Nuestro valor del lunes pasado, SanDisk, ha recortado un 2,7% en la semana, un recorte que no altera en absoluto la tendencia de fondo positiva del valor, y que podemos considerar como un paso más dentro de la corrección saludable que las compañías vinculadas a la IA, ya sea en el sector semiconductores o en el de almacenamiento de memoria, están experimentando a lo largo del verano.
La corrección de SanDisk ha tenido lugar en un entorno de moderada caída de los principales índices bursátiles, impactados por el aparente alejamiento del fin del conflicto de Irán, con la derivada de la subida del precio del petróleo y de la consiguiente subida de los tipos de interés de los bonos de largo plazo al temerse un alza de la inflación.
La subida de la inflación y la elevación de los tipos de interés son, precisamente, los factores que, junto a la debilidad del mercado laboral, están provocando un cierto enfriamiento del consumo en EE. UU., y ese enfriamiento, a su vez, se ha reflejado en las cuentas trimestrales de la principal cadena minorista americana, Walmart, y en las perspectivas de futuro que Walmart trasladó al mercado.
La consecuencia es que Walmart tuvo el jueves su peor sesión en cuatro años y ha caído un 10% la semana pasada, acumulando una pérdida del 6,9% desde el uno de enero, si bien en los últimos doce meses la cotización de Walmart ha subido un 7%, tal y como se ve en el gráfico adjunto. Precisamente hace un año, bajo el título “Walmart y Dow Jones, un nuevo episodio de Main Street frente a Wall Street” publicábamos un gráfico semanal tras una caída de Walmart algo superior al 6% tras presentar sus cifras trimestrales.
En cierto modo, Walmart trae un poco de realismo a un Wall Street fascinado con la nueva revolución de la inteligencia artificial y nos recuerda a todos que, más allá de las visiones futuras de una nueva economía “galáctica”, hoy por hoy, la economía tradicional y el consumo se ven afectadas por temas tan prosaicos como la inestabilidad geopolítica, la subida de la inflación y el menor empleo.
Pero hay también una lectura positiva, o, si se quiere, incluso optimista de las cifras presentadas por Walmart. Los ingresos del gigante minorista han seguido creciendo (+5,9% interanual y la compañía ha elevado su guía para todo el año fiscal 2027, lo que indica que Walmart no ve un desplome del consumo, sino más bien un crecimiento, tal vez más moderado de lo esperado pero crecimiento, al fin y al cabo.
Esa perspectiva es aún más positiva si consideramos que se ha producido en un contexto de subida de los tipos de interés de largo plazo, que han tenido un fuerte rebote la semana pasada. En ese contexto, Walmart se ve capaz de aumentar su productividad y de seguir generando flujos de caja sólidos y a la vez seguir bajando los precios a sus clientes. Frente a visiones catastrofistas o alarmistas Walmart nos da así una visión bastante tranquilizadora tras dos años del, para muchos, temido “trumpismo”.
Tal vez Walmart no sea un valor del que quepa esperar revalorizaciones espectaculares, más propias del sector tecnológico vinculado a la IA, pero sin duda es uno de esos valores de “fondo de armario”, que ofrece una buena combinación de seguridad y rentabilidad para inversores de perfil conservador.
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