Opinión

Rally de Navidad pese a la inflación

Juan Carlos Ureta - Presidente ejecutivo de Renta 4 Banco


Aunque las señales apuntaban a un fin de año sin el tradicional rally navideño, en parte por la aparición de Ómicron y en parte por el previsible endurecimiento monetario de la Fed a la vista de la subida de la inflación, la realidad es que el viernes el S&P cerró en un nuevo máximo histórico de todos los tiempos (4.712 puntos) tras avanzar un 3,8% en la semana, volviendo a situarse así por encima del 25% de rentabilidad acumulada desde el uno de enero.

Las Bolsas americanas han vivido su mejor semana de los últimos diez meses (Dow +4%, S&P +3,8%, Nasdaq +3,6%) y las europeas también han tenido subidas fuertes (Eurostoxx +2,9%, Dax +3%, CAC +3,3%) con la ya habitual excepción del Ibex, que solo ha podido avanzar un 1,4% tras cuatro semanas en negativo. El Nikkei, el Shanghai Composite y el MSCI de Bolsas emergentes en dólares también han tenido subidas algo más discretas, del 1,5%, 1,6% y 1,1%, respectivamente.

Las Bolsas han sorteado así de forma muy positiva un pésimo dato de inflación americana en noviembre. Los precios suben ya un 6,8% anualizado en EE.UU. y un 4,9% la subyacente, excluyendo energía y alimentos no elaborados. La subida de la inflación subyacente en noviembre es la mayor desde 1991 y eso hace aún más extraordinaria la subida de las Bolsas americanas el viernes pasado tras publicarse el dato.

La estrategia de comprar en las caídas ('buy the dips') se ha demostrado, una vez más, y ya van muchas, como ganadora, sobre todo en las Bolsas americanas. El dinero ha vuelto a entrar en grandes cantidades en la renta variable, desoyendo a quienes afirman que los precios de los activos de riesgo están totalmente inflados y que se avecina una corrección de cierta intensidad. Tampoco están acertando quienes preveían una subida notable de los tipos de interés al calor de la subida del IPC. El tipo de interés del bono del Tesoro americano a diez años cerró el viernes en 1,48%, muy por debajo del 2% que pronosticaban algunos para fin de año.

Estamos de nuevo en pleno 'risk-on' y cualquier amago de corrección es rápidamente abortada, como sucedió con la que se produjo en Tesla el pasado lunes, cuando llegó a caer un 6,5% tras conocerse que la SEC americana ha iniciado una investigación sobre la empresa. Al final la compañía cerró la sesión prácticamente en tablas y el resto de la semana ha subido. Lo mismo sucedió en el S&P en la sesión de cierre semanal del viernes. Tras el dato de inflación parecía que el S&P quería corregir, pero al final el tono optimista se impuso en Wall Street, al parecer porque algunos analistas habían previsto una inflación superior al 7%, y al quedarse "solo" en el 6,8% hubo cierto alivio.

En realidad, la explicación simple es que el dinero no para de fluir hacia EE.UU. No solo el dinero que crea la Fed y que se invierte básicamente en EE.UU., sino también una parte del dinero que crean otros Bancos Centrales, que al final acaba invirtiéndose en las Bolsas americanas porque se las considera ganadoras en el mundo post Covid, al albergar a las grandes tecnológicas que están transformando la sociedad. La renta variable norteamericana va a recibir este año flujos por más de un trillón (millón de millones) de dólares, y esa es una cantidad muy superior a la que haya recibido ningún año anterior.

Ante esa avalancha de dinero, el temor a quedarse fuera (FOMO, 'fear of missing out') se impone, ya que la ausencia de alternativas de inversión solo deja la opción de la renta variable. Es verdad que el Ómicron parece ser muy suave, aunque sea muy contagioso, y que hay algunas noticias económicas buenas, como las balanzas comerciales de China y de Alemania, que muestran una revitalización del comercio internacional, pero por encima de todo está el dinero que busca dónde invertir y encuentra confort en las Bolsas estadounidenses.

Dicho lo anterior, hay que decir también que no todos los activos de riesgo viven momentos de euforia. El bitcoin lucha por mantener el nivel de 50.000 dólares y ha sido incapaz, por el momento, de superar los máximos anuales de 67.000 dólares. La semana pasada citábamos una serie de acciones, como Microstrategy, Robin Hood, Oatly o Door Dash que hace pocos meses subían como la espuma y ahora sufren recortes importantes. ETFs como Ark Innovation antes de moda, ahora no son capaces de remontar y su gestora, Cathie Wood tiene que conformarse con aludir al potencial de revalorización de los títulos de la cartera, un potencial que lógicamente sube, según Wood, a medida que bajan las cotizaciones de esos títulos. Esta semana hemos visto cómo Peloton Interactive, el proveedor de plataformas de entrenamiento "on line" a domicilio, cuya cotización subió verticalmente en el confinamiento, caía con fuerza por algunos problemas de imagen vinculados a un episodio televisivo. El jueves cayó un 11,3% y el viernes un 5,4%, acumulando ya en el año un descenso del 75%.

Son casos que a nuestro juicio muestran, como comentábamos la semana pasada, que los inversores tienden a sobrevalorar las expectativas de futuro de las empresas y que las Bolsas ahora parecen estar entrando en una fase más madura y reflexiva, en la que la euforia cede paso al análisis. Ese paso se está produciendo a nivel de compañías concretas, como las citadas, y podría extenderse a los índices, pero por el momento la fe en la Fed y en los Bancos Centrales sigue siendo total y absoluta.

Tras el dato de inflación de noviembre la Fed se reúne este martes y miércoles y lo que algunos economistas esperan es que acelere el final las compras mensuales de bonos e incluso que anticipe la subida de tipos y la anuncie para mediados de 2022. Pero los bonos y las Bolsas no parecen pensar lo mismo porque si así fuese el tipo de interés del T bond estaría más alto y el S&P no estaría en su récord histórico de todos los tiempos. Más bien lo que parecen pensar los inversores es que la Fed seguirá siendo muy paciente a la hora de endurecer las condiciones monetarias.

Aparte de la reunión de la Fed se publican las ventas minoristas de noviembre en EE.UU. y hay también reunión del BCE el jueves y del Banco de Japón el viernes, pero obviamente las miradas estarán puestas sobre todo en la Fed.

A tres semanas del final del ejercicio y tras la remontada de la semana pasada, la posibilidad de un rally de Navidad ha vuelto al escenario, sobre todo cuando algunos analistas empiezan ya a hablar de un nivel objetivo para el S&P de 5.200 puntos en el 2022.

Juan Carlos Ureta Domingo
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