Ideas 02 septiembre 2025

La disciplina vence al miedo: por qué invertir periódicamente funciona

Como profesional de la inversión, acostumbro a interesarme y a seguir las estrategias y reflexiones de otros grandes gestores patrimoniales de nuestro tiempo. Entre ellos, pocos han logrado combinar la claridad conceptual, la experiencia práctica y la honestidad intelectual como Barry Ritholtz, fundador y director de inversiones de Ritholtz Wealth Management, una firma que gestiona más de 6.000 millones de dólares y que se ha consolidado como referencia en el sector financiero americano.

En una reciente entrevista cuya lectura he tenido el placer de disfrutar este verano, Ritholtz ofrece una perspectiva especialmente valiosa sobre el momento actual de los mercados, una época que muchos califican de "sin precedentes" pero que, según sus palabras, "simplemente significa que no lo has presenciado en tu vida, pero eso no significa que no haya ocurrido antes". Esta reflexión, aparentemente sencilla, encierra una verdad fundamental que todo inversor debería interiorizar: los mercados han atravesado situaciones similares en el pasado y han emergido fortalecidos de ellas.

Aportaciones periódicas para mitigar la volatilidad

Ritholtz, conocido por su enfoque contracorriente y su capacidad para anticipar tendencias de mercado, nos recuerda algo que a menudo olvidamos en medio del ruido mediático y la volatilidad diaria. Cuando observamos los últimos quince años con perspectiva histórica, descubrimos algo extraordinario: han representado el tercer mejor período de quince años en la historia de los mercados estadounidenses, con una rentabilidad anual del 16%. Solo dos períodos han sido superiores: el extraordinario crecimiento posterior a la Segunda Guerra Mundial, que alcanzó el 18% anual, y la revolución tecnológica de los años ochenta y noventa, con un 17% anual.

Esta perspectiva histórica resulta fundamental para entender por qué defiendo con profunda convicción la estrategia de aportaciones periódicas en fondos diversificados con exposición global. Ritholtz es categórico al respecto: "Si tienes un horizonte a largo plazo, tienes que mirar más allá del ruido". Y ese ruido siempre existe. Su colaborador, Michael Batnick, ha elaborado gráficos que muestran cómo, desde la crisis financiera de 2008, cada año ha habido múltiples razones para vender: crisis de deuda europea, tensiones geopolíticas, pandemias, volatilidad política. Sin embargo, quienes mantuvieron la disciplina de inversión y siguieron aportando de forma sistemática han sido recompensados.

Su  filosofía de inversión centra en un principio que considero fundamental para cualquier cartera: la importancia de no interferir con la "magia del interés compuesto". Como él mismo señala, citando a Jack Bogle, fundador de Vanguard: "No hagas nada. Quédate sentado". Esta aparente paradoja encierra una sabiduría profunda que he observado repetidamente en mi experiencia profesional. Los inversores que obtienen mejores resultados a largo plazo no son a menudo los más activos, sino los más disciplinados.

Cuando Ritholtz analiza las métricas que realmente importan para evaluar el éxito de una inversión, destaca que las más relevantes son externas, no internas. La pregunta clave no es si una empresa va a superar las expectativas el próximo trimestre, sino cuáles son nuestros objetivos de inversión y horizonte temporal. Si estás invirtiendo para la jubilación y tienes cincuenta años, ¿qué importancia tiene realmente lo que ocurra en septiembre de 2025? Esta perspectiva temporal es precisamente lo que hace tan poderosa la estrategia de aportaciones periódicas.

La estrategia más efectiva, para la mayoría de los inversores, consiste en mantener aportaciones regulares a fondos diversificados con exposición a los principales índices mundiales.  Sin embargo, esto no significa resignarse a la mediocridad, sino todo lo contrario. Significa acceder de forma sistemática y disciplinada a la beta del mercado global, capturando los rendimientos que históricamente han generado las empresas más exitosas del mundo.

