Opinión 05 junio 2026

De Amazon y Tesla a SpaceX

La inminente salida a bolsa de SpaceX es un hito histórico por el tamaño de la colocación, 75.000 millones de dólares; por la valoración de la empresa, entre 1,8 y 2 billones de dólares; y por las ratios a las que sale a cotizar, al valorarse la compañía a más de 90 veces las ventas de 2025.

Aunque, con diferencias de tamaño, hay dos antecedentes de empresas disruptivas que salieron a bolsa con algunas características compartidas con SpaceX. Estas empresas son Amazon y Tesla. Las tres empresas tienen en común: la primacía de la visión a largo plazo sobre los beneficios a corto plazo; un fortísimo plan de inversiones que provoca flujos de caja negativos; y necesidad de recurrir de forma recurrente a los inversores para financiar el crecimiento.

En los tres casos, una comunicación adecuada ha logrado que la comunidad de inversores asuma el mensaje de "invertir y crecer primero, para ganar dinero después". No importa la falta de beneficios en el corto plazo, si es a costa de un posicionamiento líder en su sector concreto con gran capacidad de crecimiento en el largo plazo.

Adicionalmente, para intentar anticipar qué efecto tendrá en la cotización de SpaceX la entrada en los índices bursátiles, principalmente en el Nasdaq 100 y el S&P 500, es relevante recordar la evolución de la cotización de Amazon y Tesla al incorporarse a dichos índices.

Amazon nació como una innovadora librería online, aunque posteriormente evolucionó su negocio hasta la empresa que conocemos hoy. Desde sus inicios, su estrategia fue la reinversión masiva de sus ingresos en tecnología, infraestructura y expansión de la empresa. La primera vez que la empresa generó más dinero del que quemó, flujo de caja libre positivo, fue en 2002, cinco años después de su salida a bolsa.

Amazon salió a cotizar a 18 dólares la acción en mayo de 1997. Fue incluida en el Nasdaq 100 en diciembre de 1998, coincidiendo con plena burbuja de internet. En dicho mes, la acción se disparó un 73%, con un incremento significativo del volumen de negociación. Alcanzó los 106 dólares en su cotización a finales de 1999, desplomándose posteriormente un 90%, hasta un mínimo de 6 dólares en 2001. No recuperaría la valoración de 1999 hasta diez años después.

Amazon entró en el S&P 500 en noviembre de 2005. El día del anuncio de su inclusión subió un 6%. Durante el mes en que se produjo la inclusión en el índice, se revalorizó un 21%, en gran medida por la compra estimada de 25 millones de acciones por parte de los fondos indexados.

En el caso de Tesla, las similitudes con SpaceX son todavía mayores. El promotor, ideólogo y principal accionista de ambas empresas es Elon Musk. Tesla salió a bolsa en 2010 y estuvo teniendo flujos de caja negativos durante una década. En otras palabras, gastó e invirtió más dinero del que ingresó durante dicho periodo. El destino de las cuantiosas inversiones fueron la financiación del I+D y la construcción de gigafábricas de automóviles eléctricos. Solo en 2019 tuvo el primer año con flujo de caja positivo y, en 2020, los primeros beneficios anuales.

Tesla tuvo que cumplir las reglas estándares para ser incluida en el S&P 500 y tuvo que esperar a tener cuatro trimestres consecutivos con beneficios. Se anunció su inclusión el 16 de noviembre de 2020, con efectos a partir del 21 de diciembre del mismo año. Durante ese periodo entre el anuncio y la incorporación, se revalorizó un 70%. Se estima que los fondos indexados tuvieron que adquirir entre 70.000 y 100.000 millones de dólares en acciones de Tesla. El día de su inclusión en el índice, el volumen negociado fue de 150.000 millones de dólares, casi el 25% de su capitalización. Durante 2020, Tesla subió un 731%.

Tesla llegó a valer tanto como las nueve mayores automovilísticas del mundo juntas. Hoy sigue teniendo ratios que nada tienen que ver con el resto de automovilísticas. Así, mientras Toyota es valorada a menos de una vez sus ventas anuales, Tesla se valora a más de 14 veces sus ventas anuales. Los inversores valoran a Tesla no solo como un fabricante de coches eléctricos, sino como plataforma tecnológica que incluye conducción autónoma, inteligencia artificial y energía. A día de hoy, Tesla se valora en unos 1,55 billones de dólares, más del doble de su valoración cuando fue incluida en el S&P 500.

El caso de SpaceX es extraordinario. Aunque las acciones que se ofrecen en la operación de salida a bolsa supongan solo el 4% del capital, el importe asciende a 75.000 millones de dólares. Será incluida en el Nasdaq 100 apenas quince días después de su salida a bolsa.

Las normas modificadas para su inclusión en el índice establecen que inicialmente tendrá una ponderación equivalente a tres veces la valoración de las acciones ofrecidas, free float, estimándose una ponderación inicial de apenas un 0,6%-0,7% del índice.

Dicho porcentaje irá incrementándose según se vayan liberando las acciones que inicialmente no pueden venderse por tener restricciones de venta. Hay establecido un calendario y unas normas para saber cuándo se liberarán dichas acciones. El primer 20% se liberará en cuanto se presenten los resultados del segundo trimestre: entre julio y septiembre. Si la acción sube un 30%, se liberará un 10% adicional. El resto podrá venderse entre el día 70 y el día 135 desde la salida a bolsa.

La ponderación de SpaceX en el índice Nasdaq 100 irá incrementándose desde el 0,6%-0,7% inicial hasta el 3%-4% del índice cuando presente resultados del segundo trimestre, pudiendo acabar el año con una ponderación entre el 4% y el 5% del índice. En diciembre de este año también está prevista su inclusión en el S&P 500.

Como conclusión, y vistas las experiencias de Amazon y Tesla, es previsible que los fondos indexados, o gestión pasiva, sean intensos compradores de acciones de SpaceX. Pero, a diferencia de Amazon y Tesla, la salida a bolsa se produce a una valoración que hace que prácticamente el 100% de los accionistas de SpaceX tengan plusvalías extraordinarias que les invite a vender, al menos parte de su posición. A modo de ejemplo, en diciembre de 2023 la valoración de la compañía era de "solo" 180.000 millones. Ahora, dos años y medio después, se valora en diez veces más.


Artículo escrito por Jesús Sánchez-Quiñones, Consejero-Director General de Renta 4 Banco, en El Economista.



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