En la segunda conferencia del ciclo Multigestora 2026 se analizaron tres tendencias clave para el presente y el futuro de la inversión: Bitcoin, oro y semiconductores.
Tras un inicio de 2026 marcado por la volatilidad y la incertidumbre, la diversificación vuelve a situarse en el centro de la construcción de carteras. En este contexto, cobra especial importancia la búsqueda de activos y temáticas con comportamientos diferenciados, capaces de aportar equilibrio en distintos escenarios de mercado.
Durante la sesión se abordó el papel de Bitcoin en esta nueva etapa de adopción institucional, la función del oro como activo defensivo en un entorno geopolítico complejo y el potencial estructural del sector de semiconductores como base de la economía digital. Tres exposiciones distintas, pero complementarias entre sí, que permiten reflexionar sobre nuevas fuentes de diversificación y crecimiento a largo plazo.
Bitcoin: de novedad a clase de activo consolidada
Carlos Andrés, de WisdomTree, destacó que Bitcoin ha pasado de ser una novedad a consolidarse como una clase de activo cada vez más integrada en el debate inversor. A su juicio, la cuestión ya no es tanto si debe tener cabida en cartera, sino qué peso puede ocupar dentro de una estrategia diversificada.
Subrayó su potencial para mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo gracias a su baja correlación con otros activos y a una volatilidad que, aun siendo elevada, ha mostrado una tendencia descendente. También puso el foco en la creciente adopción institucional y en un marco regulatorio más favorable, señalando los ETP como una vía eficiente para obtener exposición al activo y simplificar la custodia.
El oro como activo refugio y elemento diversificador
Macarena Velasco, de Invesco, defendió el papel del oro como activo refugio en un momento de elevada incertidumbre. Recordó que su valor no reside solo en su carácter defensivo, sino también en su capacidad para actuar como elemento diversificador frente a activos tradicionales como la renta fija y la renta variable.
Destacó, además, una tendencia geopolítica de fondo: la compra sostenida de oro por parte de bancos centrales, especialmente en Asia, como forma de reducir la dependencia del dólar y reforzar sus reservas. En este contexto, subrayó que los ETF y ETC permiten acceder al oro de forma sencilla y eficiente, y añadió que la inversión en materias primas puede abordarse también a través de índices amplios que ya incorporan un peso relevante del metal precioso.
Semiconductores: una temática estructural más allá de la inteligencia artificial
Eduardo Escario, de VanEck, situó a los semiconductores como uno de los grandes vectores de crecimiento estructural de los próximos años. Más allá del impulso de la inteligencia artificial, explicó que se trata de una temática transversal, imprescindible para industrias como la automoción eléctrica, la defensa, la automatización industrial o la medicina.
También abordó los riesgos geopolíticos vinculados a la cadena de suministro, especialmente en Asia, aunque defendió que esa misma tensión está acelerando la inversión pública y privada en capacidad productiva y soberanía tecnológica. En su opinión, esta dinámica refuerza el potencial a largo plazo del sector. Para capturar esa oportunidad, señaló a los ETF como una herramienta útil para diversificar la exposición dentro de una temática con gran recorrido, aunque también con episodios de volatilidad.
Conclusión
En conjunto, la conferencia dejó una idea clara: en un entorno de mayor complejidad macroeconómica y geopolítica, la diversificación ya no consiste solo en repartir entre activos tradicionales, sino en incorporar nuevas temáticas con lógicas distintas entre sí.
Bitcoin, oro y semiconductores representan tres formas diferentes de abordar el riesgo, la protección y el crecimiento dentro de una cartera.
Puedes ver la conferencia Multigestora completa aquí: