Análisis de mercados
Semana de importantes citas y referencias, combinando el alivio por un IPC estadounidense más moderado de lo esperado, con la toma de beneficios en fabricantes de chips y memoria a finales de semana, todo ello con la crisis geopolítica como telón de fondo. En este contexto, el saldo semanal ha sido de correcciones del -1% en Europa y EE.UU. y más acentuadas en Asia (destacando el -7% del Kospi surcoreano, que acumula -25% desde los máximos en junio), con las TIRes que siguen contenidas y un repunte del crudo (+11% en la semana) que se ha estabilizado en la zona de 85 usd/b.
La inestabilidad geopolítica continúa en aumento en Oriente Medio, donde siguen los ataques cruzados y se ha materializado un cierre “de facto” del estrecho de Ormuz. A esto se suma la habitual imprevisibilidad de Trump: primero propuso un bloqueo total sobre los puertos iraníes y un controvertido arancel del 20% sobre el crudo que transitara la zona (unos 30 mln usd por superpetrolero) para, posteriormente, limitarlo a un bloqueo únicamente sobre buques iraníes o con origen o destino Irán, sustituyendo el arancel por ambiguos compromisos de inversión directa de los países árabes en EE.UU. Mientras tanto, Teherán ha amenazado con activar a los rebeldes hutíes en Yemen para asaltar el mar Rojo, planteando la posibilidad de un cierre simultáneo de Ormuz y el Canal de Suez. Pese a esta re-escalada, el mercado sigue confiando en una vuelta a las negociaciones diplomáticas, por lo que el Brent moderó las subidas para quedarse en la zona de los 85 usd/b (aunque supone un repunte acumulado del +20% desde los mínimos de julio). Con todo, la AIE (Agencia Internacional de la Energía) ha advertido que, si el Estrecho no se abre completamente en semanas (no meses), la economía global sufrirá por agotamiento de inventarios.
Análisis macroeconómico y empresarial
Por el lado macroeconómico, el IPC de junio en EE.UU. aportó un alivio inflacionista al moderarse la tasa general anual al +3,5% (vs +3,8%e y +4,2% anterior), con la subyacente descendiendo al +2,6% (vs +2,8%e y +2,9% anterior). Estos datos han llevado la probabilidad de una subida de tipos de la Fed en julio al 10% (vs 43% al inicio de la semana). También hemos contado con la primera comparecencia semestral de Warsh ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes y el Senado, donde recalcó que la Fed "no tiene tolerancia" ante una inflación persistentemente elevada, señalando que el IPC de junio es "solo un dato aislado" que no se debe sobreinterpretar y advirtiendo de que el choque de oferta provocado por la IA se está materializando a una velocidad mayor a la esperada. Otros miembros de la institución, como Lorie Logan, Jeff Schmid o Lisa Cook, apuntaron que la inflación actual sigue siendo demasiado elevada para alcanzar el objetivo del 2% y que, si se mantuviese alta demasiado tiempo, requeriría subidas más agresivas de tipos. A pesar del tono restrictivo de estos mensajes, las probabilidades de subida de tipos para la reunión de julio se han mantenido contenidas (10%) y se descuenta una de +25 pb antes de fin de año.
En el caso del BCE, Panetta y Nagel advirtieron de riesgos energéticos de segunda ronda. Una de las principales referencias de la próxima semana será la reunión del BCE (jueves), donde esperamos estabilidad de tipos en 2,25% (tipo de depósito, consenso da sólo 6% de probabilidad a +25pb). Recordamos que el BCE subió +25 pb de junio, ante la necesidad de contener las expectativas de inflación en el contexto del shock energético desencadenado por la guerra EE.UU.-Irán y su impacto en el Estrecho de Ormuz, por donde circula en torno al 20% de la oferta energética global. La firma del MoU (17-junio, acuerdo provisional de paz que abría 60 días de negociaciones EE.UU.-Irán) ha permitido una cesión de los precios del crudo desde máximos que ha aliviado el IPC de junio (mayor desaceleración de la esperada), reduciendo la urgencia de una segunda subida consecutiva. Sin embargo, con las negociaciones de paz en el aire y la reanudación de ataques cruzados entre las partes, la vigilancia sobre Ormuz y los precios energéticos debe ser extrema, y es previsible que Lagarde mantenga un discurso de “data-dependencia” y “decisión reunión a reunión”. Esto nos llevará previsiblemente a la reunión del 10-septiembre, donde además actualizarán su cuadro macroeconómico (PIB, inflación), como fecha que el mercado ve como más probable para +25 pb adicionales (probabilidad del 90%), a los que añade otros +25 pb en 1T27.
