Renta 4 Global Acciones cumple once años con una idea simple: invertir en negocios esenciales que crecen, diversificar el riesgo y mantenerlos en el tiempo. Puede que no sea la estrategia de moda pero es la estrategia que nos ha dado frutos en el largo plazo y nos da tranquilidad cuando se tensionan los mercados.
Hoy toda la conversación gira en torno a la inteligencia artificial. Pero consideramos que existen más opciones y no solo tenemos invertido en IA, sino en los distintos sectores que cubren las diversas necesidades actuales.

No estamos fuera de la IA
Pero no tenemos todo nuestro patrimonio puesto en ella. Un 13% de la cartera está invertido en semiconductores, compañías como ASML, Applied Materials, KLA, TSMC, Broadcom, Tokyo Electron. Sin esas compañías no hay IA. No son una promesa: negocios con clientes, márgenes y barreras de entrada reales.
La diferencia está en cómo lo hacemos. No concentramos. Nuestra mayor posición pesa un 1,9% del fondo, y tenemos 139 compañías en cartera. Nadie va a hacerse rico de golpe con esto. Tampoco nadie va a perder la mitad de su patrimonio porque una tesis de moda no se cumpla.
Cinco bloques de inversión
La cartera se apoya hoy en distintos bloques de tamaño similar, todos ellos negocios que consideramos esenciales y con crecimiento estructural de largo plazo:
Automatización industrial y robótica (20% del fondo): Keyence, Fanuc, ABB, Rockwell, Atlas Copco, Schneider, Legrand. Somos conscientes que estamos en un mundo cada vez más automatizado y digital, nosotros invertimos en los lideres que consideramos que lo hacen posible
Marcas de consumo globales (15%): L'Oréal, LVMH, Hermès, Unilever, Colgate, Monster. Compañías con alto poder de fijación de precios, que es la única defensa real contra la inflación.
Software y ciberseguridad (14%): Palo Alto, Fortinet, SAP, Check Point. Cuanto más digital es una economía, más caro resulta no protegerla.
Semiconductores (13%), que son los que hacen posible la evolución tecnológica que comentamos antes.
Salud y tecnología médica (13%): Johnson & Johnson, Thermo Fisher, Edwards, Medtronic, Sonova. La demografía y el envejecimiento de la población son tesis atemporales que nos dan la tranquilidad para invertir en esta tipología de compañías.
Diversificación y menor volatilidad
Cinco patas, más de cien compañías, una veintena de países. Cuando ninguna parte de la cartera depende de la misma historia, los tropiezos de una no arrastran al conjunto, y aunque se puedan encasillar en 5 patas cada compañía tiene su propia historia y su propio mercado. Eso no es teoría: es la razón por la que este fondo se mueve menos que sus componentes individuales, y es exactamente lo que buscamos.
Conviene añadir, la menor volatilidad no la conseguimos quedándonos fuera del mercado, sino repartiendo bien dentro de él. Salir y volver a entrar en el momento justo no forma parte de nuestro método, entre otras cosas porque no conocemos a nadie que lo haga de forma consistente.
La paciencia como método
Compramos negocios para que florezcan, y florecer lleva años. La antigüedad media de nuestras posiciones ronda los siete años. Unilever, Johnson & Johnson y SAP entraron en cartera cuando se creó el fondo y siguen ahí.
Ese es el origen real de la rentabilidad. Broadcom acumula una revalorización superior al 1.200% desde que la compramos; KLA, cerca del 900%; Applied Materials, más del 600%. Ninguna de esas cifras se consiguió acertando el momento de entrada. Se consiguieron no vendiendo.
Once años de trayectoria
Desde su lanzamiento el 28 de julio de 2015 hasta el 13 de agosto de 2026, el fondo acumula una rentabilidad del 124,5%, equivalente a un 7,6% anual. Ha atravesado 2018, el desplome de marzo de 2020 —donde, por cierto, compramos— y el año 2022. En ese recorrido, todos los periodos de cinco años del fondo han terminado en positivo. Como se dice siempre en este sector, las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, pero sí describen un método.
Un núcleo para la cartera
Renta 4 Global Acciones no está diseñado para ser una apuesta. Está diseñado para ser su núcleo: la parte de la cartera que marca la tendencia, que reduce la volatilidad del conjunto y que le permite dormir tranquilo mientras el resto del mundo debate cuál es el sector del mes.
Alrededor de ese núcleo se puede picar. Hoy un poco más de Estados Unidos, mañana algo más de tecnología, pasado quizá pequeñas compañías. Ahí es donde el inversor busca el oportunismo, y está bien que lo haga. Pero el oportunismo necesita un cimiento debajo. Sin él, cada movimiento táctico se convierte en una decisión tomada con el titular del día y eso no suele acabar bien.
El error más caro que vemos en el inversor particular no es elegir mal el satélite. Es no tener núcleo.
Once años después, seguimos haciendo lo mismo: negocios esenciales, crecimiento sostenido, márgenes altos, muchos de ellos, y paciencia. No es emocionante. Nunca pretendió serlo. Lo que buscamos es mantener una filosofía de inversión y poder dormir tranquilos con nuestra cartera.