Análisis de mercados
La semana comenzaba con un cauto optimismo tras la decisión de EE.UU. de extender el alto el fuego con Irán de forma indefinida. Sin embargo, el sentimiento del mercado se deterioró rápidamente al confirmarse que se mantendrá el bloqueo del Estrecho de Ormuz hasta que se alcance un acuerdo, una condición que Irán rechaza al negarse a negociar bajo amenazas. Esta falta de avances reales y la continua disrupción del suministro energético provocaron que el crudo Brent encadenase cinco días de subidas, escalando en tan solo una semana desde la zona de 86 usd/b (mínimo del viernes 17) hasta alcanzar los 107 usd/b. En este contexto, las bolsas europeas cierran la semana con caídas (Eurostoxx 50 -3%, Ibex -4%) ante la creciente incertidumbre geopolítica. En cambio, los mercados americanos mostraron mayor resiliencia (con nuevos máximos históricos durante la semana), apoyados por un sólido inicio de la temporada de resultados, especialmente en el sector tecnológico.
Esta semana, el nombramiento del futuro presidente de la Reserva Federal de EE.UU. encontró nuevos obstáculos. La audiencia de confirmación de Kevin Warsh se vio complicada por peticiones de retraso y falta de consenso en el Comité Bancario del Senado, lo que podría ocasionar cierto retraso en su confirmación y hacer que Powell (cuyo mandato al frente de la Fed vence el 15 de mayo) tenga que alargar ligeramente su dirección al frente de la Fed. En cuanto al discurso de Warsh, sin grandes novedades, más allá de que habrá de buscar un nuevo marco de actuación para afrontar un contexto de inflación más persistente, a la vez que lanzó un mensaje de independencia de la Fed al afirmar que Trump no le habría exigido rebajas de tipos de intervención.
La temporada de resultados del primer trimestre de 2026 comenzó con solidez en EE.UU., donde un 88% de las compañías que han publicado han superado las estimaciones de beneficios. Los sectores financiero y tecnológico han sido los más destacados. Entre las compañías protagonistas, Tesla superó las expectativas, pero su cotización se vio frenada por el anuncio de un fuerte aumento de la inversión para acelerar su transición hacia la robótica y la IA. Por otro lado, Intel vio sus acciones impulsadas por unas sólidas guías de ventas apoyadas en la demanda de IA. Además, se anunció un relevo histórico en la cúpula de Apple: Tim Cook dejará su puesto de consejero delegado y será sustituido por John Ternus. En España, la temporada de publicación de resultados arrancó con las cifras de Enagás, Bankinter y Viscofan.
Análisis macroeconómico
En la Eurozona, la preocupación por la inflación se intensificó. Los datos del PMI de abril mostraron un notable repunte de los precios, lo que llevó al mercado a incrementar la probabilidad de 2 a 3 subidas de tipos por parte del BCE en 2026. El PMI compuesto de la Eurozona volvió a caer en territorio de contracción por primera vez en 16 meses, lastrado por el sector servicios y acompañado de una preocupante aceleración de los precios. Como reflejo de esta debilidad, el gobierno alemán recortó a la mitad su previsión de crecimiento del PIB para 2026, hasta un exiguo +0,5%. Este pesimismo fue corroborado por la fuerte caída de la encuesta ZEW a analistas financieros tanto en Alemania como en el conjunto de la zona euro, así como de la IFO alemana que retrocede a niveles no vistos desde la pandemia del Covid. En contraste, los PMIs en EE.UU. superaron las expectativas, mostrando una mayor fortaleza económica y su independencia energética, mientras que el mercado prácticamente ha eliminado los recortes esperados de tipos Fed para el año. Por su parte, el IPC de marzo en Reino Unido registró un repunte en su tasa general por el componente energético, mientras que la inflación en Japón se mantuvo estable.
Próximas citas macroeconómicas
De cara a la próxima semana, la atención seguirá centrada en Oriente Medio, a la espera de cualquier novedad sobre la "propuesta unificada" de Irán que pueda desbloquear las negociaciones y permitir la reapertura del Estrecho de Ormuz.
En el plano empresarial, la temporada de resultados ganará intensidad, destacando la publicación de las cifras de cinco de las "Siete Magníficas": Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta Platforms y Apple. Los inversores analizarán con detalle sus cuentas y, especialmente, su capacidad de generación de caja en el actual entorno de incertidumbre. Para mayor detalle, consultar nuestro calendario empresarial y previos de resultados.
En el plano macroeconómico, la semana que arranca será especialmente densa en referencias de ciclo e inflación. El martes conoceremos la tasa de desempleo del 1T26 en España y la confianza del consumidor del Conference Board de abril en EE.UU. (89,3e vs 91,8 anterior), donde se esperan nuevos signos de deterioro ante la incertidumbre geopolítica. El miércoles la atención estará en los IPCs preliminares de abril en España y Alemania, que seguirán recogiendo el impacto del encarecimiento energético, y en las encuestas de confianza de la Eurozona, con deterioro generalizado esperado tanto en el componente industrial como en el de servicios. En EE.UU. contaremos además con las órdenes de bienes duraderos. El jueves será el día más relevante de la semana, con la publicación de los PIBs preliminares del 1T26 en la Eurozona y principales países europeos (Eurozona +0,9%e i.a. vs +1,2% anterior), el IPC preliminar de la Eurozona (+3%e i.a. en tasa general vs +2,6% anterior, reflejando el impacto energético del conflicto), el deflactor del consumo privado subyacente de marzo en EE.UU. (+3,2%e i.a. vs +3,0% anterior) y el PIB anualizado del 1T26 en EE.UU. (+2%e vs +0,5% anterior). A ellos se sumarán los PMIs oficiales de abril en China y el manufacturero Rating Dog (antiguo Caixin), con expectativa de estabilidad en torno a 50, mostrando cierto estancamiento económico. Cerraremos el viernes con el ISM manufacturero en EE.UU., con expectativa de seguir mejorando, pero con intensificación del repunte en el componente de precios.
