Opinión

Unas Bolsas desorientadas se apoyan en las buenas noticias empresariales

Juan Carlos Ureta - Presidente ejecutivo de Renta 4 Banco

Igual que la semana anterior, las Bolsas se han movido con un ojo puesto en las noticias macroeconómicas y otro, en los resultados y noticias empresariales. Y de nuevo han sido las buenas noticias empresariales, sobre todo las de compañías tecnológicas como Apple, las que han llevado a las Bolsas americanas a cerrar la semana en un tono optimista, ayudado además en esta ocasión por la publicación el viernes del informe de empleo americano de abril, que abre la expectativa de que la Fed pueda acelerar las bajadas de tipos ante la debilidad mostrada por el mercado laboral.

Al final, el Eurostox ha bajado un 1,7% en la semana, y las Bolsas europeas en general han recortado, pero el Nasdaq ha subido un 1,26%, el Dow Jones un 1,18% y el S&P tan solo un 0,55%. Aunque a lo largo de la semana ha habido vaivenes, se ha cumplido en cierto modo nuestra previsión de una semana relativamente tranquila en las Bolsas, una semana que ha discurrido con subidas y bajadas no demasiado fuertes. Una tranquilidad llamativa si pensamos que al empezar el año la convicción era que la Fed bajaría los tipos de intervención seis o siete veces a partir de marzo, y poco a poco no solo se ha ido olvidando ese escenario de varias bajadas de tipos, sino que, además, se ha ido abriendo paso la duda de si la Fed podría subir los tipos de interés dada la fortaleza de la economía norteamericana.

Es curioso cómo las Bolsas respiraron aliviadas el pasado miércoles cuando Powell aclaró, de forma muy explícita, que no está en la agenda de la Fed subir los tipos de interés, una afirmación que impulsó de inmediato subidas de más del 1% en el S&P, el Dow y el Nasdaq, hasta que, en una segunda lectura, los inversores se percataron de que Powell había evitado pronunciarse sobre futuras bajadas de tipos. Al final, tanto el S&P como el Nasdaq perdieron todo lo ganado y acabaron la sesión del miércoles con ligeras caídas del 0,3%, y el Dow solo logró subir un 0,2%, en un movimiento de ida y vuelta que refleja muy bien las ganas de subir de las Bolsas, pero a la vez su desencanto ante el retraso de la Fed en bajar los tipos.

Lo sucedido el miércoles es una muestra de la desorientación de las Bolsas ante unos datos económicos mixtos, que unas veces trasladan sensación de fortaleza y otras de fragilidad, y ante una Fed que precisamente por ser “data dependiente” no acaba de lanzar un mensaje claro sobre la bajada de tipos. Sin embargo, en su exposición posterior a la reunión, Powell dio claves importantes, sobre todo porque fue muy explícito en relación con la liquidez suministrada al sistema, es decir, con la reducción del balance de la Fed.

Powell se refirió a la llamada QT o “contracción monetaria cuantitativa” frente a la QE o “expansión monetaria cuantitativa” que llevaron a cabo los Bancos Centrales durante más de una década y dijo expresamente que la reducción del balance de la Fed debe ser “suave” (“smooth”) para evitar las turbulencias (“turmoil”) que se han producido en ocasiones anteriores. Este es el nuevo “mix” de la política monetaria poscovid: tipos altos, aunque un poco más bajos que los actuales y mantenimiento de la liquidez en niveles adecuados para evitar desplomes. A la vez, Powell quiso dejar claro que el escenario de deflación hay que descartarlo absolutamente y puso especial énfasis también en eliminar los posibles temores de estanflación derivados del pobre crecimiento del PIB americano del primer trimestre (1,6% anualizado) y del reciente rebrote de la inflación. Powell dijo, jugando con las palabras, que no ve por ningún lado ni el estancamiento (“stan”) ni la inflación (“flation”).

En definitiva, Powell quiso dar su visión de lo que está pasando en la economía, y lo que está pasando parece gustarle bastante, lo bastante como para de momento no moverse demasiado, es decir, no subir los tipos pero tampoco bajarlos, y no tocar demasiado la liquidez, manteniendo el balance de la Fed no muy lejos de los altísimos niveles que alcanzó tras el covid. Pero las Bolsas quieren más y de momento la Fed no se lo da, seguramente porque no debe dárselo. Como ha dicho Warren Buffett este fin de semana en la Junta anual de accionistas de Berkshire Hathaway, Powell es un hombre sabio (“a very wise man”) y sabe que el problema está en algo que no controla, en la política fiscal, que este año electoral será expansiva, y tal vez por ello Powell se preocupó mucho en dejar claro que la Fed no va a cambiar su política por las elecciones presidenciales de noviembre.

