Descubre qué es un ETF, cómo funciona, qué tipos existen y cuáles son sus ventajas y riesgos antes de invertir.
Un ETF es un fondo cotizado en bolsa que agrupa varios activos y se compra y vende como una acción. Los ETFs permiten invertir de forma diversificada en un índice, un sector, una zona geográfica o un tipo de activo concreto.
Cada participación del ETF representa una parte de una cartera de inversión. En muchos casos, esa cartera busca replicar el comportamiento de un índice, como el IBEX 35 o el S&P 500, por lo que los ETFs son una forma sencilla de acceder a mercados completos con una sola operación.
Podemos diferenciar, además, otros tipos de ETFs según si quieren replicar el mismo comportamiento de un índice o el contrario.
Para entender cómo funcionan los ETFs, hay que tener en cuenta dos ideas clave: su cotización en bolsa y su objetivo de réplica de índices. A diferencia de un fondo tradicional, un ETF se compra y se vende durante la sesión bursátil, igual que una acción.
Muchos ETFs buscan replicar el comportamiento de un índice de referencia. Si el índice sube o baja, el ETF tiende a moverse en la misma dirección, aunque pueden existir pequeñas diferencias de seguimiento. Gracias a esta estructura, los ETFs combinan la diversificación de un fondo con la operativa ágil de un valor cotizado.
Los ETF, por su carácter de producto cotizado, tributan en España de forma similar a las acciones. En el caso de personas físicas, las ganancias patrimoniales obtenidas por su venta se integran en la base imponible del ahorro y tributan en el ejercicio en que se materializan.
Actualmente, la tributación de la base del ahorro se estructura, con carácter general, en los siguientes tramos:
A diferencia de los fondos de inversión tradicionales, las ganancias patrimoniales derivadas de los ETF no permiten, con carácter general, aplicar el régimen de diferimiento fiscal por traspasos. Además, la CNMV recoge que las ganancias patrimoniales en ETF no están sujetas a retención.
Los ETFs no están libres de riesgo. Su seguridad depende de los activos en los que invierten, del mercado al que están expuestos y de factores como la divisa o la liquidez. Por eso, aunque son productos transparentes y fáciles de seguir, conviene elegirlos según el perfil y el objetivo de inversión.
No existe una cantidad única, ya que depende del precio de cotización del ETF y de los costes asociados a la operación. En la práctica, se puede empezar con importes reducidos, aunque conviene valorar el peso de las comisiones en inversiones pequeñas.
Para un inversor principiante, suele ser más fácil empezar por ETFs amplios y diversificados, por ejemplo los que replican grandes índices bursátiles o de renta fija. La elección dependerá del horizonte temporal, el perfil de riesgo y el mercado en el que se quiera invertir.