También la semana que viene será intensa en reuniones de bancos centrales: Banco de Japón (martes), Fed (miércoles), BCE y Banco de Inglaterra (jueves). Aunque no esperamos cambios en ninguno de ellos, estimando que mantendrán una actitud de “esperar y ver” cómo evoluciona el conflicto en Oriente Medio para intentar cuantificar su impacto en inflación y crecimiento, sí serán relevantes los mensajes que puedan ofrecer respecto a potenciales movimientos futuros de tipos de intervención.
Esto dependerá a su vez de en qué escenario nos situemos finalmente. Recordamos en este sentido que las previsiones tanto de inflación como de crecimiento muestran un amplio rango entre el escenario más positivo y el más adverso (en los que las hipótesis de precios del crudo para 2026 y 2027 son claramente diferentes, en función de cómo se vaya resolviendo el conflicto). Se baraja así desde un escenario de limitado impacto en cuantía y duración hasta un escenario muy adverso de precios del crudo sostenidamente altos con graves implicaciones inflacionistas y en crecimiento, y por derivada con consecuencias en políticas monetarias.
Consideramos que por el momento los bancos centrales no deben precipitarse (riesgo de error de política monetaria) y sólo deben subir tipos si hay señales claras de desanclaje de expectativas de inflación. En el caso de la Eurozona, según la propia Lagarde se sitúa actualmente entre el escenario base y el adverso, no suficiente para subir tipos, pero es previsible que el BCE reitere la necesidad de ser ágil y data-dependiente con el fin de evitar efectos de segunda ronda (traslación de mayores costes de producción al consumidor y tensiones salariales). A tener en cuenta también que el shock actual (de oferta) es muy diferente al de 2022 (de oferta y demanda, con la salida del Covid), al igual que también es muy distinta la situación de tipos (neutrales hoy vs negativos en 2022, a lo que se suma que entonces estaba vigente el QE), por lo que no hay necesidad de precipitarse en la toma de decisiones. Conviene evitar repetir los errores del pasado (Trichet subió tipos en 2008 y 2011 para frenar un repunte de inflación asociado a la subida del petróleo, para verse posteriormente obligado a bajar con fuerza ante la Gran Crisis Financiera y la Crisis de Deuda Europea).En cualquier caso, y en nuestro escenario base, consideramos que el mercado podría haberse excedido en su visión “hawkish” para 2026, y desde
R4 vemos: 1) Fed: al menos 1 recorte de 25 pb en 2026 para afrontar la desaceleración del empleo (y dado su doble objetivo de inflación controlada y pleno empleo) y acercar tipos al nivel neutral (vs entre 1 y ninguno descontado por mercado y 3 bajadas descontadas pre-conflicto); 2) BCE: es posible 1 subida de 25 pb (más avanzado el año, una vez se disponga de más datos) para evitar efectos de segunda ronda (vs entre 2 y 3 subidas descontadas por mercado y 0 antes del conflicto).
Esta semana hemos actualizado nuestra Visión de Mercado, donde analizamos la situación actual e implicaciones del conflicto. Lo más relevante a nivel mercados es que las bolsas han vuelto a máximos a la vez que sus múltiplos se acercan también a máximos históricos a pesar de que tanto crudo como TIRes de la deuda siguen muy por encima de los niveles pre-guerra. Es por ello que las valoraciones precisan del apoyo de los beneficios empresariales, unos beneficios que por el momento mantienen unas sólidas previsiones para el año (incluso hemos visto una revisión al alza de BPAs desde inicio del conflicto, por sector energía), pero existe riesgo a la baja por 1) mayores costes de producción y 2) potencial menor demanda, por lo que esperamos unas guías cautas en la presentación de resultados 1T26.
En este contexto, consideramos que se impone la prudencia y el ser muy selectivos por sectores y valores. Consideramos que existen muchas incertidumbres, pero también hay algo cada vez más claro: “La autonomía estratégica es una necesidad” (EE.UU. vs Europa), y en el contexto actual hay sectores que salen reforzados. Entre ellos, destacaríamos: defensa (fuertes inversiones a futuro ante un mundo multipolar, OTAN en entredicho), energía y recursos naturales (reducir dependencias, desarrollo de la IA), industria (economía industrial de guerra), infraestructuras (importancia de las cadenas de suministro), o tecnología y digitalización, entre otros. Para mayor detalle, consultar el documento de estrategia.
Cambios en carteras
La Cartera de 5 Grandes sigue compuesta por: Aena (20%), Caixabank (20%), Cirsa (20%), Fluidra (20%) y Naturgy (20%).
La Cartera Versátil sigue compuesta por: Aena (10%), ArcelorMittal (10%), Caixabank (10%), DIA (10%), Faes (10%), Neinor (10%), Puig (10%), Rovi (10%), Técnicas Reunidas y Viscofan (10%).
La Cartera Dividendo sigue formada por: Aena (12,5%), Cirsa (12,5%), Colonial (12,5%), Merlin Properties (12,5%), Puig (12,5%), Sabadell (12,5%), Sacyr (12,5%) y Viscofan (12,5%).
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Eduardo Imedio
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