Opinión

Nuevo récord en un ambiente más contenido

Juan Carlos Ureta - Presidente ejecutivo de Renta 4 Banco

Aunque una semana que empezó con caídas de cierta consideración el lunes, y que ha terminado el jueves con un nuevo récord histórico del S&P, no pueda realmente considerarse como "tranquila", lo cierto es que se ha demostrado bastante acertado nuestro comentario de la semana pasada cuando decíamos que la inercia alcista de las Bolsas americanas iba a impedir un cambio brusco en el escenario de los mercados y cuando, en base a ello, apostábamos por una cierta tranquilidad bursátil en las dos semanas últimas del año.

Efectivamente así ha sido, y tras un lunes de recortes, provocados aparentemente por la oleada de contagios del ómicron, las otras tres sesiones de esta semana (el viernes las Bolsas estuvieron cerradas) han sido alcistas y de alguna manera ha habido, una vez más, "rally" de Navidad.

Además, las acciones tecnológicas, que habían dado muestras de cierta fatiga la semana anterior, han sido las que mejor se han comportado, con el Nasdaq anotándose una ganancia semanal del 3,2% frente a las subidas semanales del 2,3% del S&P y el Eurostoxx, del 1,6% del Dow Jones, y del 0,8% del Nikkei. El Shanghai Composite ha caído un ligero 0,4% en la semana y el MSCI de Bolsas emergentes se ha debido conformar con una subida simbólica del 0,3%.

Pero es verdad que esta vez el rally se produce en un ambiente más contenido, a diferencia de lo que ocurrió en diciembre de 2020, cuando, tras el festival alcista de noviembre, vimos subidas fuertes en diciembre, sobre todo en las Bolsas americanas y en las tecnológicas. Este año hemos tenido un noviembre malo en las Bolsas y en diciembre, aunque la tendencia es al alza, vemos jornadas de recortes como la del lunes pasado, que transmiten una cierta "fatiga alcista" y que reflejan dudas de los inversores sobre la continuidad del movimiento alcista en el 2022.

La intención de la Fed de subir los tipos de interés tres veces en el 2022 contribuye a esas dudas y, además, la legión de inversores minoristas que han movido al alza algunos valores este año, tomando apuestas muy agresivas con opciones "call" , parecen estar retirándose del mercado, e incluso se nota un posicionamiento mayor en opciones "put", y eso hace dudar de que en el 2022 puedan repetirse los casi setenta máximos históricos de todos los tiempos del S&P que hemos visto en el 2021. La realidad es que de las cuatro semanas transcurridas de diciembre (la primera parcial con solo tres jornadas) hemos visto dos semanas de caídas, la primera y la tercera, y dos de subidas, la segunda y la cuarta. No hay por tanto euforia, que el S&P siga marcando nuevos récords.

Es especialmente interesante, a nuestro juicio, observar lo que está pasando en las acciones tecnológicas, incluso si dejamos aparte las chinas (Alibaba, Tencent...), cuya caída tiene razones particulares.

Por un lado, están las rutilantes salidas a Bolsa de empresas tecnológicas, como las de Robin Hood, Bumble, Didi Global o Rivian, entre otras, en algunas ocasiones a través de la controvertida fórmula de las SPACs, salidas que tras inicios en general muy espectaculares han pasado a sufrir caídas importantes las últimas semanas. Didi, por ejemplo, ha perdido más del 60% desde su salida a cotizar, convirtiéndose en el mayor desastre de la historia las salidas a Bolsa, si bien hay que recordar que en este caso la compañía está afectada por la presión regulatoria del Gobierno chino.

Particularmente llamativo es el caso de Rivian, fabricante de vehículos eléctricos, que salió a Bolsa a principios del pasado noviembre avalada nada más y nada menos que por Jeff Bezos y Amazon, como principal cliente y accionista (con un 20% del capital), y contando además en su capital con otros potentes accionistas, como la propia Ford Motor Company. Rivian, liderada por el carismático Robert Joseph Scaringe, se presentaba como un claro rival de Tesla, captó casi catorce mil millones de dólares en su colocación, que fue directa y no por la vía del SPAC, y subió muchísimo en sus primeros compases en Bolsa. Sin embargo, a fecha de jueves pasado la acción perdía un 45% desde su máximo de 179 dólares por acción, alcanzado pocos días después de la salida a Bolsa.

Por otro lado, están las grandes "megacaps", los Microsoft, Amazon, Apple, Google o Facebook, o incluso Tesla, que aunque siguen acumulando ganancias anuales en algunos casos muy fuertes (Google por ejemplo sube un 67% en el año y Microsoft un 50%) han tenido, sobre todo algunas de ellas, algunas jornadas de fuertes caídas en las últimas semanas. Todo ello da una cierta sensación, como decíamos, de fatiga, aunque hay que decir que dentro de un tono general que sigue siendo positivo y confiado.

En otro ámbito, el de los planes de estímulo puestos en marcha por los gobiernos a partir de la pandemia, hay también dudas. La continuidad de esos planes empieza a ser contestada. Así, esta última semana uno de los temas que ha movido a las Bolsas ha sido la negativa del senador demócrata Joe Manchin a votar en favor del nuevo plan de Biden, el programa socio climático denominado "Build Back Better", dotado con 2,2 trillones (americanos, es decir millones de millones) de dólares. La negativa del senador Manchin, basada en su rechazo a aumentar el ya abultado endeudamiento de EE.UU. y en su oposición a las medidas energéticas del plan, muy favorable a las nuevas energías y contrario, por tanto, a los intereses del sector minero dominante en Virginia, la zona de la que es senador Manchin. Lo normal es que Biden consiga al final la aprobación del plan, con algunas rebajas y en una versión más moderada, pero empezamos a ver ya contestación a un modelo hasta ahora aceptado por todos, y no debería extrañarnos que en Europa el nuevo gobierno alemán empiece a cuestionar la continuidad de algunos programas.

Ideas que hasta ahora no admitían la más mínima discusión, como el endeudamiento sin límite o la transformación energética radical y acelerada hacia energías limpias, empiezan a ser revisadas, porque se ha visto que la transformación energética ha derivado en una inquietante crisis energética y que la deuda excesiva financiada con dinero barato fabricado por los Bancos Centrales está derivando en una inflación que no es tan pasajera como se anunciaba. Todo indica que seguiremos viendo otras derivadas negativas en el 2022, que habrá que ir gestionando.

De momento, y de cara a esta última semana del año sin apenas noticias relevantes, seguimos pensando básicamente en unas jornadas tranquilas para poner fin a un año que ha sido realmente excepcional en los mercados financieros.


Juan Carlos Ureta Domingo
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