
Si la semana pasada traíamos a nuestra sección la “resurrección” bursátil de Cisco, la empresa símbolo de la burbuja de internet, que quedó en el recuerdo de todos tras llegar a ser la más valiosa del mundo en marzo de 2000, hoy traemos a IBM, una empresa también legendaria, que en 1985 fue la compañía más valiosa del mundo y llego a representar más del 5% de la capitalización total del S&P.
IBM, cuyo nombre fue en los ochenta, sinónimo de la informática y la tecnología en general, es, al igual que Cisco (que por cierto ha subido la semana pasada casi un 2%), una compañía que ha sabido reinventarse. IBM ya no fabrica PCs ni vende hardware. Es, esencialmente, una empresa de software empresarial, y presta servicios de consultoría tecnológica y nube híbrida, a través, sobre todo, de Red Hat, adquirida en 2019, con una apuesta clara por ser el proveedor de IA para grandes corporaciones. Pero, por encima de todo eso, IBM se ha convertido en una empresa líder en la computación cuántica.
Y es precisamente esa posición en “quantum computing” la que ha llevado a IBM a vivir su particular “revival” en bolsa, al subir un 15,75% en la semana, después de que la administración Trump anunciara un programa federal de inversión de más de 2000 millones de dólares (unos 1700 millones de euros) dirigido a empresas de computación cuántica, una decisión que desató un repunte más generalizado en todo el sector.
Tras la subida de la pasada semana IBM capitaliza 238 mil millones de dólares, por debajo de los 294 mil que alcanzó en su máximo histórico de todos los tiempos el pasado 12 de noviembre de 2025, cuando su cotización alcanzó 324,9 dólares por acción. Su múltiplo de beneficios (PER) se mantiene en un más que razonable nivel de 20 veces.
IBM ha recibido casi la mitad del paquete de ayudas, enmarcado en la iniciativa Chips Act y centrado en la computación cuántica. La otra mitad del incentivo federal se repartirá entre otras ocho empresas cuánticas, entre ellas GlobalFoundries, D-Wave Quantum, Rigetti Computing, Infleqtion, Quantinuum, PsiQuantum, Atom Computing y Diraq. El Gobierno federal estadounidense se reserva el derecho a tomar participaciones accionariales de distinto tamaño en cada una de las empresas mencionadas, en una operación similar a la que hizo en Intel el verano pasado.
Trump ha dicho que quiere llevar al mundo “hacia una nueva era de la innovación estadounidense” y ahora le ha tocado el turno a IBM y a la computación cuántica, con el objetivo de situar a Estados Unidos en posición de fabricar la mayor parte de las obleas cuánticas del mundo.
Como contraste, traemos también a nuestro Grafico semanal a Walmart, el gigante minorista norteamericano que la semana pasada presentó sus cifras, que, aun no siendo malas, fueron mal recibidas por los inversores, al dejar entrever una posible caída del consumo por la inflación y los riesgos geopolíticos. Caída que puede ir a más en los próximos meses. Walmart cotiza a un muy exigente multiplicador de 42 veces beneficios y, tal vez, eso explique la caída del 8,5% semanal, que experimentó tras presentar sus resultados.
Hay que dar la bienvenida a IBM al club de las tecnológicas de vanguardia, y desear que pueda seguir generando valor para sus accionistas y para sus clientes en las próximas décadas.
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