Análisis de mercados
La semana en los mercados financieros ha estado marcada por una extrema volatilidad, directamente ligada a la evolución del conflicto en Oriente Medio. Las bolsas europeas y estadounidenses comenzaron la semana con un tono de cautela, para luego registrar fuertes subidas a mitad de semana tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, que llevó al EuroStoxx a anotarse avances superiores al 5% en una sola sesión. Sin embargo, el optimismo se fue disipando hacia el final de la semana ante la fragilidad de la tregua, devolviendo la incertidumbre a los parqués. En el mercado de materias primas, el petróleo Brent vivió una de sus semanas más volátiles, desplomándose un 14% hasta los 94 dólares por barril tras el anuncio del alto el fuego, para luego recuperar parte del terreno perdido y cerrar la semana en torno a los 97 dólares. El oro, por su parte, actuó como valor refugio, apreciándose un 2,5% en los momentos de mayor tensión, mientras que el eurodólar se movió al son del apetito por el riesgo, apreciándose el euro hasta 1,17 dólares. En renta fija, las TIRes soberanas retrocedieron con fuerza a mitad de semana, especialmente en Europa (bono alemán 2 años llegó a caer 23 pb en la sesión del miércoles, hasta 2,5%), aunque el temor a una mayor inflación limitó caídas más intensas.
El principal catalizador de los mercados ha sido, sin duda, la situación geopolítica en Oriente Medio. En el inicio de la sexta semana de conflicto, la atención estuvo puesta en el ultimátum de la administración Trump a Irán. La tensión inicial, con ataques cruzados a infraestructuras energéticas y el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, llevó el Brent por encima de los 110 dólares/b. La sorpresa llegó el miércoles con el anuncio de un alto el fuego de dos semanas, intermediado por Pakistán, que contemplaba la reapertura del estratégico estrecho. La reacción inicial de los mercados fue de euforia, con fuertes alzas en las bolsas, especialmente en las economías más dependientes de la energía como Corea del Sur, y un desplome del precio del crudo. No obstante, la alegría duró poco. A lo largo del jueves y el viernes, la credibilidad de la tregua, calificada como una "tregua de cristal", comenzó a desvanecerse. Informes sobre la continuación de ataques, mensajes contradictorios desde Washington y las exigentes condiciones de Irán para una paz duradera (que incluyen reparaciones de guerra y el control del propio estrecho) devolvieron la prudencia a los inversores. La realidad es que, a pesar del alto el fuego, el tráfico marítimo en Ormuz apenas se ha restablecido y los daños en las infraestructuras energéticas de la región, como en Arabia Saudí, hacen pensar que la oferta de petróleo seguirá restringida durante un tiempo, manteniendo los precios en niveles elevados.
Análisis macroeconómico
En este complejo entorno, las referencias de precios y sus implicaciones para los bancos centrales han cobrado una especial relevancia. El mercado de renta fija refleja el consenso de que, incluso con una tregua, la inflación se mantendrá alta durante más tiempo, desvaneciendo las esperanzas de rápidos recortes de tipos que se barajaban antes del conflicto. De hecho, la publicación del IPC de marzo en Estados Unidos confirmó esta tendencia, con un repunte de la tasa general hasta el 3,4%, su nivel más alto desde 2022, impulsado por el componente energético. Aunque la tasa subyacente se mantuvo más estable (2,7% vs 2,5% anterior), datos previos como el deflactor del consumo privado subyacente de febrero ya mostraban presiones inflacionistas latentes en la economía americana antes de la guerra de Irán. Esta situación coloca a la Reserva Federal en una posición delicada. Tras el alto el fuego, los mercados volvieron a descontar un recorte de tipos de 25 puntos básicos para 2026, lejos de los tres recortes que se preveían antes de la guerra. En Europa, el BCE se enfrenta a un dilema similar, aunque con la problemática adicional de que tiene un único objetivo, el control de la inflación, frente al doble objetivo de la Fed (inflación y empleo). Las declaraciones más "hawkish" de algunos de los miembros del BCE se vieron suavizadas por la tregua, moderando las expectativas de subidas de tipos (a 2 subidas vs entre 3 y 4 previas al anuncio de tregua), pero la institución se mantiene vigilante ante los posibles efectos de segunda ronda derivados del encarecimiento de la energía.
Próximas citas macroeconómicas
De cara a los próximos días, la atención de los inversores seguirá centrada en varios frentes clave. En primer lugar, las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, previstas para este fin de semana en Pakistán, serán cruciales para determinar si la tregua se consolida o si, por el contrario, las hostilidades se reanudan. La evolución del tráfico en el Estrecho de Ormuz será el termómetro más fiable de la situación real.
En el plano macroeconómico, no hay grandes referencias previstas, destacando en Estados Unidos la publicación del Libro Beige (miércoles) de cara a la preparación de la próxima reunión de la Fed (29-abril), así como indicadores adelantados de ciclo, con encuestas manufactureras de abril (Nueva York el miércoles, Filadelfia el jueves) y la confianza NFIB de pequeñas y medianas empresas de marzo (martes). Más relevantes serán los datos en China (jueves), donde conoceremos el PIB 1T26 (+1,4%e trimestral vs +1,2% anterior, +4,7%e i.a. vs +4,5% previo) y datos de actividad de marzo: ventas minoristas, producción industrial, inversión en propiedades y precios de viviendas, tanto nuevas como usadas.
Sí que consideramos más importante el inicio de la temporada de resultados 1T26 en Estados Unidos y Europa (ver calendario empresarial), donde no solo cobra especial interés el efecto de la subida de precios del petróleo durante el mes de marzo, sino también las posibles revisiones de guías en un contexto de mayor incertidumbre macroeconómica de cara al futuro (impacto del conflicto en Oriente Medio en inflación, crecimiento y condiciones financieras).
Cambios en carteras
Esta semana no hemos hecho cambios en carteras. Las carteras siguen conformadas de la siguiente manera:
Cartera de 5 Grandes: Aena (20%), Caixabank (20%), Cirsa (20%), Fluidra (20%) y Naturgy (20%).
Cartera Versátil: Aena (10%), Almirall (10%), ArcelorMittal (10%), Caixabank (10%), DIA (10%), Neinor (10%), Puig (10%), Rovi (10%), Técnicas Reunidas y Viscofan (10%).
Cartera Dividendo: Aena (12,5%), Cirsa (12,5%), Colonial (12,5%), Merlin Properties (12,5%), Puig (12,5%), Sabadell (12,5%), Sacyr (12,5%) y Viscofan (12,5%).
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Ángel Pérez Llamazares
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