La temporada de resultados del tercer trimestre de 2025 ha concluido en gran medida, revelando una notable divergencia de rendimiento entre el robusto mercado estadounidense y el más moderado mercado europeo. Mientras que las empresas estadounidenses superaron las expectativas a un ritmo superior a la media histórica, impulsadas por un fuerte impulso operativo y un creciente optimismo en torno a la inteligencia artificial, sus homólogas europeas presentaron un panorama más mixto, con un rendimiento en línea con las tendencias históricas, pero con signos de presión en el crecimiento de los ingresos.
El mercado estadounidense tuvo una temporada de resultados extremadamente fuerte. Un impresionante 82% de las empresas del S&P 500 superaron las expectativas de beneficios, una tasa que se sitúa considerablemente por encima de los niveles históricos. Este sólido rendimiento subraya la resiliencia y la capacidad de generación de beneficios de las corporaciones estadounidenses en el entorno económico actual.
En contraste, los resultados del tercer trimestre en Europa, aunque positivos, fueron más moderados, los calificaríamos de “decentes”. La tasa de superación de beneficios para las empresas europeas fue del 55%, una cifra que se alinea con las medias históricas.
Con estos resultados, no parece que vaya a cambiar mucho las expectativas de crecimiento de las empresas de EE. UU. del entorno al +14% en 2025, mientras que en Europa los beneficios no van a crecer nada e incluso pueden acabar decreciendo.
Análisis por sectores en Europa
En Europa, el rendimiento fue heterogéneo, con claros ganadores y perdedores, así como algunas sorpresas notables que revelaron dinámicas de mercado complejas.
- Los sectores Financiero y Tecnología de la Información (TI) se destacaron como los de mejor rendimiento, liderando la superación de expectativas de beneficios.
- El sector de Servicios de Comunicación fue el de peor rendimiento, situándose en la parte inferior de la clasificación y reflejando sus débiles resultados en el comportamiento de sus acciones.
- El sector de Utilities fue el de mejor rendimiento en términos de movimiento de precios, a pesar de resultados que no fueron particularmente sólidos frente al consenso, impulsado por el "hype" en torno a la inversión en centros de datos.
- Paradójicamente, el sector Financiero, a pesar de ser un líder claro en la superación de beneficios (especialmente en Seguros), no logró superar al mercado debido a que las valoraciones ya se encontraban en niveles altos.
- Por otro lado, el sector Químico mostró un tercer trimestre débil con baja visibilidad hacia el futuro.
El impulso de la Inteligencia Artificial en Estados Unidos
En Estados Unidos, un grupo de sectores clave impulsó la alta tasa de superación de beneficios, con una narrativa dominante centrada en la adopción tecnológica. Los principales impulsores del mercado fueron los sectores de Salud, Tecnología de la Información y Financiero. De manera similar a Europa, el sector de Servicios de Comunicación fue el principal rezagado.
La narrativa clave en el mercado estadounidense fue la adopción corporativa de la Inteligencia Artificial (IA). Un 47% de las empresas del S&P 500 mencionaron la IA en el contexto de la productividad y la eficiencia durante sus conferencias de resultados. Esta tendencia fue más pronunciada en los sectores de Servicios de Comunicación y Financiero, lo que indica que la IA no es solo una tendencia tecnológica, sino un motor fundamental de la estrategia empresarial y las expectativas de rentabilidad futura.
Estos distintos rendimientos sectoriales y los impulsores temáticos proporcionan una buena base para comprender las previsiones de beneficios para el próximo año.
Perspectivas para 2026: ¿Caminos divergentes o destinos convergentes?
Mientras que los resultados del tercer trimestre ofrecen una instantánea del pasado reciente, las previsiones de beneficios revisadas para finales de 2025 y para 2026 proporcionan una visión más enriquecedora de la trayectoria futura del mercado. Las estimaciones actuales sugieren que, aunque ambas regiones anticipan un crecimiento saludable, las expectativas son más optimistas para Estados Unidos.
Perspectivas para Europa: caída del 4,4% en 2025, pero crecimiento del 11% en 2026.
Perspectivas para Estados Unidos: crecimiento del 10% en 2025, y crecimiento del 13% para 2026.
Hay tres temas muy importantes que justifican buena parte de los buenos resultados de las empresas estadounidenses y los más moderados de las europeas:
- La depreciación del dólar hace que las ventas y los beneficios de las compañías globales estadounidenses sean más altas al trasladar a dólares el mayor beneficio de las divisas internacionales; y viceversa, las ventas y los beneficios de las compañías globales europeas se ven lastradas por el menor valor de los beneficios que provienen de EE. UU. y los negocios en dólares.
- La guerra comercial que se ha vivido en 2025 ha creado un incremento de la demanda de productos en el corto plazo para incrementar inventarios ante el previsible encarecimiento de los productos una vez los aranceles entrasen en vigor, lo que ha creado un crecimiento más alto de lo normal circunstancialmente que es posible que en la segunda parte del 2025 y primera parte del 2026 pese sobre la economía estadounidense.
- La importancia de la IA en EE. UU. y el brutal incremento del capex de los sectores relacionados puede explicar hasta el 40% de todo el crecimiento del PIB de EEUU según varios informes de análisis a los que hemos tenido acceso.
En resumen, el rendimiento superior del mercado estadounidense en el tercer trimestre fue impulsado por resultados sólidos y la poderosa narrativa de la IA, que promete futuras ganancias de productividad. El rendimiento de Europa fue más moderado y específico por sector, con una notable presión sobre el crecimiento de los ingresos. De cara al futuro, aunque ambas regiones proyectan un crecimiento saludable de los beneficios para 2026, las estimaciones de consenso son algo más optimistas para Estados Unidos, lo que sugiere que la narrativa de la IA en EE. UU. ofrece una base de crecimiento futuro más convincente para los inversores que las fortalezas, más cíclicas y fragmentadas, observadas en Europa.