Boston Scientific ha presentado unos resultados sólidos en el primer trimestre de 2026, con ventas de 5.200 millones de dólares y un beneficio por acción ajustado de 0,80 dólares. Sin embargo, el foco del mercado no ha estado tanto en las cifras trimestrales como en el reajuste de expectativas para el conjunto del año.
La compañía ha rebajado su previsión de crecimiento orgánico al 6,5%-8%, frente al 10%-11% anterior, y su guía de BPA ajustado a 3,34-3,41 dólares.
Este ajuste ha tenido impacto en la cotización, aunque conviene ponerlo en contexto: la compañía sigue creciendo, opera en mercados estructuralmente atractivos y, tras la revisión de expectativas, se sitúa en niveles de valoración más interesantes.
¿Qué hay detrás del ajuste?
Los principales factores que explican la revisión del guidance son tres.
Por un lado, WATCHMAN muestra una desaceleración en determinados procedimientos, aunque sigue siendo una franquicia relevante para la compañía. Por otro, electrofisiología creció con fuerza en el primer trimestre, pero la presión competitiva está siendo superior a la esperada.
Finalmente, urología ha mostrado un comportamiento más débil, afectado por competencia, especialmente en China, y por algunas disrupciones internas.
Aun así, el nuevo guidance puede interpretarse como una base más prudente. Al rebajar las expectativas, Boston Scientific reduce el riesgo de nuevas decepciones y se da margen para reconstruir la confianza del mercado si ejecuta correctamente durante los próximos trimestres.
Una tesis que sigue siendo constructiva
Pese al ajuste, la tesis de inversión sigue teniendo sentido. Boston Scientific opera en mercados de tecnología médica con crecimiento estructural, apoyados por el envejecimiento de la población, la innovación en dispositivos mínimamente invasivos y la mayor demanda de soluciones cardiovasculares, neurológicas y quirúrgicas.
La compañía mantiene, además, varios catalizadores relevantes. Entre ellos, el buen comportamiento de áreas como ICVT e IO&E, el lanzamiento de nuevos productos como FARAPULSE o FARAFLEX, y la adquisición de Penumbra, que refuerza su cartera de dispositivos cardiovasculares y neurovasculares.
A esto se suma un programa de recompra de acciones de 4.000 millones de dólares, que puede interpretarse como una señal de confianza del equipo gestor en el valor de la compañía y en su capacidad de generación de caja.
Valoración y riesgos
Tras la revisión de expectativas, varios analistas mantienen una visión positiva sobre el valor, destacando que el ajuste puede ayudar a estabilizar la acción y ofrecer un punto de entrada más atractivo si la compañía recupera la confianza del mercado.
Los riesgos, en todo caso, siguen presentes. Habrá que vigilar posibles retrasos en lanzamientos de producto, riesgos regulatorios o de reembolso, mayor presión competitiva en WATCHMAN y electrofisiología, así como el impacto del entorno macroeconómico o de posibles aranceles.
Conclusión
El “reset” de expectativas es negativo en el corto plazo, pero puede ser un ajuste necesario para construir una base más sólida. Boston Scientific sigue combinando crecimiento estructural, pipeline de producto, disciplina en costes y uso activo del capital, tanto vía adquisiciones como recompras.
No es una recomendación personalizada de inversión. En Renta 4 tenemos acciones de Boston Scientific en el fondo Renta 4 EE.UU. Acciones, con una ponderación aproximada del 1,3%, y en Renta 4 Activos Globales, con una ponderación aproximada del 0,3%.
No es un top pick de cartera, pero si mantenemos posición es porque creemos que la compañía vale más y puede recuperar si ejecuta bien su plan.