En el plano empresarial, la temporada de resultados del segundo trimestre va cogiendo ritmo, con un elevado nivel de exigencia que justifique las valoraciones actuales. La banca de inversión americana batió estimaciones de forma generalizada gracias al dinamismo de la división de banca de inversión y el trading de IA, pero sufrieron penalizaciones aquellos bancos que apuntaron a mayores costes de financiación y no revisaron sus objetivos de rentabilidad. En el plano tecnológico, ASML y TSMC ratificaron la solidez estructural de la demanda de IA y la incapacidad para satisfacer toda la demanda durante los próximos años, anticipando cuellos de botella que podrían extenderse más allá de 2030. En claro contraste, IBM sufrió una caída del -25% tras acusar un giro drástico en el Capex de sus clientes, que están priorizando la compra de infraestructura física para asegurar su suministro. Este cambio de prioridades ha provocado el retraso en la firma de contratos. La temporada de resultados 2T26 seguirá ganando tracción la próxima semana con el inicio de las cotizadas españolas y la continuidad en la publicación de compañías internacionales (para mayor detalle, ver calendario empresarial).
Próximas citas macroeconómicas
Por el lado macro, la agenda estará dominada por la publicación de los PMIs preliminares de julio (viernes) que conoceremos a nivel global. En EE.UU., recuperación esperada para el componente manufacturero y estabilidad en el de servicios, mientras que en la Eurozona apenas habrá cambios respecto al mes anterior. También se conocerá el mismo dato en varios países europeos (Alemania y Francia), así como en Reino Unido y Japón. También será relevante la encuesta ZEW de julio en Alemania y la Eurozona (martes), que nos dará la visión más actualizada de las expectativas de analistas financieros e inversores institucionales.
Ante un panorama macroeconómico complejo (riesgos inflacionistas), con presión al alza en TIRes que dificulta la expansión de múltiplos bursátiles, las bolsas deberán justificar sus valoraciones basándose estrictamente en los beneficios empresariales del segundo trimestre (2T26). Las guías que ofrezcan los directivos serán determinantes.
Consideramos que el mercado sigue mostrando cierto optimismo, asumiendo un escenario de "aterrizaje suave" e inminente pausa en las tasas de interés. Sin embargo, la combinación de una re-escalada de las tensiones en Ormuz, que condiciona la futura evolución de la inflación y el crecimiento y por tanto las decisiones de política monetaria, las dudas en torno a la IA y el desembarco de Kevin Warsh en la Fed con la idea de establecer nuevas “reglas del juego” podría estar infravalorado. La volatilidad no es un fenómeno transitorio de esta semana; es la nueva normalidad para el resto de 2026.
Cambios en carteras
Esta semana hemos realizado varios cambios en nuestras carteras para posicionarnos de cara a la temporada de resultados.
En la cartera de 5 Grandes hemos optado por rotar dentro del sector financiero, en un movimiento táctico, con la salida de Santander, lugar que pasa a ocupar BBVA. Aunque seguimos positivos en la estrategia de Santander, de cara a los resultados del 2T26 no descartamos que podamos asistir a cierta presión en el coste de riesgo lo que podría poner en duda el cumplimiento de la guía del año. En el caso de BBVA, aunque apenas contamos con potencial, creemos que la entidad seguirá beneficiándose de fortaleza de los ingresos recurrentes, confirmada con los resultados del 1T26 y que debería continuar en 2T26, su sólida posición de balance, la capacidad de generación de capital, y una política de dividendos sostenible, RPD c.5% vs media 10 años del 4,4% (objetivo 24.000 mln eur ordinario y 12.000 mln eur en recompra 2025-28e).
En la cartera Versátil, hemos realizado 3 cambios, sacamos Santander por BBVA, por las razones anteriormente comentadas. Y damos salida a CaixaBank y en su lugar entra CAF, con el objetivo de captar los buenos resultados esperados para el 1S26 y las positivas perspectivas del sector. Asimismo, rotamos dentro del sector inmobiliario, con la salida de Neinor Homes por una razón táctica de manera previa a la temporada de resultados, y la entrada de Merlin Properties ante una publicación de resultados que en el relativo entre las compañías, serán de lectura más sencilla y mejor recogidos por parte del mercado en el caso de la SOCIMI, aprovechando su momentum y donde no descartamos una posible subida de guía anual de caja de flujo operativo.
En la cartera Dividendo, sale Santander y entra BBVA.
Con estos cambios las carteras quedan constituidas de la siguiente manera:
La Cartera de 5 Grandes: Aena (20%), ArcelorMittal (20%), BBVA (20%), Fluidra (20%) y Indra (20%).
La Cartera Versátil: Amper (10%), ArcelorMittal (10%), BBVA (10%), CAF (10%), Cirsa (10%), Cellnex (10%), CIE Automotive (10%), Merlin Properties (10%), Puig (10%) y Técnicas Reunidas (10%).
La Cartera Dividendo: Aena (12,5%), BBVA (12,5%), Cirsa (12,5%), Colonial (12,5%), Merlin Properties (12,5%), Puig (12,5%), Sacyr (12,5%) y Viscofan (12,5%).
Ver Boletín semanal (Documento en Pdf).
Ana Gómez Fernández
Tel: 91 398 48 05 Email: clientes@renta4.es