
Nuestro valor de la semana pasada, la gestora de crédito privado Ares Capital Management, ha experimentado una subida nada más y nada menos que del 17,2% la semana pasada, en un contexto de mercado nuevamente complaciente con el riesgo, en el que otras gestoras de crédito privado como KKR o Blackstone, también han subido, aunque menos. En concreto, KKR ha subido un 13,57% en la semana y Blackstone ha avanzado un 5,3%.
Los inversores parecen entender que, como decíamos el pasado lunes, la crisis del crédito privado aun siendo, sin duda, importante, no es equiparable, en absoluto, a la crisis que puso en riesgo al conjunto del sistema bancario en otoño de 2008, tras la quiebra de Lehman.
Pero el auténtico festival alcista ha estado en los últimos días en las grandes tecnológicas, que han impulsado al índice Nasdaq a una subida semanal del 6,8%. Entre ellas ha destacado especialmente Oracle, la compañía liderada por Larry Ellison, uno de los iconos de Silicon Valley, no tan enigmático como Peter Thiel, pero casi tan controvertido como él.
Oracle ha subido un 26,8% en la semana, impulsada esencialmente por el anuncio de que el acuerdo estratégico entre Oracle y Amazon Web Services (AWS) va a ser ampliado a una mayor escala, un movimiento que el mercado ha recibido muy bien, ya que saca a Oracle de la competencia directa con los llamados “hiperescaladores” (Alphabet, AWS, Microsoft…) y la posiciona precisamente como un proveedor estratégico de esos grandes “hiperescaladores”.
Esa estrategia de asegurar la demanda futura y, por tanto, los ingresos futuros, es vital para una compañía altamente endeudada, como es Oracle. Precisamente uno de los factores que más ha influido en la crisis bursátil de Oracle ha sido la, tal vez, excesiva deuda que soporta, que la podría abocar a una suspensión de pagos si la demanda de sus servicios disminuye. Garantizar esa demanda es también una forma de garantizar que no habrá problemas en atender el servicio de la deuda.
El pasado mes de septiembre, al comentar los resultados trimestrales, Larry Ellison dijo que "no todos comprenden la magnitud del tsunami que se avecina con la inteligencia artificial". La cotización de Oracle subió ese día, tras anunciar Ellison tres grandes contratos vinculados a la IA, un 36% tal y como se aprecia en la línea azul en el gráfico adjunto.
Pero el tsunami anunciado por Ellison llegó también a la propia Oracle, que a partir de octubre inició un penoso calvario, que la llevó a perder en poco tiempo más de la mitad de su valor bursátil, al dudar el mercado de su capacidad para afrontar los pagos de la ingente deuda acumulada como consecuencia de las fuertes inversiones en IA. Ese endeudamiento unido, curiosamente, a las dudas sobre el impacto negativo que la IA podía tener en el negocio de Oracle, al sustituir muchas de sus soluciones para las empresas, llevaron al valor a perder la mitad de su capitalización bursátil.
A principios de febrero la cotización de Oracle empezó a formar suelo en el entorno de los 140 dólares y ahora parece querer despegar al alza de nuevo buscando seguramente recuperar los 200 dólares.
En el Gráfico semanal de 17 de noviembre de 2025, bajo el título “Oracle, ¿señal anticipada o excepción que confirma la regla?” nos preguntábamos si Oracle podía estar siendo una especie de indicador adelantado que estuviese anticipando caídas generalizadas en el sector de la tecnología y en particular en las empresas de la IA. La idea no era del todo equivocada porque, efectivamente, Oracle se adelantó a la corrección generalizada de las grandes tecnológicas.
Los movimientos de Oracle, esa subida del 36% en una sola sesión en septiembre y esa subida de la semana pasada del 26,8%, nos recuerdan que en las bolsas actuales debemos estar dispuestos a ver saltos exponenciales de valor al alza y a la baja, y por eso es interesante contrastar la subida del Oracle la semana pasada con la caída de otro gran valor tecnológico, Netflix, que el pasado jueves se desplomaba un 10% por sus débiles previsiones para el segundo trimestre, que quedaron muy por debajo de las expectativas de los analistas y, asimismo, por la salida de su fundador y presidente, Reed Hastings, tras 29 años en el cargo.
Paradójicamente, Hastings deja su cargo con el estigma de no haber triunfado en la puja por Warner Bros, que, finalmente, fue ganada por Paramount Skydance, compañía liderada precisamente por David Ellison, hijo de Larry Ellison.
Pese a la subida semanal, Oracle sigue cayendo un 10% desde el uno de enero pero, sin duda, su fuerte reacción al alza de la semana pasada nos recuerda que el liderazgo y el posicionamiento son importantes en las grandes tecnológicas y que la apuesta decidida y total por la IA es un acierto, o al menos así lo piensa Wall Street.
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