Opinión

Tras una semana de récords llega la prueba de las 'Big Five'

Juan Carlos Ureta - Presidente ejecutivo de Renta 4 Banco

Octubre, un mes que algunos temen por su mala fama bursátil, va evolucionando bastante bien, sobre todo para las Bolsas americanas,
que la semana pasada volvían a marcar nuevos récords históricos de todos los tiempos, superando todos los obstáculos y escalando lo que en el lenguaje de los mercados se conoce como el "wall of worry", es decir, el muro de preocupación que se levanta frente a los inversores cuando hay inquietudes flotando en el ambiente.

En este caso las inquietudes se acumulan sobre todo por dos factores, por un lado, la crisis energética y por otro, los cuellos de botella en las cadenas de suministro. Son dos factores de inquietud que no parece que vayan a resolverse en el corto plazo, y que, más allá de su impacto inmediato sobre la inflación también tendrán un impacto sobre el crecimiento, lo cual, como venimos diciendo en las últimas semanas, nos parece bastante más preocupante.

Pero las Bolsas, sobre todo las americanas, han seguido mirando esta última semana a los resultados empresariales y, además, se han visto muy aliviadas al pagar "in extremis" el gigante inmobiliario chino Evergrande el cupón de sus bonos en dólares, pocas horas antes de expirar el plazo, despejando así temporalmente una de las incógnitas que pesaban sobre el mercado. Al final el S&P ha subido un 1,6% en la semana, el Nasdaq el 1,3% y el Dow Jones el 1%. Las Bolsas europeas han ido peor, con el Ibex y el Dax recortando ligeramente y el Eurostoxx subiendo solo un simbólico 0,14%. En Asia, el Nikkei ha recortado el 0,91%, pero Hong Kong ha logrado subir un 3,1%.

Como decíamos al principio, hemos visto varios récords históricos en la semana. El S&P cerró en máximo histórico el jueves y el Dow Jones lo hizo el viernes, día en el que también las acciones de Tesla cerraron en 909,6 dólares, su precio más alto de todos los tiempos, tras presentar beneficios y ventas récord en el tercer trimestre. El bitcoin también batió su récord histórico en la sesión del miércoles pasado, cuando superó en algunos momentos los 67.000 dólares.

Esta colección de récords es bastante impresionante sobre todo si tenemos en cuenta que hace tres semanas las Bolsas y los activos de riesgo en general parecían abocados a una corrección seria, motivada no solo por la subida de la inflación sino también por la ralentización del crecimiento. Una ralentización del crecimiento que se ha confirmado en China el pasado lunes, cuando se publicó que el PIB del tercer trimestre ha crecido menos del 5% (exactamente el 4,9%), quedando por debajo de las estimaciones y desde luego muy lejos del 18,2% del primer trimestre y del 7,9% del segundo trimestre. El jueves próximo sabremos lo que ha crecido el PIB norteamericano en el tercer trimestre.

Tampoco la inflación ha dado buenas noticias. Se ha confirmado una inflación alta en la zona euro, del 3,4% en septiembre, y el petróleo ha cerrado la semana con una nueva subida que le sitúa en 84 dólares para la referencia del West Texas (WTI) y en 85,77 dólares para el Brent. La consecuencia es que los tipos de interés de los bonos largos suben. El americano a diez años (T bond) llegó a tocar el 1,70% el viernes y se acerca al máximo anual que marcó el 30 de marzo en 1,776%. Por su lado el "bund" alemán está ya en el -0,10% frente al tipo de -0,50% al que estaba a mediados de agosto. Los bonos parecen por tanto estar descontando una inflación más persistente de lo que la FED y el BCE pronostican.

Pero lo realmente interesante de la semana ha estado, a nuestro juicio, en las tecnológicas, donde hemos visto dos mundos, el de las que han marcado máximos históricos y el de las que han sufrido un desplome importante. Entre las primeras está la ya citada Tesla, que ha obtenido beneficios récord por tercer trimestre consecutivo y ha quintuplicado sus ganancias, lo que le ha llevado a su máximo histórico de cierre del pasado viernes, y a pensar ya en los 1.000 dólares por acción o incluso más, si hacemos caso a Cathie Wood, la conocida gestora de Ark Invest, que pronostica que la acción de Tesla llegará a los 3.000 dólares. Además de Tesla, el pasado viernes Netflix, EBay y Microsoft tocaban también máximos históricos en algunos momentos de la sesión.

En el lado opuesto Snap, la red social que ha sabido crecer frente a Facebook innovando y generando servicios diferenciales, se desplomaba el pasado viernes un 26,5% tras publicar malas cifras trimestrales. Igualmente, Intel caía un 11,7% en la sesión al depreciar sus ingresos y sus beneficios. Lo más inquietante no es que estas dos empresas hayan caído, sino los motivos por los que han caído.

