
Las bolsas europeas, a las que dedicábamos nuestra sección el pasado lunes, han tenido en Semana Santa un comportamiento bastante parecido al de las norteamericanas, lo que nos reafirma en la idea de que la evolución de fondo a medio plazo de las bolsas estadounidenses y europeas es bastante similar, y que las diferencias de comportamiento que se producen en momentos determinados se deben no tanto a impactos externos como la guerra de Irán, sino a los distintos perfiles de las empresas y sectores que componen cada índice.
Uno de los impactos externos que tradicionalmente más pesa sobre las bolsas es el precio del petróleo, y por ello la subida vertical del petróleo desde el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán ha impactado en las bolsas.
En febrero, antes de la guerra de Irán, el Brent cotizaba algo por encima de 70 dólares y el crudo ligero americano (WTI) en torno a 65 dólares. El pasado viernes, el WTI cerró en 112 dólares y el Brent en 109 dólares.
Las bolsas han respondido en marzo con caídas que, en general, han oscilado entre el 5% y el 10%, siendo en algunos casos superiores al 10%.
Sin embargo, esta última semana, a caballo entre marzo y abril, tal vez hayamos empezado a ver los primeros síntomas de lo que podría ser una ruptura de esa correlación histórica entre las bolsas y el petróleo. En concreto, tal y como se aprecia en el gráfico adjunto, hay dos momentos en los que las bolsas suben y el petróleo no baja o incluso también sube.
En la sesión de cierre semanal del jueves (los mercados no abrieron el Viernes Santo), el petróleo subió con fuerza. El crudo ligero americano (WTI) subió un 12%, cerrando en 112 dólares por barril, su mayor nivel desde junio de 2022, y el Brent subió un 8%, cerrando en 109,2 dólares por barril. Sin embargo, las bolsas, aunque empezaron bajando, luego se dieron la vuelta y acabaron la sesión bastante bien. El S&P y el Nasdaq subieron respectivamente un 0,11% y un 0,18%, mientras que el Dow Jones bajó un casi imperceptible 0,13%.
El desacople es claro y había tenido ya un precedente en la sesión del martes 30 de marzo, cuando las bolsas se dispararon al alza por las declaraciones de Trump anunciando una inminente retirada de Estados Unidos de Irán. Sin embargo, el petróleo no bajó de forma inmediata y hubo que esperar al miércoles 1 de abril para que el precio del petróleo bajase de los 100 dólares.
En el gráfico adjunto se pueden apreciar ambas situaciones que, como decimos, suponen una excepción a la correlación inversa que tradicionalmente suele producirse entre el precio del petróleo y las bolsas.
Tal vez, en el fondo, lo que podrían estar empezando a descontar las bolsas es que el impacto del petróleo en la economía ya no es tan fuerte y podría serlo aún menos en el futuro. Entre otras cosas, porque un petróleo a cien dólares crea incentivos para que la economía busque energías alternativas que no dependan del petróleo, con lo cual contribuye a que este pierda importancia, pero, a la vez, no impide, como decía este mismo fin de semana el profesor de Wharton Jeremy Siegel, que la economía continúe creciendo, aunque sea moderadamente.
Departamento de Contenidos y Mercados de Renta 4
Tel: 91 398 48 05 Email: online@renta4.es