Opinión 08 mayo 2026

Las nuevas salidas a bolsa: prueba de fuego a las valoraciones de las tecnológicas


El comportamiento de la bolsa estadounidense está muy condicionado por la evolución que tengan las grandes tecnológicas cotizadas. Solo seis empresas (NVIDIA, Alphabet, Microsoft, Amazon, Meta y Tesla) representan aproximadamente el 28% del índice S&P 500. En cifras: 24,9 billones de dólares de valoración de los 65,7 billones de dólares de valoración del conjunto del índice. Las diez principales tecnológicas llegan a alcanzar el 38% del total del índice.

Está anunciado que en los próximos meses salgan a cotizar en la bolsa estadounidense tres nuevas grandes compañías tecnológicas: SpaceX, Anthropic y OpenAI. Las tres empresas tienen unas cuantas características en común:

- están en el epicentro de la revolución y el desarrollo de la inteligencia artificial;

- han realizado numerosas rondas de financiación por elevadas cuantías con inversores institucionales, inversores estratégicos y fondos de capital riesgo;

- tienen elevados compromisos de inversión para los próximos años;

- a día de hoy, las tres pierden dinero y no se espera que sean rentables hasta dentro de unos cuantos años;

- la valoración estimada de cualquiera de las tres empresas multiplicaría por lo menos por 8 veces la máxima valoración vista hasta la fecha de una empresa en su salida a la bolsa americana: que fue el caso de Meta (entonces Facebook) en 2012.

Las valoraciones estimadas para la salida a bolsa de estas tres empresas van desde los 850.000 millones de dólares de OpenAI a los más de 900.000 millones de dólares de Anthropic, hasta los 1,5 billones de dólares (con doce ceros) de SpaceX.

Es evidente que, por su descomunal tamaño, en principio serían claras candidatas para acceder a los índices. Las normas generales para acceder al índice S&P 500 indican, entre otros requisitos, que la compañía en cuestión debe haber estado cotizando al menos doce meses y debe haber presentado beneficios en, al menos, los últimos cuatro trimestres consecutivos. Este último requisito es un muro infranqueable, a menos que se modifiquen los requisitos “ad hoc”.

Se está trabajando en una “vía rápida de acceso” que permita a las empresas de más de 200.000 millones de dólares de valoración que acceden al mercado excepcionarlas del requisito de la obtención de beneficios y acortar el periodo de cotización antes de su inclusión a apenas seis meses.

Teniendo en cuenta que la mayor valoración de una empresa en una salida a bolsa fue de 104.000 millones de dólares, en el caso de Facebook en 2012, es evidente que las modificaciones en estudio tienen destinatarios con nombre y apellido.

Tesla no disfrutó de estas excepciones y tuvo que esperar a tener cuatro trimestres consecutivos de beneficios para cumplir los requisitos de acceso al índice S&P 500 en 2020. El mero anuncio de su inclusión en el índice provocó una fuerte subida en el precio de la acción.

La inclusión de SpaceX, OpenAI y Anthropic en el S&P 500 provocará notables movimientos. Solo los cuatro principales ETF referenciados al S&P 500 representan 2,5 billones de dólares. Los gestores de dichos vehículos tienen el mandato de invertir en el S&P 500 en la misma proporción en que está representada cada una de las empresas en el índice.

Por lo tanto, si se incluyen estas tres nuevas tecnológicas, que tendrían, a día de hoy, una ponderación conjunta en el índice del 5,1%, tendrían que: vender la totalidad de las acciones de las empresas que saldrían del índice, vender parte de las acciones de las empresas cuya ponderación se vería reducida y tendrían que comprar acciones de estas nuevas empresas cotizadas.

Una de las características de la gestión pasiva es que la única razón que tiene el gestor del vehículo de gestión pasiva para comprar una acción es su inclusión en el índice o el aumento de ponderación dentro del índice. De igual manera, las empresas que salgan del índice saldrán de la cartera. Es indiferente la cuenta de resultados o las expectativas de la compañía.

La inclusión de estas empresas en el S&P movilizará cantidades ingentes de inversión pasiva hacia empresas que actualmente están en pérdidas y que esperan estarlo en los próximos años. Todas las estadísticas y ratios del índice sobre ganancias históricas se verán sensiblemente distorsionadas.

Como contraparte a todo lo anterior, su acceso a las bolsas y su inclusión en los índices les permitirá seguir financiando sus cuantiosos planes de inversión en la revolución tecnológica que supone la inteligencia artificial.

SpaceX es el primero en salir a escena. Espera cotizar a finales de junio de este año. Para entonces deberían estar modificadas las normas de inclusión en los índices.

Tres salidas a bolsa con enormes implicaciones y que pondrán a prueba la valoración de otras tecnológicas.


Artículo escrito por Jesús Sánchez-Quiñones, Consejero-Director General de Renta 4 Banco, en El Economista.



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