las fórmulas resulta complicado entender su funcionamiento, por lo que vamos a ilustrarlas con dos ejemplos prácticos.
Comenzaremos con un ejemplo para ver cómo funciona la fórmula de la capitalización simple, para a continuación, hacer lo propio con la capitalización compuesta.
Imaginemos que contamos con un capital inicial de 2000 €, bajo una tasa de interés del 8% durante 3 años. Al tratarse de un periodo de 3 años, multiplicaremos por 3 al final:
Capital Final (CF) = 2000 € + ( 2000 x 0,08 x 3) = 2000 + 480 = 2480 €.
A continuación veremos un ejemplo de cálculo de capitalización compuesta.
Emplearemos el mismo tipo de supuesto, con un capital inicial de 2000 €, una tasa de interés del 8% y un periodo de 3 años de duración:
Capital final (CF) = 2000 x ( ( 1+0,08 ) ^3) = 2519,42 €.
Como podemos ver, la capitalización compuesta ha ofrecido una cantidad superior de intereses. Del mismo modo, si habláramos de un periodo aún mayor, los intereses continuarían creciendo en este tipo de capitalización.
Diferencias entre la capitalización simple y compuesta
Ya sabemos que ambas fórmulas permiten calcular el equivalente de un capital en un periodo posterior, una vez éste se viera afectado por unos intereses concretos. Sin embargo, existen cuatro diferencias clave que distinguen ambos tipos de capitalización:
- El plazo de la inversión en el caso de la capitalización simple no supera el periodo de un año, mientras que si hablamos de capitalización compuesta, suele usarse en periodos superiores.
- La rentabilidad en el caso de la capitalización simple es menor que en la compuesta, ya que en esta última los intereses sí se reinvierten a diferencia de en la primera.
- El cálculo de intereses en el caso de la capitalización simple se realiza únicamente respecto al capital inicial, mientras que en la compuesta se tienen en cuenta los intereses generados.
- En el caso de la capitalización compuesta, al sumarse los intereses generados, se producen intereses sobre esos intereses, dando lugar a los denominados intereses compuestos. Algo que en la capitalización simple no ocurre.
Como puedes ver, pese a que ambos cálculos guardan un objetivo bastante similar, existen aspectos clave, como el periodo del tiempo o la rentabilidad, que hacen que sea necesario optar por una opción u otra en función de las características de cada inversión.
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