
En medio de un auténtico festival del sector tecnológico, Alphabet ha subido casi un 4% esta última semana, acercándose a los cinco trillones de dólares de valor bursátil, pero no ha podido alcanzar a Nvidia, que en las cinco últimas sesiones ha subido un 8,4% superando, de nuevo, los cinco trillones (millones de millones) de capitalización, lo que le permite seguir en lo más alto del podio como empresa más valiosa del mundo.
Esa subida de Nvidia, aun siendo importante, no ha sido, sin embargo, la mayor entre las compañías de semiconductores. Ha habido otras empresas del sector que han tenido, en las últimas semanas, subidas vertiginosas, como Intel, a la que dedicábamos nuestra sección hace dos lunes, o como Advanced Micro Devices (AMD). Intel ha subido un 25% esta última semana y un 100% el último mes, y AMD ha subido un 26,2% la última semana y un 85,7% el último mes. Son subidas realmente extraordinarias en compañías cuya capitalización supera, en ambos casos, con holgura el medio trillón de dólares.
En el Gráfico que adjuntamos se puede ver, en azul, la evolución del ETF SOXX iShares Semiconductor, que recoge la evolución de las compañías del sector de semiconductores. Este ETF ha subido un 40% el último mes y un 171% el último año, dibujando una trayectoria parabólica que ha asombrado, por su velocidad y verticalidad, incluso a los analistas más creyentes en la revolución de la IA. La duda es si realmente esa trayectoria es o no sostenible.
Siempre hay argumentos para justificar estas subidas tan vertiginosas. Podríamos, por ejemplo, decir, que Intel es un serio competidor para TSMC (Taiwan Semiconductors Manufacturing Company) en su nueva etapa como fabricante para clientes externos, la llamada “estrategia foundry, o que la nueva generación de chips “18A” va a romper el mercado, pero la realidad es que Intel opera en un mercado relativamente maduro y no se ve muy bien lo que justifica un multiplicador de beneficios tan elevado. Tampoco el reciente acuerdo con Apple anunciado hace unos días lo justifica, a nuestro juicio.
Tal vez estamos ante un nuevo episodio de enamoramiento súbito del mercado, algo que ya ha sucedido con valores como, por ejemplo, Palantir. La compañía, impulsada por los muy polémicos Peter Thiel y Alex Karp, experimentó también, en el 2025, un fenómeno similar. Entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025 Palantir multiplico por cuatro su valor en bolsa, pasando su cotización desde 40 dólares por acción a 207 dólares por acción.
A partir de ahí, como se ve en el gráfico adjunto, Palantir entró en una fase de corrección bastante ordenada, que ha llevado su cotización hasta los 137,8 dólares por acción a los que cerró el viernes pasado. Es decir, ha perdido nada más y nada menos que un tercio de su valor, a pesar de que el martes pasado presentaba sus cuentas del primer trimestre con unos números excepcionales. Sus ingresos han aumentado un 85% y la compañía ha elevado su previsión de crecimiento para el resto del año.
Pese a ello, la cotización de Palantir ha caído un 4,3% la semana pasada, y pierde ya un 22,5% en lo que va de año. Tal vez, la lectura es que Palantir ya había descontado anticipadamente esos buenos resultados, cuando el 3 de noviembre de 2025, hace menos de seis meses, marcaba sus máximos en bolsa, en 207,5 dólares por acción. Ahora Palantir descansa de ese “rally” salvaje del pasado año y consolida posiciones.
A nuestro juicio, será deseable que Intel, AMD y el SOXX, como reflejo del conjunto del sector de semi conductores, pudiesen también tomar un descanso y consolidar posiciones, tal y como lo ha hecho Palantir, para luego proseguir, en el medio plazo, su camino alcista en un nuevo ciclo de crecimiento global guiado por la inteligencia artificial.
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