Análisis 10 julio 2026

Vuelve la volatilidad a la espera del inicio de la temporada de resultados

Análisis de mercados

La volatilidad ha vuelto a apoderarse de los mercados como consecuencia de la geopolítica y las exigentes valoraciones de las compañías tecnológicas. Las bolsas europeas y estadounidenses registraron movimientos mixtos; tras un arranque plano en Europa y alzas de recuperación técnica en Wall Street, la rotación sectorial y las cifras preliminares del gigante tecnológico coreano Samsung (cuyo beneficio operativo decepcionó al consenso más exigente y arrastró al índice Kospi a ceder más un 10% en dos días, contagiando a rivales como SK Hynix o Kioxia) enfriaron el apetito por el riesgo. En el mercado de materias primas, el crudo Brent ha protagonizado un "viaje de ida y vuelta", cotizando inicialmente estable en el entorno de los 72 usd/barril para después dispararse hasta picos de 80 usd/barril tras la sugerencia de ruptura de la tregua en Oriente Medio, cerrando finalmente la semana en los 75,5 usd/barril (lo que supone un alza acumulada del 5%) ante la percepción de que las negociaciones EE.UU.-Irán siguen adelante a pesar de las tensiones entre las partes y los problemas en el Estrecho de Ormuz.

En la renta fija soberana, las TIRes volvieron a tensionarse al alza con incrementos de entre 5 y 15 p.b. en la semana, el T-bond estadounidense a 10 años escaló hasta el 4,6% y el Bund alemán se situó cerca del 3,1%. Incluso en Japón, la TIR del bono a 10 años alcanzó máximos de tres décadas debido al temor sobre el impacto fiscal del plan de gasto de 2 bln usd del Gobierno, aunque las presiones de una posible repatriación de capitales se aliviaron temporalmente tras la petición del ministro de Finanzas al fondo público de pensiones GPIF para que elevara sus compras de activos domésticos, propiciando una recuperación del yen hasta 161 vs usd.

El pasado martes 7 de julio, durante la cumbre de la OTAN en Ankara, Trump declaró formalmente "terminado" el alto el fuego con Irán. Las hostilidades militares se han traducido en ataques estadounidenses y represalias iraníes contra buques comerciales, lo que ha llevado al Estrecho de Ormuz a una parálisis casi total. Adicionalmente, el Departamento del Tesoro de EE.UU. revocó las exenciones de venta de crudo a Irán. A esto se suma que Qatar ha decidido pausar sus planes de expansión de GNL tras sufrir ataques en uno de sus buques, lo que ha disparado el gas de referencia europeo (TTF) un 15% en la semana, amenazando directamente el proceso de llenado de almacenes para el invierno en el Viejo Continente.

Esta escalada bélica coincidió con una cumbre de la OTAN sumamente crispada. Trump utilizó la seguridad de los aliados como moneda de cambio, supeditando el despliegue de tropas estadounidenses en Europa a concesiones sobre Groenlandia e Irán, al tiempo que redobló sus amenazas de cortar el comercio bilateral con España. Lejos de ser un ruido pasajero, este recrudecimiento geopolítico demuestra que la energía vuelve a presionar las economías, lo que inevitablemente obligará a los bancos centrales a mantener una postura restrictiva por más tiempo, por mucho que el mercado intente descontar lo contrario.

Análisis macroeconómico y empresarial

No debemos pasar por alto las actas de la última reunión del Banco Central Europeo publicadas esta semana. Aunque hubo consenso para la subida de tipos de junio (+25 pb, forzada por el shock energético de la guerra con Irán), las facciones internas mostraron un profundo desacuerdo sobre los siguientes pasos. Mientras los miembros más ortodoxos alertan del riesgo de efectos de segunda ronda por culpa de la escalada de la energía, los moderados insisten en la evidente debilidad del crecimiento del Viejo Continente. En este contexto, lo más previsible es una pausa en la reunión del 23-julio, a la vez que la evolución de los precios energéticos determinará la política monetaria para el resto del año, con el consenso descontando +25 pb para después del verano y potencial +25 pb adicionales en 1T27. Las últimas proyecciones de julio del Fondo Monetario Internacional confirman esta preocupación, al rebajar el PIB de la Eurozona para 2026 en 0,2 puntos porcentuales (hasta +0,9%), arrastrado por las rebajas de Francia y Alemania, mientras eleva la inflación general global esperada para 2026 al 4,7% debido a los costes de energía y alimentos.