Todo esto provocó, como decíamos, una reacción confusa en las Bolsas, pero de nuevo las empresas tecnológicas han sido claves para despertarlas. Primero Amazon, que publicó sus cifras el martes tras el cierre del mercado, y que ha subido un 3,7% en la semana, pero sobre todo Apple, que publicó resultados el jueves fuera de hora, anunciando una recompra de acciones por ciento diez mil millones de dólares, y subió un 6% el viernes y un 8,3% en la semana. También ha habido empresas con malas noticias en la semana como Starbucks o Super Micro Computer, pero en general, como viene pasando, las compañías que sorprenden positivamente son la mayoría. Según FactSet, el 80% de las empresas del S&P que han reportado sus cifras ha superado las estimaciones del mercado.

Como decíamos al principio, esta última semana el apoyo no ha venido solo de las empresas. El informe de empleo americano publicado el viernes no solo evidenció una pobre creación de puestos de trabajo (175 mil frente a los 240 mil esperados) que, de hecho, es la menor en seis meses, sino que además elevó la tasa de desempleo al 3,9% con los salarios por hora creciendo por debajo del 3%, en concreto el 2,8%. Las Bolsas recibieron con júbilo el informe, pensando que la Fed podría acelerar la bajada de tipos, pero cabe pensar que Powell ya tuviese algún anticipo de los datos de empleo cuando habló el miércoles.

Mayo se inicia con la duda de si la corrección de abril va a continuar. En abril el Dow ha perdido un 5% en su peor mes desde septiembre de 2022, el S&P un 4,2% y el Nasdaq un 4,4%. Se ha puesto fin así al espectacular rally que las Bolsas han vivido desde fin de octubre hasta fin de marzo, aunque es verdad que se ha hecho de forma ordenada. Para responder a la pregunta de si la corrección va a continuar, no nos queda más remedio que ser como la Fed, “data dependientes”, y seguir mirando y analizando los datos que salgan, y van a salir muchos. El petróleo ha caído en la semana y el bitcoin ha llegado a perder los 60.000 dólares.

Pero nuestra sensación de fondo es que los mercados financieros están tratando de encontrar un nuevo equilibrio en las valoraciones de los activos, adaptado a un entorno de coste del dinero normalizado y a un entorno de crecimiento moderado, pero positivo. Un entorno que adicionalmente es de transformación total y muy transversal. Pensamos que la búsqueda de ese nuevo equilibrio va a llevar cierto tiempo, y que aún queda. No vemos por ello el “caso alcista secular”, es decir, el inicio de un mercado alcista potente y de largo plazo en las Bolsas, aunque tampoco veríamos desplomes serios.

Esta semana publica resultados el miércoles la “darling stock” por excelencia de Wall Street, Nvidia, que en los últimos doce meses ha subido un 250%, lo que hace que las expectativas estén necesariamente altas, sobre todo tras haber superado en valor bursátil Nvidia a Alphabet la semana pasada.

Publican, además, otras tecnológicas como Palo Alto, pero sobre todo empieza a publicar sus datos las grandes cadenas de consumo, como WalMart y Home Depot el martes, o de viajes como Booking Holdings el viernes. Es interesante ver cómo se percibe el sentimiento del consumidor por estas grandes cadenas, después de que McDonald’s dijese la semana pasada al presentar sus resultados que ve un consumidor más cauteloso y selectivo por el efecto de la inflación.

En lo que a macro se refiere, se publican el miércoles las actas de la última reunión de la Fed, hay varios PMIs el jueves y el viernes el sentimiento del consumidor de la Universidad de Michigan, que será interesante tras los malos datos que ha dado la Conference Board.

A pesar del fuerte descenso de abril, el S&P 500 inicia mayo más de un 20% por encima de los mínimos de octubre y el S&P lleva más de 300 sesiones sin ver una caída en el día superior al 2%. Esa resistencia de las Bolsas es muy llamativa, pero nos mueve a pensar más en soportes a la baja que en grandes despegues al alza.           

 

 

Juan Carlos Ureta Domingo
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