“La historia no se repite, pero rima”. La disrupción tecnológica con la Inteligencia Artificial, un entorno macroeconómico complejo y un cambio en la política de tipos de interés está generando paralelismos notables entre la situación actual y la frenética era de finales de los años 90 con la disrupción tecnológica de Internet.
A finales de la década de 1990, el mundo crecía económicamente, la inflación era baja y el mercado laboral estaba fuerte, con una tasa de desempleo en Estados Unidos por debajo del 5%. Este período de bonanza económica, a menudo denominado la "Nueva Economía", estuvo impulsado en gran medida por el optimismo que rodeaba a la revolución de Internet. La disrupción tecnológica de Internet y los nuevos modelos de negocio generaron una euforia inversora que llevó a la bolsa, especialmente al NASDAQ, a una subida en apenas un año y medio del +260%.
El paralelismo más evidente entre ambas épocas reside en la irrupción de una tecnología con un potencial transformador masivo. A finales de los 90, fue la expansión de Internet lo que capturó la imaginación del mundo y de los mercados. Empresas con un ".com" en su nombre, a menudo con pocos o ningún ingreso, alcanzaron valoraciones astronómicas basadas en la promesa de un futuro digital.
Tecnología, tipos de interés y mercados: ecos del pasado en el presente
Hoy, la inteligencia artificial, y en particular la IA generativa, ocupa ese mismo lugar en el imaginario colectivo. El lanzamiento de herramientas como ChatGPT ha desatado una ola de entusiasmo e inversión, con empresas de todos los sectores buscando integrar la IA en sus operaciones. El frenesí es evidente, con valoraciones de startups de IA que se disparan y gigantes tecnológicos que destinan miles de millones al desarrollo de esta tecnología. Al igual que con Internet, la narrativa predominante sostiene que la IA revolucionará la productividad, creará nuevos mercados y cambiará fundamentalmente la forma en que vivimos y trabajamos.
La política monetaria de los bancos centrales también ofrece un interesante punto de comparación. A mediados de la década de 1990, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) subió los tipos de interés para controlar la inflación. Sin embargo, a finales de la década, en el apogeo del boom de las puntocom y ante la crisis financiera asiática de 1997 y el colapso del fondo de cobertura Long-Term Capital Management en 1998, la Fed optó por recortar los tipos para proporcionar liquidez a los mercados y evitar una recesión. Esta inyección de dinero fácil fue vista por muchos como un catalizador que infló aún más la burbuja especulativa.
El 17 de septiembre de 2025, la Reserva Federal recortó los tipos de interés. Este movimiento, que responde a un mercado laboral que empieza a debilitarse, recuerda a la decisión de la Fed en 1998 de relajar la política monetaria en medio de un entorno de mercado también razonablemente positivo.
Si bien los paralelismos son innegables, también existen diferencias cruciales. Las valoraciones actuales, aun siendo altas, no están ni de lejos en las valoraciones a las que llegó el Nasdaq en el año 2000 de 200xPER.

¿Se puede repetir una burbuja en 2025?
Existe un escenario macroeconómico, fiscal, monetario y de revolución tecnológica que favorece la creación de burbujas. Estas tienden a ampliarse hasta estallar cuando los bancos centrales comienzan a endurecer su política monetaria, un escenario que parece lejano hoy en día. Antes de que eso ocurra, los rendimientos pueden ser extraordinarios, especialmente en los activos que lideran el ciclo.
Quizás, el término acuñado por Alan Greenspan en 1996 de "exuberancia irracional" durante el boom de las puntocom, podría volver a manifestarse de nuevo con el sector de la IA en unos meses.