La Cartera Dividendo está firmando un ejercicio muy sólido en 2026. El 28 de septiembre acumula una rentabilidad del +17,6%, dividendos incluidos, frente al +14,2% de su índice de referencia, compuesto por un 90% de IBEX 35 y un 10% de PSI 20.
Es decir, la cartera supera al mercado en +3,5 puntos porcentuales en un año especialmente exigente para la renta variable.
Y lo más relevante no es solo la rentabilidad obtenida. La cartera ha logrado este comportamiento con menor volatilidad que su benchmark y sin cerrar ni una sola sesión del año en rentabilidad acumulada negativa.
Cinco claves de la Cartera Dividendo
El primer punto es la rentabilidad en términos absolutos. La Cartera Dividendo acumula un +17,6% en 2026, dividendos incluidos, frente al +14,2% de su benchmark, compuesto por un 90% de IBEX 35 y un 10% de PSI 20. Esto supone un diferencial de +3,5 puntos porcentuales.
El segundo es la resiliencia en los momentos de tensión. Durante el shock de marzo por el conflicto de Irán y la amenaza sobre el Estrecho de Ormuz, el índice de referencia llegó a perder un 2,5% en el año, el 20 de marzo. La cartera, en cambio, se mantuvo en positivo y no ha cerrado ni una sola sesión de 2026 con rentabilidad acumulada negativa.
El tercero es la consistencia. La cartera ha ido por delante del índice en 179 de las 188 sesiones del año, lo que equivale al 95% de las jornadas. Además, alcanzó un diferencial máximo de +8,1 puntos porcentuales el 24 de abril y lo hizo con menor volatilidad: 14,8% anualizada frente al 16,3% del benchmark.
El cuarto es la aportación de la gestión activa. De las 18 posiciones que han pasado por la cartera, 13 cierran con rentabilidad positiva. Las mayores contribuciones proceden de CIRSA, con un +38,1%; Enagás, con un +30,3%; Rovi, con un +15,9%; Colonial, con un +15,1%; y Santander, con un +14,0%. Las posiciones ya cerradas aportan +12,8 puntos porcentuales de la rentabilidad total.
Y el quinto es la trayectoria acumulada. Desde el inicio de 2023, la Cartera Dividendo acumula un +136,8%, frente al +128,2% del benchmark. La diferencia es de +8,6 puntos porcentuales, con una rentabilidad anualizada del 25,9% frente al 24,7% del índice. Además, suma cuatro ejercicios consecutivos en positivo y tres de cuatro por encima del benchmark.
Un año difícil para invertir
2026 no ha sido un año cómodo para los mercados. La guerra en Oriente Próximo, el crudo por encima de los 100 dólares, las tensiones en el Estrecho de Ormuz y la presión al alza de las rentabilidades de la deuda han generado episodios relevantes de volatilidad.
En marzo, durante el momento de mayor tensión, el índice de referencia llegó a perder un 2,5% en el año. La Cartera Dividendo, en cambio, se mantuvo en positivo.
Este comportamiento refleja precisamente lo que buscamos en una cartera de dividendo: participar de las subidas, pero también ofrecer mayor resistencia en los momentos de caída.
Dividendos, selección y gestión activa
La rentabilidad de la cartera no se explica por una sola compañía ni por una apuesta puntual. Se ha construido con una combinación de dividendos recurrentes, selección de valores y rotación disciplinada.
En lo que va de año, 13 de las 18 posiciones que han pasado por la cartera han cerrado o se mantienen con rentabilidad positiva. Además, las posiciones ya vendidas han aportado +12,8 puntos porcentuales de la rentabilidad total.
Entre las principales contribuciones destacan CIRSA, con una rentabilidad del +38,1% durante su periodo en cartera; Enagás, con un +30,3%; Rovi, con un +15,9%; Colonial, con un +15,1%; y Santander, con un +14,0%.
También han contribuido de forma positiva posiciones actualmente en cartera como BBVA, Puig, Sabadell o Sacyr.
El dividendo como colchón
En un entorno de mercado exigente, el dividendo ha vuelto a demostrar su valor. Los dividendos cobrados han aportado aproximadamente 3,2 puntos porcentuales a la rentabilidad del año.
Este flujo recurrente actúa como un colchón adicional y ayuda a explicar parte de la menor volatilidad de la cartera frente al índice de referencia.
Pero la clave no está solo en comprar compañías con dividendo. Está en seleccionar valores con potencial, controlar los riesgos y saber rotar cuando el mercado ya ha recogido buena parte del recorrido.
Una trayectoria que se consolida
El buen comportamiento de 2026 se suma a una trayectoria positiva desde 2023.
Desde el cierre de 2022, la Cartera Dividendo acumula una rentabilidad del +136,8%, frente al +128,2% de su índice de referencia. Además, ha cerrado en positivo los cuatro ejercicios del periodo y ha batido al benchmark en tres de ellos.
En 2026, la cartera ha ido por delante del índice en 179 de las 188 sesiones del año, lo que equivale al 95% de las jornadas.
Nuestra visión
En un mercado marcado por tipos altos, petróleo caro y tensiones geopolíticas, la Cartera Dividendo ha demostrado que una estrategia basada en dividendos puede ser mucho más que una propuesta defensiva.
La combinación de rentas recurrentes, selección de compañías y gestión activa ha permitido batir al mercado, reducir volatilidad y consolidar una trayectoria positiva desde 2023.
En resumen, la Cartera Dividendo no busca únicamente invertir en valores que reparten dividendos. Busca construir una cartera capaz de generar rentabilidad, resistir mejor en los momentos complicados y adaptarse al entorno de mercado con disciplina.