Opinión 05 diciembre 2025

El grave riesgo financiero de confiscar los activos rusos congelados


Hay noticias que, pese a aparecer en los medios de comunicación, no reflejan los elevados riesgos que suponen para los mercados financieros y para la economía en general. Un caso claro actual es la intención de la UE de utilizar los activos congelados rusos en Europa como garantía de préstamos que otorgue la UE a Ucrania.

Como represalia por la invasión rusa de Ucrania, tanto Estados Unidos como la UE decidieron congelar los activos financieros del Banco Central de Rusia depositados en Estados Unidos y en la UE. Así, se inmovilizaron en la UE 211.000 millones de euros propiedad del Banco Central de Rusia, además de 58.000 millones de activos de titularidad privada de personas y entidades rusas.

La mayor parte de estos fondos, unos 191.000 millones de euros, son bonos que se encuentran depositados y retenidos en la central de depósitos de valores Euroclear, con sede en Bélgica.

Hasta ahora, estos bienes han sido congelados y retenidos, pero no confiscados. Siguen siendo titularidad del Banco Central de Rusia. Aun así, la UE ha legislado para poder utilizar los rendimientos que generan estos activos inmovilizados para pagar ayudas a Ucrania. Cuando vencen los bonos congelados propiedad del Banco Central de Rusia, el propio Euroclear reinvierte el importe resultante en nuevos bonos. Los rendimientos que generan estos bonos se destinan a pagar las ayudas a Ucrania, sin considerar que dichos rendimientos pertenezcan a Rusia.

De momento, se han realizado cuatro transferencias a Ucrania por un importe conjunto de algo más de 9.000 millones de euros, procedentes de los rendimientos de los activos congelados en la UE. El objetivo de la UE es transferir a Ucrania entre 15.000 y 20.000 millones de euros hasta 2027, procedentes de los rendimientos generados por los activos soberanos rusos congelados.

Aunque hasta ahora no se han confiscado los activos inmovilizados, sí que se han utilizado los rendimientos que dichos activos han generado.

Ahora se quiere ir un paso más allá y otorgar un préstamo a Ucrania por importe de 140.000 millones de euros utilizando como garantía los activos del Banco Central de Rusia congelados o retenidos en Euroclear.  La intención de este “préstamo de reparaciones” es que Ucrania no empiece a devolver el dinero del préstamo hasta que Rusia no pague las eventuales reparaciones de guerra, sirviendo los activos congelados como garantía.

Rusia ha avisado sobre las consecuencias de la utilización de sus reservas congeladas y las represalias que tomaría sobre los activos europeos en territorio ruso. Son centenares las empresas europeas que siguen operando en Rusia. Se estima que los activos de las empresas occidentales, europeas y estadounidenses, en Rusia ascienden a unos 200.000 millones de euros (de acuerdo con fuentes rusas). Rusia ya dispone de un plan para nacionalizar y vender activos de empresas europeas en el caso de que la UE acabe utilizando los activos rusos ahora congelados. Un movimiento de este tipo provocaría un verdadero terremoto en los mercados financieros internacionales.

Desde la invasión rusa de Ucrania las pérdidas declaradas por empresas europeas que han devaluado o vendido a precios de derribo sus activos en Rusia superan los 90.000 millones de euros. Aun así, son numerosas las empresas europeas que siguen teniendo actividad y activos en Rusia. Algunas de las empresas que se verían eventualmente afectadas son Auchan, Metro AG, Bayer, Raiffeisen Bank, TotalEnergies, Engie o Pirelli, entre otras.

La ilegalidad de la invasión rusa de Ucrania es manifiesta. La confiscación de los activos rusos a través de la utilización de los mismos como garantía de préstamos a Ucrania plantea serias dudas sobre la legalidad conforme al derecho internacional.

La congelación de los activos del Banco Central de Rusia por parte de Estados Unidos y la UE lanzó un mensaje no deseado a todos los países del Sur Global: los bonos del Tesoro de Estados Unidos y de los distintos estados de la UE no son activos seguros.

La utilización de estos activos, si se acabara aprobando el préstamo a Ucrania por 140.000 millones con la garantía de los activos rusos congelados, sería una pésima señal que incentivaría todavía más el alejamiento de los países del Sur Global de las posiciones en bonos de los estados de la UE y de los Estados Unidos.

El riesgo para los mercados financieros y para la economía europea de este crédito no se está calibrando adecuadamente. De momento, el BCE se opone a esta operación al no estar dispuesto a ser el garante último del préstamo.



Artículo escrito por Jesús Sánchez-Quiñones, Consejero-Director General de Renta 4 Banco, en El Economista. 





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