La evolución de los mercados durante este 2025 ha estado marcada por las políticas arancelarias de Donald Trump, especialmente en abril, cuando dio a conocer las tarifas que quería implementar y que implicaban un impacto en el crecimiento global. Posteriormente, a medida que se iban conociendo los diferentes acuerdos comerciales con aranceles más bajos a los inicialmente anunciados, esta preocupación fue disminuyendo.
La mayor visibilidad de estos aranceles, además de las políticas fiscales expansivas tanto en Estados Unidos como en Europa y el giro más acomodaticio de los bancos centrales, ante una menor inflación, ha provocado que los inversores recuperen el apetito por el riesgo, especialmente hacia las compañías vinculadas a la inteligencia artificial, que han seguido liderando los mercados gracias a un crecimiento sólido de beneficios y a la expansión de sus CAPEX.
En renta fija, el año también ha sido positivo en términos generales, gracias a las bajadas de tipos realizadas por los distintos bancos centrales, en busca de impulsar el crecimiento en sus economías a medida que la inflación ha ido remitiendo. Hay que destacar especialmente el estrechamiento de spreads que se ha producido en los bonos corporativos tanto de grado de inversión como High Yield, y que ha propiciado un efecto positivo en la rentabilidad de los fondos de renta fija corporativos.
La tenencia en una cartera, tanto de fondos de renta fija como de renta variable en términos generales, ha supuesto un efecto positivo en términos de rentabilidad para cualquier inversores en este 2025. No obstante, conviene matizar que el comportamiento del dólar (se ha depreciado un 12 % frente al euro en el año) ha sido un lastre para quienes mantenían inversiones en esta divisa, reduciendo parte de las ganancias. Como ejemplo, el S&P 500, que a 8 de diciembre presentaba una rentabilidad del 16,4 % en dólares, quedaba reducida al 3,5 % en euros.
Rentabilidad por categorías Morningstar
| Categoría Morningstar | Rentabilidad en euros |
|---|---|
| RV Metales Preciosos | 131% |
| RV España | 40% |
| RV Latinoamérica | 35% |
| RV Servicios Financieros | 28% |
| RV Europa Grande Cía. Valor | 23% |
| RV Tecnología | 14% |
| RV Global Mercados Emergentes | 14% |
| RV Europa Grande Cía. Blend | 12% |
| RV Eurozona Pequeñas Cías. | 10% |
| RV Infraestructuras | 5% |
| RF High Yield Global | 5% |
| RF € Corporativa Corto Plazo | 3% |
| RV US Grande Cía. Blend | 3% |
| RF € Corporativo | 2% |
| € Mercado Monetario | 1% |
| RF Gobierno € | 1% |
| RV US Pequeñas Cías. | -4% |
| USD Mercado Monetario | -7% |
| RV India | -15% |
*Clasificación EAA Morningstar a 12/12/2025. Rentabilidades expresadas en euros.
A pesar de la sólida evolución que han mostrado los mercados en 2025, las perspectivas para 2026 siguen siendo positivas. El crecimiento económico continúa mostrando resiliencia, los beneficios empresariales mantienen una tendencia favorable y los bancos centrales avanzan de forma gradual hacia un entorno monetario menos restrictivo.
No obstante, tras un ejercicio de fuertes revalorizaciones, es razonable esperar un repunte de la volatilidad y una normalización de las rentabilidades esperadas. La sensibilidad de los mercados a los ajustes en expectativas de tipos, a la evolución de la inflación subyacente y a los riesgos geopolíticos podría traducirse en una mayor dispersión de resultados entre regiones, sectores y estilos de inversión.
De cara a 2026, mantenemos una visión constructiva sobre la renta variable, pese a que las valoraciones en algunos segmentos del mercado se sitúan en niveles exigentes.
La tecnología seguirá siendo uno de los principales motores de generación de valor. Su carácter transversal, presente en sectores como industria, finanzas o salud, la mantiene como un elemento clave para la productividad y la adopción de soluciones vinculadas a la inteligencia artificial.
Asimismo, las compañías de calidad, que han mostrado un comportamiento relativo más débil en 2025, cuentan con fundamentos sólidos, menor beta y un perfil defensivo que debería permitirles recuperar tracción. Dentro de este grupo, destacan los sectores de consumo y salud, especialmente este último, ante una mayor visibilidad regulatoria y arancelaria.
Mantenemos también una opinión favorable sobre la electrificación de la economía y la infraestructura energética. El crecimiento de la demanda derivado del despliegue de la IA implica un ciclo de inversión prolongado en suministro, transmisión y almacenamiento, con un potencial significativo a medio plazo.
Por último, seguimos positivos en mercados emergentes, tanto en renta fija como en renta variable. La debilidad del dólar beneficia a estas economías, con elevados niveles de endeudamiento en esta divisa, y que además han aplicado políticas monetarias y fiscales prudentes.
En renta fija, mantenemos una visión favorable con preferencia por los plazos cortos, ante la presión que pueden sufrir los tramos largos por las políticas fiscales expansivas en EE. UU. y Europa. Seguimos apostando por los bonos corporativos de grado de inversión, asumiendo que los diferenciales actuales son ajustados, pero sin prever ampliaciones significativas, especialmente en la parte corta de la curva.