Opinión 19 junio 2026

La IA no es gratis, aunque lo parezca

Existe un error muy generalizado en asimilar el desarrollo que tendrá la IA, con el desarrollo que ha tenido internet desde su explosión a finales de los noventa hasta nuestros días.

Estamos acostumbrados a un internet prácticamente gratis o basado en económicas tarifas planas con las que el uso de internet es prácticamente ilimitado. Los correos electrónicos o los mensajes de WhatsApp o de cualquier otra red social pueden ser tan numerosos como se desee, sin que supongan ningún coste adicional para el usuario. Existe la ilusión de que los servicios en internet son ilimitados y gratuitos.

Para el proveedor del servicio de internet, el coste marginal de enviar un email o un mensaje en una red social es prácticamente cero. El servidor procesa el texto, lo almacena y lo reenvía con un consumo mínimo.

Son numerosos los proveedores, como Google con Gmail, Microsoft con Outlook y Hotmail, o Apple con iCloud Mail, que ofrecen cuentas de correo electrónico sin un pago explícito por parte del usuario. Parece un servicio gratuito.

Esta sensación de “servicios gratuitos de internet” es posible porque el coste para el proveedor de los servicios de cada interacción de los usuarios es marginal, además de existir un negocio basado en el procesamiento de los datos de los usuarios que le permite segmentar audiencias y vender espacios publicitarios de más valor. En otras palabras, el usuario paga con sus datos. El producto es el usuario.  

El desarrollo de la IA no puede tener una evolución similar a la de internet, porque el coste de cada consulta a la IA es elevado. Se estima que una sencilla consulta a la IA consume, al menos, entre 5 y 10 veces más energía que una consulta a un buscador tradicional como Google. Las consultas a los modelos de razonamiento avanzados de IA implican que hardware y chips especializados y costosos consuman energía real para generar la respuesta a dicha consulta.

El coste de un email es de una fracción de un céntimo de euro en infraestructura, mientras que una consulta compleja a la IA puede costar decenas de céntimos en infraestructura y consumo energético.

Hasta ahora, los grandes proveedores de modelos de IA, ChatGPT, Claude y Gemini, han estado subvencionando los servicios de IA para captar suficiente cuota de mercado, a la vez que realizan compromisos de inversiones mil millonarias en nuevos centros de datos para poder incrementar sus servicios. Todavía hoy, la mayoría de las tarifas planas aplicadas a los servicios de IA no cubren costes, y solo buscan obtener una masa crítica de usuarios. El razonamiento es el siguiente: subvencionar la demanda para ganar cuota de mercado, fidelizar a los usuarios, para posteriormente monetizar.

Las tarifas planas, como existen en internet, no son sostenibles en los servicios de la IA. Se acabará imponiendo el pago por consumo: bien a través del cobro por tokens consumidos, bien por el número de tareas ejecutadas, o bien por el tiempo de inferencia, o de “pensamiento” del sistema.

Los grandes proveedores de IA ya están virando hacia modelos de pago por uso. OpenAI, Anthropic, Microsoft y Google han comenzado a aplicar cambios en sus políticas de precios hacia modelos basados en el uso o en el consumo de tokens.

Ya existen numerosas grandes empresas, principalmente en Estados Unidos, que empiezan a limitar y racionalizar el uso indiscriminado de la IA en sus organizaciones. Algunos ejemplos recientes: Amazon pide a sus empleados que no utilicen la IA solo por usar la IA, tras pagar facturas desorbitadas; Uber consume en cuatro meses todo el presupuesto anual de IA, y su director de operaciones se cuestiona si realmente merece la pena; Microsoft ha cancelado las licencias de Claude Code distribuidas a sus ingenieros por considerar que son muy caras, redirigiéndoles al uso de Copilot de la propia Microsoft.

Que una de las empresas que más ha invertido en el mundo en IA, como Microsoft, que además es accionista de OpenAI, restrinja el uso de la IA entre sus propios empleados por el coste que supone, es una prueba de que el modelo de costes cero para el usuario, como el email o el WhatsApp, o permanentemente subvencionado, no es viable en el desarrollo de la IA. 

Dicho todo lo anterior, la economía del futuro, también del futuro inmediato, estará marcada por el desarrollo de la IA. Ninguna empresa que quiera sobrevivir a la competencia puede permitirse no utilizar la IA introduciéndola en sus procesos.

Aun así, la IA no es gratis y, según se vayan implementando las tarifas de pago por uso, será fundamental analizar el coste-beneficio de los distintos usos que cada empresa dé a la IA.  

Al margen de lo comentado, dos de las principales empresas proveedoras de servicios de IA, OpenAI y Anthropic, se preparan para cotizar en la bolsa estadounidense con valoraciones cercanas al billón (con doce ceros) de dólares. Para que salgan las cuentas a ambas empresas, la monetización de las inversiones realizadas y programadas es una necesidad. La percepción de gratuidad de internet no es aplicable a la IA.

Artículo escrito por Jesús Sánchez-Quiñones, Consejero-Director General de Renta 4 Banco, en El Economista.
 


