
El lunes pasado traíamos a nuestra sección a dos grandes tecnológicas europeas, ASML y SAP, y decíamos que ambas deberían ayudar al Eurostoxx a mantener su máximo histórico de todos los tiempos. Lamentablemente no ha podido ser así esta última semana, ya que ASML ha caído un 2%, a pesar de haber presentado unos magníficos resultados trimestrales, y SAP, que presenta sus cifras el próximo jueves 23, ha tenido que conformarse con una simbólica subida semanal del 0,2%.
La tormenta desatada en los semiconductores, cuyo índice SOXX ha entrado ya en territorio técnicamente “bajista” tras haber caído un 20% desde máximos, y en algunas tecnológicas como IBM o SpaceX, explica en gran medida el mal comportamiento de ASML y asimismo explica que, por ejemplo, Taiwan Semiconductor (TSMC) haya caído en la semana un 9% tras haber publicado beneficio récord con una subida del 77% respecto al año pasado.
IBM ha sido, como decíamos, una de las tecnológicas que se ha comportado peor en la semana con su descenso del 26%. En este caso, no ha sido por la presentación de resultados, ya que los publica el próximo miércoles 22 de julio, sino por el adelanto preliminar que hizo la compañía de que sus ventas en infraestructuras/mainframes serán débiles, lo que provocó en la sesión del martes que IBM perdiese en pocas horas un cuarto de su capitalización bursátil, experimentando la mayor caída de los últimos 58 años en una sola sesión.
Afortunadamente esas caídas de las grandes tecnológicas han sido contrarrestadas por subidas en otros sectores como los bancos americanos, que han presentado, en general, buenos resultados trimestrales, o las petroleras, al calor de la subida de un 14% en el petróleo la última semana.
En el gráfico se ve la evolución comparada de IBM (rojo) y de JP Morgan (azul). IBM, que tuvo un fuerte tirón al alza en mayo, tras concederle el gobierno americano subsidios para el desarrollo de la computación cuántica, ha perdido esta semana todo lo ganado en mayo y, de hecho, pierde un 28% desde el uno de enero. JP Morgan, sin embargo, ha tenido una subida muy pausada a lo largo de los últimos doce meses, en los que su cotización se ha revalorizado un 17%. La semana pasada, tras presentar muy buenas cifras trimestrales, ha subido un 1,4% y desde el uno de enero sube un 5,8%.
En nuestro gráfico del pasado 25 de mayo, bajo el título “IBM toma el relevo en la guerra tecnológica” decíamos que IBM, que había subido un 16% en la semana, estaba llamada a ser una de las tecnológicas de vanguardia, gracias a su posición en la computación cuántica.
Seguimos pensándolo hoy y, por ello, vemos en la caída de IBM una oportunidad de entrada para inversores cuyo perfil sea tolerante, con la vista puesta en el medio plazo, y siendo conscientes de que en el corto plazo podría tener aún recortes adicionales.
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