Consideramos que el mercado sigue mostrando cierto optimismo, asumiendo un escenario de "aterrizaje suave" e inminente pausa en las tasas de interés. Sin embargo, la combinación de una parálisis geopolítica en Ormuz, el estancamiento de la desinflación global según el FMI, el ingente capex de IA y, sobre todo, el desembarco de un Kevin Warsh independiente y combativo en la Fed sugieren que el riesgo de "tipos altos por más tiempo", o incluso nuevas alzas, podría estar infravalorado. La volatilidad no es un fenómeno transitorio de esta semana; es la nueva normalidad para el resto de 2026.

Próximas citas macroeconómicas

En este sentido, clave para las expectativas de política monetaria será la publicación la próxima semana del IPC de junio de Estados Unidos (martes). El consenso proyecta una moderación de la tasa general hasta 3,9% (desde el 4,2% de mayo) y de la tasa subyacente hasta 2,8% (vs 2,9% anterior). Sin embargo, asumir que estas cifras abrirán la puerta a una relajación monetaria inmediata es ignorar el nuevo rumbo de la Reserva Federal bajo el mandato de su nuevo presidente, Kevin Warsh. En su reciente intervención en la conferencia de Sintra, Warsh dejó claro de forma tajante que no tolerará desvíos en el objetivo de inflación del 2% y que quienes esperen bajadas de tipos fáciles saldrán "decepcionados". Las actas de la última reunión de la Fed revelaron que varios miembros querían subir tipos ese mismo mes, y la irrupción del capex masivo en infraestructuras de inteligencia artificial (los hiperescalares estiman superar los 750.000 mln usd de gasto este año, un alza del 85%) está siendo discutida internamente como una fuerza estructuralmente inflacionaria. Por tanto, veremos si la primera comparecencia semestral de Warsh ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes el mismo 14 de julio (y ante el Senado el 15) servirá para enfriar de forma drástica cualquier atisbo de complacencia sobre el fin de las alzas de tipos.

Relevantes serán también los datos de actividad de junio en China (miércoles), donde previsiblemente seguiremos viendo la divergencia entre consumo (caída en ventas minoristas) y manufacturas (producción industrial al alza), mientras que el sector inmobiliario seguirá ejerciendo de claro lastre para la economía del gigante asiático y el sector exterior (martes) mantendrá el buen tono.

Ante un panorama macroeconómico complejo, las bolsas deberán justificar sus múltiplos de valoración basándose estrictamente en los beneficios empresariales del segundo trimestre (2T26). La próxima semana marcará el verdadero punto de partida en EE.UU. con las cifras de la gran banca de inversión. El martes reportarán gigantes como JPMorgan, Bank of America, Wells Fargo, Goldman Sachs y Citi, seguidos el miércoles por Morgan Stanley. Se prevé que los ingresos por trading de estas entidades se mantengan en niveles cercanos a los máximos históricos registrados en el primer trimestre, impulsados por la elevada volatilidad que generan la guerra con Irán y la especulación en el sector de la inteligencia artificial. A ello contribuirá también el dinamismo en la actividad de banca de inversión, espoleada por grandes salidas a bolsa, y el volumen de operaciones corporativas. Asimismo, el sector bancario se beneficiará de un sólido crecimiento del crédito y la expansión de sus márgenes de intermediación gracias a la persistencia de tipos de interés elevados. Sin embargo, las guías de negocio que ofrezcan los directivos serán determinantes: si el crédito privado empieza a mostrar grietas o si las empresas recortan planes de inversión ante el encarecimiento de la deuda, el optimismo de la rotación sectorial hacia la banca podría revertirse rápidamente.

Cambios en carteras

Esta semana hemos realizado un cambio en la Cartera 5 Grandes. Recogemos beneficios en Caixabank tras un excelente comportamiento desde la incorporación a nuestra cartera, y damos entrada a ArcelorMittal antes de la publicación de resultados 2T 26 el próximo día 30, en un trimestre que debería confirmar una mejora operativa significativa (EBITDA +19% vs 1T26). Además, recordamos que a partir del 1 de julio entró en vigor la nueva normativa arancelaria en Europa, que debería favorecer la producción de los fabricantes locales y facilitaría la posibilidad de subir precios en los próximos meses, más factible una vez el nivel de inventarios se vaya reduciendo.

La Cartera de 5 Grandes queda constituida por: Aena (20%), ArcelorMittal (20%), Fluidra (20%), Indra (20%) y Santander (20%).

La Cartera Versátil sigue compuesta por: Amper (10%), ArcelorMittal (10%), Caixabank (10%), Cirsa (10%), Cellnex (10%), CIE Automotive (10%), Neinor Homes (10%), Puig (10%), Santander (10%) y Técnicas Reunidas (10%).

La Cartera Dividendo está formada por: Aena (12,5%), Cirsa (12,5%), Colonial (12,5%), Merlin Properties (12,5%), Puig (12,5%), Santander (12,5%), Sacyr (12,5%) y Viscofan (12,5%).

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