Opinión 24 abril 2026

Economía de la inmediatez frente a los problemas de las cadenas de suministro



Uno de los principales cambios en los hábitos de consumo en la última década ha sido la inmediatez en la satisfacción de cualquier necesidad de consumo. Cualquier cosa que se necesite o se desee puede ser adquirida a través de una aplicación móvil y recibirla en cuestión de horas o incluso de minutos. La satisfacción de una necesidad se convierte en algo que debe ser cumplido de forma casi inmediata.

Para las nuevas generaciones esta forma de consumir se percibe como algo absolutamente normal y natural. Parece que todo tiene que estar disponible para su adquisición casi en tiempo real. El riesgo de acostumbrarse a esta “economía de la inmediatez” es olvidar que cualquier producto, sea natural o manufacturado, requiere de tiempo y, a su vez, no puede darse por garantizada la disponibilidad permanente e instantánea de cualquier producto o servicio.

Cuando todas las cadenas de suministro y de producción funcionan como un reloj a nivel global, esta “economía de la inmediatez” funciona. Cuando surgen problemas en las cadenas de suministro, como está sucediendo ahora con el cierre del Estrecho de Ormuz, se pone de manifiesto la importancia de asegurar todos y cada uno de los eslabones de la cadena.

La cadena de suministro de cualquier producto pasa por cuatro fases: aprovisionamiento de las materias primas o de los productos intermedios necesarios; producción o fabricación del producto, transformando las materias primas en el producto final; almacenaje del producto y distribución y entrega al cliente final.

Así, si falla el suministro de una materia prima en la primera fase puede producir la paralización de toda la producción de un determinado bien. El bloqueo del Estrecho de Ormuz hace que entre 8 y 10 millones de barriles de petróleo diarios y aproximadamente el 20% del suministro mundial de gas licuado no lleguen al mercado. Ello hace que infinidad de productos de numerosos sectores, desde la alimentación hasta la minería o incluso el aluminio o la producción de plásticos, se vean afectados.

Prácticamente un tercio del comercio mundial de fertilizantes, como la urea, el amoniaco y el azufre, pasa a través del Estrecho de Ormuz. Si no hay suficientes fertilizantes, los agricultores o cultivan menos cantidad o cambian su producción a otros alimentos que requieren menos fertilizantes. A modo de ejemplo, en Estados Unidos ha aumentado sensiblemente el cultivo de soja en detrimento del maíz por este motivo. Por lo tanto, en la próxima cosecha es posible que haya escasez de determinados alimentos que pueden ser la base de determinados productos alimenticios elaborados.

La actual situación de bloqueo está provocando un déficit considerable de “nafta”, un derivado del petróleo fundamental para la fabricación de plásticos, de envases y para la producción textil. Sin envases, la mayoría de los productos no pueden salir de las fábricas y, por lo tanto, no se pueden vender. Sin la materia prima suficiente en el textil, la producción será menor y los precios de los productos textiles subirán. La disponibilidad no será tan inmediata.

Más del 40% del azufre mundial procede del Golfo Pérsico. La industria química, farmacéutica y la minería se ven afectadas por la escasez de esta materia prima.

El azufre transformado en ácido sulfúrico es conocido como el “rey de los productos químicos”. Es empleado en la fabricación de detergentes, jabones, pinturas, plásticos y papel. También se emplea en las baterías de los coches de combustión.

En el sector farmacéutico, el azufre se utiliza en la producción de antibióticos, en la síntesis de fármacos y en la elaboración de productos dermatológicos.

La minería del cobre requiere de ácido sulfúrico, un derivado del azufre, para la obtención del mismo. Una escasez de azufre puede provocar la paralización o ralentización de las operaciones de las minas de cobre en el mundo. A su vez, el cobre es un elemento fundamental para numerosos sectores.

Casi un 30% del helio mundial procede del Golfo Pérsico. Es un elemento fundamental para la elaboración de chips y de resonancias magnéticas. Hay que recordar que, tras los confinamientos del covid, la falta de chips provocó la paralización de fábricas automovilísticas y de productos electrónicos.

A día de hoy, los problemas en las cadenas de suministro, salvo excepciones, son manejables. No obstante, cuanto más dure el bloqueo del Estrecho de Ormuz, más peligro existe sobre la disrupción en las distintas cadenas de suministro de infinidad de sectores.

Para que una cadena de suministro funcione, todos los eslabones de la cadena deben funcionar a la perfección. Con que se rompa un eslabón, la cadena ya no cumple su función. Inevitablemente, las empresas han de cambiar las políticas de máxima eficiencia y minimización de almacenes (just in timepor una política en la que prime la seguridad, con margen de seguridad e inventarios estratégicos de los elementos necesarios en la cadena de producción (just in case). Ello, aun a costa de perder eficiencia y, por tanto, de reducir márgenes.

En el mundo real la “inmediatez” no existe. Fabricar o producir cualquier producto y ponerlo a disposición del consumidor lleva tiempo. Solo hay que observar la naturaleza.

Artículo escrito por Jesús Sánchez-Quiñones, Consejero-Director General de Renta 4 Banco, en El Economista.


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