Opinión

Se alinean todos los astros

Juan Carlos Ureta

Presidente Ejecutivo

En la cuarta semana de subidas consecutivas de las Bolsas americanas, el Dow Jones ha superado por primera vez en su historia los 34.000 puntos, el Nasdaq los 14.000 puntos y el S&P tiene ya a la vista los 4.200 puntos tras haber roto al alza hace no muchas sesiones los 4.000.

Todos estos impresionantes datos serían noticia si no fuese porque ya nos estamos acostumbrando a la sucesión de récords y máximos históricos como si fuese lo normal. Pero esa ya casi rutinaria subida de las Bolsas y de los activos de riesgo no debería hacernos olvidar lo extraordinario de los movimientos que estamos viviendo en los mercados desde que en abril de 2020 se tomaron medidas monetarias contundentes para contrarrestar los efectos de la pandemia, y desde que a principios de noviembre del pasado año se aprobaron las primeras vacunas.

La semana pasada, además de los mencionados récords en los índices americanos, hemos visto como el dogecoin, la criptomoneda que empezó casi de broma, se disparaba un 400% tras un tuit de Elon Musk. Hemos visto también al bitcoin rozar casi los 65.000 dólares y, sobre todo, hemos visto como Coinbase, la mayor Bolsa no oficial de criptoactivos (con permiso de Binance) superaba en su primer día de cotización bursátil los cien mil millones de dólares, una capitalización superior a la de la Bolsa de derivados de Chicago (CME) o a la de ICE, la dueña de la Bolsa de Nueva York.

Son fenómenos de creación de valor que, sencillamente, se mueven a una escala a la que no estamos acostumbrados y que nos obligan a preguntarnos una y otra vez si hay algo en ese planeta paralelo de los criptoactivos que se nos está escapando.

Pero, volviendo a las Bolsas tradicionales, lo cierto es que la semana pasada todos los astros se alinearon en favor de las subidas.

En primer lugar, los datos económicos. Las ventas minoristas de EE.UU. en marzo subieron un 9,8% superando con mucho el 6,1% de consenso. Además, las peticiones semanales de desempleo bajaron a 576 mil, frente a pronóstico de 700 mil. Es el menor nivel de peticiones de desempleo desde que empezó la pandemia en marzo 2020.

Por si fuera poco, el dato de inflación americana en marzo también gustó a los mercados. Aunque subió algo más de lo previsto, el 2,6% en términos anuales, que supone la mayor subida anual desde agosto de 2018, los inversores recibieron bien el dato, al considerar que el fuerte incremento del precio de la gasolina explica en buena medida la subida del IPC y que por ello la inflación subyacente está contenida.

De hecho, el tipo de interés del T Bond se relajó inmediatamente tras el dato e incluso el jueves, tras publicarse los ya mencionados datos de ventas minoristas y de peticiones de desempleo, llegó a estar en el 1,52% frente al 1,75% de principios de abril. Buen crecimiento e inflación moderada es el sueño dorado de las Bolsas, la famosa "goldilocks economy".

En segundo lugar, los resultados. Los primeros han sido, como siempre, los de los Bancos americanos y no son buenos, sino buenísimos. JP Morgan ha ganado cinco veces más en el primer trimestre que en el mismo periodo del año anterior, al liberar una importante parte de las provisiones hechas para la pandemia gracias a la mejora de la economía. Goldman Sachs ganó seis veces más, ayudada también por la banca de inversión y por los mercados de capitales además de haber reducido provisiones. Wells Fargo, por razones similares presentó los mejores resultados trimestrales de su historia, ganando siete veces más que hace un año. Y lo mismo Citigroup, Bank of America y Morgan Stanley, todos batiendo estimaciones de los analistas. En el sector de gestión de activos, el líder mundial, Black Rock, ha ganado en el primer trimestre un 16% más que el año pasado.

En tercer lugar está lo que la semana pasada llamábamos el gran cambio de paradigma en la política económica, propiciado por Biden e inspirado por Janet Yellen. El nuevo paradigma del gasto público ilimitado parece imparable, y hace pensar en una sucesión de estímulos fiscales sin precedentes, financiados por la generosa política monetaria de la Fed. La presión para que el modelo se traslade a Europa es obvia, y es una presión difícil de resistir.

La combinación de todos esos factores (crecimiento, relajación de los tipos de interés, buenos resultados empresariales, nuevo paradigma de estímulos fiscales) ha dado lugar a subidas semanales de entre el 1% y el 2% en casi todos los índices europeos (el Ibex, lastrado por la banca, ha sido la excepción ) y americanos, y en el MSCI de Bolsas emergentes. Sin embargo, llama la atención la falta de empuje del Nikkei estas últimas semanas y más aún la debilidad de la Bolsa China. El Shanghai Composite cae un 1,3% en lo que va de año tras recortar un 0,7% esta última semana, tal vez porque el crecimiento del primer trimestre, un 18,3%, ha sido inferior a las previsiones, y porque el dato de exportaciones de marzo quedó también algo por debajo de las estimaciones.

La sensación es que estamos en una versión renovada del modelo de abril del pasado año, con los estímulos fiscales de Biden (la "bidenomics") impulsando sobre todo a las Bolsas americanas, y con la expectativa de que la zona euro siga el ejemplo. A la vez, una parte de la enorme liquidez inyectada a los mercados se deriva hacia activos de mayor riesgo, como Tesla, que ha subido casi un 10% la semana pasada, o como los criptoactivos, dando lugar a fenómenos tan llamativos como la valoración dada por la Bolsa a Coinbase o la subida espectacular de una criptodivisa de tan dudoso valor como el dogecoin. La sombra de Gamestop y de los foreros de Reddit asoma de nuevo.

Esta próxima semana hay reuniones del BCE y del Banco central chino (People?s Bank of China) pero en el lado "macro" la mirada estará puesta en el tipo de los bonos del Tesoro americano a diez años (T bond) y también en los PMIs adelantados de abril que irán publicándose estos días.

En el lado "micro" hay numerosos e importantes resultados empresariales como los de Netflix, Procter&Gamble, Johnson&Johnson, American Express o Credit Suisse, entre otros.

Con el Vix en niveles muy bajos (16,25) y con señales de que el apetito extremo por el riesgo ha vuelto (dogecoin, Coinbase...) seguiríamos pensando más bien, aun a riesgos e equivocarnos, en un descanso o incluso en una recogida de beneficios por los inversores, pero la nueva administración americana parece tener una fijación con las subidas bursátiles incluso mayor de la que tenía el anterior presidente Donald Trump.

Juan Carlos Ureta Domingo
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