En el caso de Intel, como es lógico al ser junto a TSMC (Taiwan Semiconductor) el mayor fabricante de microprocesadores del mundo, los cuellos de botella en las cadenas de suministro le afectan de lleno y explican el mal comportamiento trimestral, pero lo que es más alarmante es que esos problemas en los suministros están también detrás del mal comportamiento de una compañía como Snap que aparentemente debería estar al margen de los mismos. Sin embargo, hay una relación indirecta. El fundador de Snap, Evan Spiegel aludió a los cambios en las políticas de privacidad de Apple como una parte de la explicación de la caída de sus ingresos, pero a la vez, y esto es lo que de verdad inquietó a los inversores, dijo que algunos de sus clientes, sobre todo las grandes compañías, están bajando sus presupuestos de publicidad debido a las interrupciones en los suministros y a la escasez de mano de obra para poder elevar su producción. Esos dos factores hacen, según Evan Spiegel, que haya menos apetito en las compañías para ganar nuevos clientes y por tanto gastan menos en publicidad.

Esa última afirmación alarmó al mercado y tuvo repercusión, el mismo viernes, en Facebook y en Twitter, que recortaron un 5% en la sesión ante la amenaza de que puedan decir lo mismo en su presentación trimestral de resultados esta semana. Facebook presenta sus cifras el lunes y Twitter el martes. Pero la alarma podría ser incluso mayor si se empieza a ver que la ralentización del crecimiento chino, unida a los problemas de suministro y a la subida de las materias primas y de los fletes puede empezar a trasladarse negativamente a los resultados empresariales. Hasta ahora más de un 80% de las compañías que han reportado sus beneficios ha superado las estimaciones, pero hay que esperar a ver el cuadro más completo. Snap puede ser un caso aislado o un anticipo de algo mucho más grande.

Esta semana, además de publicarse el primer avance del PIB americano del tercer trimestre, publican sus cifras las cinco grandes tecnológicas (Big Five). Facebook publica el lunes, Alphabet y Microsoft el martes, y Apple y Amazon el jueves. Esta es una gran prueba para las Bolsas ya que en su conjunto esas cinco compañías representan más de una quinta parte de la capitalización de las Bolsas americanas y, además, sus ventas son un buen indicador del pulso de la economía global. Junto a las "cinco grandes" publican también sus resultados en torno a un tercio de las empresas del S&P y del Dow Jones, y muchas europeas, entre ellas Twitter, EBay, Coca Cola, Colgate-Palmolive, Anheuser Bush, Airbus, Santander, HSBC, Volkswagen o Visa, entre otras muchas.

Vamos a tener, por tanto, una visibilidad mucho mayor sobre el impacto que están teniendo ya en los resultados empresariales los problemas que afectan a la economía global y, sobre todo, vamos a conocer la visión de muchas empresas relevantes, entre ellas las cinco grandes tecnológicas, para los próximos meses, lo cual es particularmente importante en un momento como el actual en el que surgen dudas sobre el modelo de economía post Covid que se ha diseñado, un modelo que parecía perfecto hasta septiembre pero que empieza a ser cuestionado.

En ese contexto de revisión y de cuestionamiento del modelo de la economía post Covid es relevante la dimisión de Jens Weidmann como miembro del Consejo del BCE. Es bien sabido que Weidmann no estaba cómodo con el mantenimiento de políticas monetarias ultraexpansivas una vez que la economía está ya volviendo a la normalidad, y es también sabido que la opinión mayoritaria del BCE apunta en la dirección de no precipitarse al retirar estímulos. No sabemos si detrás de esas "razones personales" que Weidmann ha expresado para justificar su dimisión hay algo más, pero lo que sí sabemos es que en su carta de despedida Weidmann ha dicho literalmente que "Solo será posible la estabilidad si la política monetaria respeta su mandato restringido y no queda atrapada en la política fiscal o en los mandatos financieros". Un mensaje relativamente fácil de entender para quien quiera escucharlo.

La pregunta sigue siendo si estamos a las puertas de un rally de fin de año o no y si podemos dar por cerradas las dudas sobre la inflación, el crecimiento y el modelo de sociedad post Covid que habían surgido en septiembre.

En cuanto a si las Bolsas van a protagonizar un "rally de fin de año", todo es posible en unas Bolsas inundadas de liquidez y en las que no hay alternativa de inversión, pero pensamos que las dudas sobre la economía van a persistir y por ello tendríamos cautela en estos momentos, hasta que no esté más claro el alcance de los problemas de suministro y de la crisis energética.

En nuestra opinión, es muy importante lo que hagan las tecnológicas tras lo que nos digan esta semana las cinco grandes.

Juan Carlos Ureta Domingo
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