El ahorro periódico como mejor herramienta para tus objetivos

Me gustaría enfatizar la importancia de automatizar el proceso de inversión mediante aportaciones periódicas. Cuando establecemos un plan sistemático de inversión, eliminamos la componente emocional y las decisiones impulsivas que, como demuestra la evidencia empírica, suelen perjudicar nuestros resultados. Como explica Ritholtz, "el mayor enemigo del inversor suele ser él mismo".

La perspectiva de Ritholtz sobre la volatilidad actual, incluyendo las tensiones comerciales y la incertidumbre política, resulta tranquilizadora para quienes mantenemos una visión de largo plazo. Reconoce que los mercados pueden experimentar correcciones significativas cuando las expectativas de ingresos y beneficios empresariales se ven alteradas por cambios de política económica, pero también subraya que estas situaciones se han repetido históricamente y los mercados han demostrado su capacidad de adaptación y recuperación.

En mi experiencia como gestor y asesor financiero, compruebo repetidamente que los clientes que han mantienen la disciplina de aportaciones periódicas, especialmente durante los períodos de mayor volatilidad, obtienen resultados superiores a quienes intentan hacer timing del mercado. Esto permite suavizar el impacto de la volatilidad y aprovechar las caídas puntuales como oportunidades de compra.

La inversión periódica como estrategia de inversión

Para una gran mayoría de inversores, independientemente de su experiencia, la inversión periódica representa una excelente alternativa. En Renta 4, además, contamos con una herramienta que permite al inversor establecer una cantidad para invertir periódicamente en el fondo de su elección.

En cuanto al fondo que debemos escoger, este debe estar alineado con el objetivo de construir una estrategia de aportaciones periódicas adaptada a cualquier nivel de tolerancia al riesgo. Nuestros fondos perfilados son una buena opción, ya que combinan diversificación y una estrategia ajustada a los distintos perfiles, con diferentes niveles de exposición a renta variable.

  Renta fija Renta variable
R4 Selección Conservadora 80%-100% 20%-0%
R4 Selección Moderada 60%-80% 20%-40%
R4 Selección Equilibrio 40%-60% 60%-40%,
R4 Selección Tolerante 20%-0% 80%-100%

 

Por tanto, mi recomendación, respaldada por décadas de evidencia empírica, es clara: estableced un plan de aportaciones periódicas a fondos diversificados con exposición global, mantened la disciplina durante los períodos de incertidumbre y permitid que el tiempo y el interés compuesto trabajen a vuestro favor. En un mundo lleno de ruido y distracciones, la paciencia disciplinada sigue siendo la estrategia más poderosa para construir riqueza a largo plazo.

La presente idea no constituye asesoramiento de inversión. Se informa al inversor de que los instrumentos o inversiones a los que se refiere pueden no ser adecuados para sus objetivos, su situación financiera o su perfil de riesgo. No se trata de una oferta, invitación de compra o suscripción o cancelación de inversiones, ni puede servir de base a ningún contrato o decisión. Se recomienda revisar la información legal de los productos, especialmente las características y los riesgos, antes de tomar decisiones. El Grupo Renta 4 no asume responsabilidad alguna por cualquier pérdida directa o indirecta que pudiera resultar del uso del contenido de esta emisión. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. 

INVERSIÓN NO GARANTIZADA. 

Es preciso revisar los riesgos asociados a cualquier producto financiero antes de la inversión. En particular, un producto de estas características dependerá principalmente de los siguientes factores:

  • La evolución de la cartera va a determinar el valor liquidativo al que un cliente pueda reembolsar su inversión en el fondo.
  • Riesgo de falta de liquidez: es fundamental considerar la periodicidad en la publicación del valor liquidativo, la existencia de plazos de preaviso para la solicitud de reembolsos y la existencia de plazos de liquidación de los reembolsos solicitados.
  • Riesgo de divisa (si el fondo invierte en divisa distinta) o riesgo de apalancamiento (si invierte en derivados).