En medio del ruido de subida de los tipos de interés, los dos valores a los que dedicábamos nuestra sección el pasado lunes, Marvell y Salesforce, han subido en la semana, Marvell un 3,2% y Salesforce un 1,2%, confirmando que, como decíamos al terminar nuestro anterior comentario, son dos empresas muy bien posicionadas y muy bien gestionadas que, en nuestra opinión, seguirán creando valor para sus accionistas a largo plazo.
Y, en medio también de ese ruido de subida de tipos, el jueves próximo tras el cierre del mercado publicará sus resultados trimestrales Oracle, lo cual es particularmente interesante porque Oracle fue una de las primeras “big tech” en adoptar de forma muy agresiva un modelo de emitir deuda mientras, simultáneamente, reducía muchísimo su capital mediante recompras de acciones. Oracle se apartó así del modelo dominante entre las tecnológicas, que consideraba que la innovación tecnológica debe financiarse con capital (“equity”) y no con deuda.
Será, por ello, muy interesante ver cómo afecta a Oracle la subida de tipos, la que ya hemos tenido y la que espera el mercado que tengamos en los próximos meses, porque tras la llegada de la IA, Oracle, lejos de renunciar a su modelo, ha incrementado aún más el peso de la deuda en su balance para financiar las enormes inversiones en las nuevas infraestructuras de la IA. Ahora no se trata, como en el pasado, de optimizar la estructura financiera, sino de financiar unos activos fijos necesarios para la IA. Unos activos cuyos rendimientos se producirán, por su propia naturaleza, a muy largo plazo, y cuyo “capex” debe financiarse porque el “cash flow” no alcanza para pagarlos.
Ese modelo tan apalancado (leverage), ha producido, en ocasiones, momentos de alta tensión en la cotización de Oracle. Uno de ellos tuvo lugar el pasado noviembre, cuando el mercado puso en duda la capacidad de Oracle para atender sus compromisos de pago a largo plazo, y el coste de los seguros de impago de la deuda de Oracle se disparó al alza. En menos de un mes, Oracle perdió un cuarto de su valor en bolsa, tal y como comentábamos en nuestro Gráfico semanal del pasado 17 de noviembre de 2025 (“Oracle ¿señal anticipada o excepción?”).
A la vista de lo anterior, podríamos pensar que la cotización de Oracle es extremadamente sensible a las subidas de los tipos de interés. Sin embargo, no es así. Si observamos en el gráfico la evolución de Oracle en los últimos seis meses, vemos que su cotización ha subido en periodos de fuerte subida también del tipo de interés. Por ejemplo, entre el 10 de abril y el 1 de junio, la cotización de Oracle subió casi un 80%, desde 138 dólares hasta 248 dólares y, en ese mismo periodo, el tipo de interés del T-Bond (bono a 10 años del Tesoro americano) subió desde el 4,30% al 4,47%. Es verdad que luego Oracle bajó con fuerza, hasta los 115 dólares a los que llega el 24 de julio y, en estos dos meses de caída de Oracle, el tipo de interés del T-Bond sube del 4,47% al 4,68%. Pero desde el 24 de julio la cotización de Oracle ha subido casi un 40%, desde 115 dólares hasta 158,8 dólares el pasado viernes, subida que ha convivido con un alza del tipo de interés del T-Bond desde 4,68% hasta los 4,78%. No hay, por tanto, una correlación perfecta entre la cotización de Oracle y los tipos de interés, lo que nos sugiere que hay otras variables, relacionadas seguramente con las perspectivas del negocio de la compañía, que afectan a la cotización de Oracle.
Habrá que ver, por tanto, qué pasa cuando Oracle publique sus cifras y su “guidance” el próximo jueves, y habrá que analizar si prevalecen las expectativas de subidas de tipos o la previsión de beneficios futuros y de flujos de caja futuros.
Nuestra intuición, basada en lo que hemos venido observando tanto en Oracle como en el resto de las tecnológicas, es que pesarán, sobre todo, las expectativas de negocio, y solo en un segundo plano las previsiones de subida de los tipos de interés.
Oracle es uno de los miembros destacados de esa alianza entre la alta tecnología de Silicon Valley y el poder político-militar de Washington, que algunos califican como el nuevo “Proyecto Manhattan”, y su fundador y “alma mater”, Larry Ellison, es uno de los inspiradores e ideólogos de esa alianza. Larry Ellison es, además, por derecho propio, una leyenda que forma ya parte de la historia de la gran revolución tecnológica que se inició a fines del siglo XX y se ha prolongado, con más fuerza aun, si cabe, al siglo XXI. Una revolución tecnológica que ahora se sintetiza en dos letras, “IA”, y a la que Oracle, que es una empresa clásica, de las de toda la vida, en el “valle del silicio”, ha sabido incorporarse como si fuese una joven “start up” recién llegada.
Tal y como lo hicimos en nuestros Gráficos semanales del 16 de junio de 2025 y del 17 de noviembre de 2025, apostaríamos por Oracle a largo plazo. Eso sí, solo para inversores tolerantes y con el perfil de riesgo adecuado.
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