A falta de tres sesiones bursátiles para el cierre de septiembre, esta semana comienza el cuarto trimestre, un periodo rico en estadísticas históricamente favorables a las alzas. Como muestra el gráfico inferior de Goldman Sachs, la tendencia del índice americano suele ser positiva desde octubre hasta mediados del año siguiente.

Debajo se observa con más detalle. Desde 1950, el cuarto trimestre de los años midterm ha sido positivo en el 84% de las ocasiones. El primer trimestre del año preelectoral (1T2027) lo ha sido en el 94,7% de los casos, y el segundo trimestre de ese mismo año, en el 73,7%. Entramos así en una “dulce ventana” sweet spot para el índice americano.

Además de los datos que hemos venido exponiendo de cara a final de año (Ordenando ideas fuertes en el S&P 500 hasta final de 2026), hoy añadimos otros detalles llamativos. En el gráfico inferior se aprecia cómo el porcentaje de valores del S&P 500 por encima de sus medias de corto plazo (20 sesiones) alcanzó el 16 de septiembre, en los mínimos de 7.507 puntos, niveles del 18%. Estas lecturas, aunque puedan producirse caídas adicionales —por ahora se ha rebotado desde ese punto sin nuevos descensos—, han sido propias de rebotes de cierta importancia en un plazo inferior a tres meses, es decir, antes de finales de este año.

En este sentido, también llama la atención el elevado porcentaje de flujos que han entrado en fondos de liquidez a corto plazo (ventana móvil de tres meses). Ese alto volumen de dinero que se “esconde” en caja ha venido coincidiendo con un buen comportamiento posterior del S&P 500.

Los índices tecnológicos (Nasdaq 100 y Semiconductores de Filadelfia, SOX) completaron la semana pasada la ruptura de los niveles clave que apuntábamos a vigilar. Nótese que el Nasdaq se ha detenido momentáneamente en los máximos históricos de junio, en 30.800 puntos, consolidando las rupturas de los movimientos bajistas previos.

Como apuntábamos en el gráfico inferior el pasado 10 de agosto, las probabilidades de un movimiento del índice tecnológico por encima de sus máximos históricos son elevadas, puesto que cuando el S&P 500 ha marcado máximos siempre ha tendido a adelantar el camino del Nasdaq.

Reforzando los datos anteriores, resulta curioso este gráfico de J.P. Morgan, en el que se refleja cómo los inversores minoristas vendieron un récord de 300 millones de dólares en ETFs el pasado miércoles. El flujo vendedor se concentró en tecnología, con 270 millones de salidas en ETFs de semiconductores y momentum. Esta cifra es pequeña en comparación con los más de 10 billones que hay en ETFs estadounidenses, pero resulta llamativa por ser el mayor flujo diario de la serie. Históricamente, este tipo de lecturas han tendido a aparecer en zonas desde las que el índice ha registrado un comportamiento positivo tiempo después.

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Eduardo Faus Ipiña
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