
En una nueva semana positiva para las bolsas europeas, BBVA ha subido un 3,9% en la semana, recuperando así parcialmente las pérdidas de la semana anterior, mientras que Kering ha bajado un 2,2% tras la subida de más del 10% la semana previa. Se observa así esa dinámica permanente y continua de desplazamiento del dinero desde unos valores a otros y desde unos sectores a otros, a la que aludíamos en nuestro comentario del pasado lunes.
Esa dinámica de desplazamientos da como resultado una estabilidad a nivel de índices y “mutatis mutandis”, esa estabilidad también se observa en las divisas, ya que el dólar se viene manteniendo en los últimos meses, tal y como se ve en el gráfico adjunto, en la banda entre 1,15 y 1,20 dólares por euro. Lo que ha pasado esta última semana, que ha sido una de las mejores para el dólar de los últimos meses, es que el dólar, que parecía encaminado a romper a la baja el nivel de 1,20 dólares por euro, ha rebotado con fuerza, llegando en algunos momentos de la semana a acercarse mucho a los 1,17 dólares por euro.
La causa aparente de esa fortaleza del dólar, que ha vuelto a sorprender a la legión de “dólares bajistas” que inundan el mercado, fue la publicación, el pasado martes, de las actas de la última reunión de la Fed, que muestran que la mayoría de los miembros de la Fed no quiere bajar los tipos de interés. Pero probablemente hay otra razón más profunda de la fortaleza del dólar, a la que nos referíamos en nuestros gráficos semanales del 14 de abril de 2025 (“El dólar refleja las dudas sobre Estados Unidos”) y del 7 de julio de 2025 (“El dólar y las tormentas de verano”) , y esa razón es que no hay, dentro del dinero “fiat”, ninguna alternativa al dólar como moneda de reserva global.
Mientras el BCE y los restantes bancos centrales de los países lideres a nivel global se vean obligados a financiar el creciente gasto público de sus respectivos gobiernos, lo que en el caso del BCE se agrava al ser muchos los gobiernos a financiar, el dólar seguirá siendo la moneda dominante, porque los problemas del dólar los tienen también el euro, el yen, el yuan o la libra, y, sin embargo, ninguna de esas divisas tiene un mercado de bonos del Tesoro equiparable en dimensión y calidad al de bonos del Tesoro americano.
No deja de ser llamativo que en la misma semana en la que el dólar ha subido con fuerza también lo hayan hecho el oro, cuya cotización ha vuelto a superar los 5.000 dólares, y la plata, que ha subido en la semana casi un diez por ciento. Es una demostración más de que los rivales del dólar no están en las restantes divisas “oficiales”, sino que están más bien en el oro, en la plata, en otras materias primas, o tal vez, incluso, en el bitcoin cuando su mercado entre en una fase de mayor institucionalidad y mayor estabilidad.
Al igual que lo hemos hecho desde hace años en numerosos gráficos semanales dedicados al dólar, entre ellos los dos antes citados, seguimos pensando que lo normal es que el dólar se mantenga en el medio plazo respecto al euro en una banda de fluctuación entre 1,05 y 1,20 dólares por euro, sin perjuicio de que en algún momento puntual pueda romper esa banda de forma transitoria. Una banda que aparentemente deja a todos cómodos a ambos lados del Atlántico.Departamento de Contenidos y Mercados de Renta 4
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