
La semana pasada traíamos a nuestra sección la fuerte corrección de las compañías de semiconductores y de otras grandes tecnológicas. Hablábamos, en particular, del desplome de un 25% de IBM en una sola sesión tras adelantar algunas cifras preliminares de sus resultados trimestrales, que no gustaron al mercado. Esa caída de IBM se produjo en un ambiente bursátil negativo para las tecnológicas y, sobre todo, para el sector de semiconductores, un ambiente negativo que contrastaba con el ambiente positivo de JP Morgan y otros bancos americanos, que en general habían presentado magníficos resultados, con el beneplácito de los inversores.
Pues bien, esta última semana hemos visto a los semiconductores reponerse de las caídas, y a IBM subir un 0,7%, pero, sin embargo, otras tecnológicas, entre ellas Tesla y SpaceX, han sufrido importantes descensos.
Tanto Tesla como SpaceX son compañías fundadas por Elon Musk, y llevan, por tanto, para bien y para mal, las señas de identidad y el peculiar estilo de su creador, un estilo marcado por la innovación radical y por una determinada manera de entender el funcionamiento de los mercados financieros.
Tesla salió a bolsa el 29 de junio de 2010 en el Nasdaq y fue la primera empresa automovilística estadounidense en salir a bolsa desde Ford en 1956. El primer día se revalorizó un 40% pero tuvo ya, en esa primera sesión de su historia, una fuerte volatilidad, lo cual era solo un pequeño anticipo de la volatilidad extrema que iba a tener en toda su vida bursátil, en la que ha habido varias caídas del 50%, y alguna cercana al 70%. En el 2020 y el 2021 Tesla se disparó al alza y se convirtió en una de las “7 magnificas”. Es cierto que ha sido una acción extremadamente volátil, pero también lo es que muy pocas empresas en la historia de Wall Street han generado una rentabilidad comparable. Esta última semana Tesla ha caído un 17,8% y desde el uno de enero acumula un descenso superior al 30%.
SpaceX salió a bolsa el 12 de junio de 2026 y, aunque el primer día de cotización subió un 19% y mantuvo el buen tono durante algunas sesiones, lo cierto es que el último mes ha caído casi un 25% y a cierre del viernes cotiza un 14,5%, por debajo de los 135 dólares a los que se colocó.
Si comparamos, tal y como se ve en el gráfico adjunto, las caídas de Tesla (y lo mismo podríamos decir de las de SpaceX) con el comportamiento del índice Nasdaq 100, que recoge a las cien grandes tecnológicas, podemos ver que, aunque ciertamente el Nasdaq 100 ha experimentado caídas, esas caídas no han sido muy bruscas, sino más bien ordenadas, a diferencia de lo que ha pasado en Tesla. El Nasdaq 100 está corrigiendo de forma muy ordenada.
¿Son Tesla y SpaceX un anticipo de una corrección mayor del resto de las grandes tecnológicas?
En nuestra opinión, es improbable que la extrema volatilidad de Tesla o SpaceX se contagie al resto de las grandes tecnológicas, aunque sí es verdad que cuando hay excesos muy grandes en las subidas luego también las correcciones a la baja son muy rápidas y verticales.
Pero a largo plazo la historia de las grandes compañías innovadoras es una historia de creación de valor y, en ese sentido, tal vez la historia bursátil de Tesla pueda servir para anticipar la de SpaceX y, si esto es así, SpaceX sería candidata a crear a largo plazo grandes plusvalías para sus accionistas, pero al coste de soportar una extrema volatilidad.
Esa combinación de alta volatilidad permanente y de gran creación de valor a largo plazo es posible que se produzca también en algunas otras grandes tecnológicas, aunque no lleven el sello de la “factoría Musk”, ya que la alta tecnología debe desarrollarse durante largo tiempo y, a veces, en ese largo camino es inevitable usar la fórmula de prueba y error, creando volatilidad.
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