Tel: 91 398 48 05 Email: clientes@renta4.es

Artículos relacionados

La inminente revolución en la Fed

Jesús Sánchez-Quiñones

Señales preocupantes en la IA

Jesús Sánchez-Quiñones

SpaceX y su suspenso en ESG

Jesús Sánchez-Quiñones


El presente artículo de opinión no presta asesoramiento financiero personalizado. Ha sido elaborado con independencia de las circunstancias y objetivos financieros particulares de las personas que lo reciben. El inversor que tenga acceso al presente artículo de opinión debe ser consciente de que los valores, instrumentos o inversiones a que el mismo se refiere pueden no ser adecuados para sus objetivos específicos de inversión, su posición financiera o su perfil de riesgo ya que éstos no han sido tomados en cuenta para la elaboración del presente artículo de opinión, por lo que debe adoptar sus propias decisiones de inversión teniendo en cuenta dichas circunstancias y procurándose el asesoramiento específico y especializado que pueda ser necesario.

El contenido del presente documento así como los datos, opiniones, estimaciones, previsiones y recomendaciones contenidas en el mismo, han sido elaborados por el autor / es con la finalidad de proporcionar a sus clientes información general a la fecha de emisión del artículo de opinión y está sujeto a cambios sin previo aviso. Este documento está basado en informaciones de carácter público y en fuentes que se consideran fiables, pero dichas informaciones no han sido objeto de verificación independiente por cualquiera de las entidades del Grupo Renta 4 por lo que no se ofrece ninguna garantía, expresa o implícita en cuanto a su precisión, integridad o corrección.

El Grupo Renta 4 no asume compromiso alguno de comunicar dichos cambios ni de actualizar el contenido del presente documento. Ni el presente documento ni su contenido constituyen una oferta, invitación o solicitud de compra o suscripción de valores o de otros instrumentos o de realización o cancelación de inversiones, ni puede servir de base a ningún contrato, compromiso o decisión de ningún tipo.

El Grupo Renta 4 no asume responsabilidad alguna por cualquier pérdida directa o indirecta que pudiera resultar del uso de este documento o de su contenido. El inversor tiene que tener en cuenta que la evolución pasada de los valores o instrumentos o resultados históricos de las inversiones, no garantizan la evolución o resultados futuros.

El precio de los valores o instrumentos o los resultados de las inversiones pueden fluctuar en contra del interés del inversor incluso suponerle la pérdida de la inversión inicial. Las transacciones en futuros, opciones y valores o instrumentos de alta rentabilidad (high yield securities) pueden implicar grandes riesgos y no son adecuados para todos los inversores. De hecho, en ciertas inversiones, las pérdidas pueden ser superiores a la inversión inicial, siendo necesario en estos casos hacer aportaciones adicionales para cubrir la totalidad de dichas pérdidas.

Por ello, con carácter previo a realizar transacciones en estos instrumentos, los inversores deben ser conscientes de su funcionamiento, de los derechos, obligaciones y riesgos que incorporan, así como los propios de los valores subyacentes de los mismos. Podría no existir mercado secundario para dichos instrumentos.

Cualquier entidad integrante del Grupo Renta 4 o cualquiera de las IICs o FP gestionados por sus Gestoras, así como sus respectivos directores o empleados, pueden tener una posición en cualquiera de los valores o instrumentos a los que se refiere el presente documento, directa o indirectamente, o en cualesquiera otros relacionados con los mismos; pueden negociar con dichos valores o instrumentos, por cuenta propia o ajena, proporcionar servicios de asesoramiento u otros servicios al emisor de dichos valores o instrumentos, a empresas relacionadas con los mismos o a sus accionistas, directivos o empleados y pueden tener intereses o llevar a cabo cualesquiera transacciones en dichos valores o instrumentos o inversiones relacionadas con los mismos, con carácter previo o posterior a la publicación del presente artículo de opinión, en la medida permitida por la ley aplicable.

El Grupo Renta 4 tiene implementadas barreras de información y cuenta con un Reglamento Interno de Conducta de obligado cumplimiento para todos sus empleados y consejeros para evitar o gestionar cualquier conflicto de interés que pueda aflorar en el desarrollo de sus actividades.

Los empleados de cualquiera de las entidades del Grupo Renta 4 puede proporcionar comentarios de mercado, verbalmente o por escrito, o estrategias de inversión a los clientes que reflejen opciones contrarias a las expresadas en el presente documento.

Ninguna parte de este documento puede ser: (1) copiada, fotocopiada o duplicada en ningún modo, forma o medio (2) redistribuida o (3) citada, sin permiso previo por escrito de Renta 4. Ninguna parte de este artículo de opinión podrá reproducirse, llevarse o transmitirse a aquellos países (o personas o entidades de los mismos) en los que su distribución pudiera estar prohibida por la normativa aplicable. El incumplimiento de estas restricciones podrá constituir infracción de la legislación de la jurisdicción relevante.

El sistema retributivo del autor/es del presente artículo de opinión no está basado en el resultado de ninguna transacción específica de banca de inversiones.