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Récords a cámara lenta

JUAN CARLOS URETA
09 octubre 2017

La extraordinaria fortaleza de las Bolsas a la que aludíamos la semana pasada se ha mantenido también estaprimera semana de octubre, al menos en lo que a las Bolsas americanas y alemana se refiere.

El pasado jueves tanto el Dow Jones como el S&P cerraban al alza, marcando seis récords históricos consecutivos, uno detrás de otro, algo no visto desde hace más de veinte años, concretamente desde junio de 1997. No es de extrañar que ese mismo día el presidente Trump proclamase de manera eufórica en uno de sus tweets que "la Bolsa bate récords, el paro está en mínimos de dieciséis años y el ánimo empresarial está en máximos de las últimas décadas".

Puede haber un poco de exceso y "autobombo" en esas palabras de Trump, pero lo cierto es que el viernes, pese al mal informe de empleo de septiembre (se destruyeron 33.000 puesto de trabajo) el Dow Jones tan solo cayó un 0,01% y el S&P un 0,1%, caídas casi simbólicas y más aún tras haber batido los días previos seis máximos de todos los tiempos. Es verdad que la destrucción de empleo en septiembre parece puntual, ya que se debe, al menos en parte, al efecto de los diversos huracanes que han asolado Estados Unidos, y es también verdad que, incluso con ese dato, el paro en EE.UU. ha bajado al 4,2% y el salario medio por hora sube el 2,9%. Pero no deja de llamar la atención que, tras la espectacular escalada de los índices americanos, no aparezca el más mínimo síntoma de "mal de altura".

Esa exhibición de fuerza bursátil ha tenido apoyo, esta última semana, en los buenos datos económicos publicados. El ISM manufacturero americano de septiembre, conocido el pasado lunes, se situó por encima de los 60 puntos, por primera vez desde 2004, y el ISM de servicios, publicado el pasado miércoles, arrojó el mejor dato desde agosto de 2005, situándose en 59,8 puntos. A la vez la Casa Blanca ha presentado ya su plan de rebaja de impuestos y, aunque le queda un largo trámite parlamentario hasta ser aprobado, los mercados vuelven a tener fe en que al final las empresas pagarán menores impuestos y tendrán por tanto más beneficios. El broche lo puso el FMI al decir, en su reunión de otoño en Nueva York, que estamos en el mejor momento de crecimiento económico de toda la década.

Al final las subidas semanales de los índices americanos no han sido muy fuertes (S&P +1,2% en la semana, Russell +1.3%, Nasdaq +1,4% Dow +1,6%) pero lo llamativo es la continuidad de las subidas, acumulando, cada día un poco más de beneficio, a cámara lenta pero de forma muy sostenida y constante.

Las buenas noticias no han sido solo americanas. El informe Tankan de Japón arrojó el pasado lunes su mejor cifra de los últimos años y los PMI de la zona euro han sido buenos, aunque no tanto como los americanos. Por ello, el Nikkei ha subido un 1,6% en la semana y acumula ya un +8,2% en lo que va de año y en Europa en general hemos visto subidas en las Bolsas, con la consabida excepción de nuestro Ibex, impactado ya de lleno por la situación de Cataluña, y del Mib italiano (Italia y sus Bancos empiezan otra vez a estar en el punto de mira, Unicredit ha caído el 3,9% en la semana e Intesa el 2,1%). El Dax ha subido un 1% en la semana, muy impulsado por las empresas automovilísticas (BMW +5,5% en la semana, Volkswagen +3,2% y Daimler +3%) y las Bolsas francesa y holandesa medio punto porcentual.

La situación de las Bolsas americanas y alemana entra dentro de lo que los analistas técnicos llaman "subida libre", una fase en la que las subidas se auto alimentan, generando una sensación de que nada ni nadie puede detener la espiral alcista, el "bull market forever". La historia nos demuestra que esa sensación no es real, pero también que las alzas pueden prolongarse mucho más tiempo de lo que la racionalidad y los fundamentos podrían justificar. En ese contexto de euforia de nada valen las palabras de quienes advierten de los excesos alcistas y de las posibles burbujas. Esta última semana se han unido a esas advertencias el premio Nobel de economía Robert Shiller, la directora del FMI, Christine Lagarde, y el todavía, aunque ya por poco tiempo, Ministro de Economía alemán Wolfgang Schauble, quien en una entrevista en Financial Times muestra preocupación por los efectos de las políticas monetarias ultra expansivas. Son voces que quedan ahogadas en la vorágine alcista.

Ahora bien, en todo mercado alcista, y lo mismo sucede en este, hay acciones o categorías de acciones que se quedan atrás, por no estar de moda. Si miramos los índices sectoriales europeos vemos como los de distribución "retail", telecomunicaciones, petróleo y gas y medios de comunicación (media) están en negativo en el año y si vemos empresas concretas podemos observar como compañías como Ahold, Carrefour, H&M, Inditex, Total, Eni, Unibail, BT o Telecom Italia, experimentan caídas notables desde el inicio de año, pese a ser un buen año bursátil en general. Podríamos también hablar de algunas compañías de materias primas o industriales, o del oro, que, como activo refugio ante la inseguridad, ha quedado relegado en medio de la euforia reinante.

Son solo ejemplos, y no recomendaciones de compra, ya que la selección concreta de activos a comprar corresponde a los gestores, pero lo que nos indican esos ejemplos es que siempre, incluso en épocas de euforia, hay activos que se quedan atrás y que pueden ser atractivos.

Por esto es interesante seguir muy de cerca estos días la Bolsa española. Evidentemente lo que está pasando en Cataluña genera una gran incertidumbre. Evidentemente a corto plazo las cosas pueden empeorar aún más y la Bolsa española puede bajar más. Pero finalmente habrá una solución y una normalización, de una u otra forma, entre otras cosas porque en el marco europeo no cabe otra opción, no cabe un cambio de "status quo" muy radical que desestabilice al conjunto de la zona euro. Y por ello pensamos que se van a generar oportunidades de comprar buenas empresas a buenos precios, aunque a corto plazo bajen más.

Esta semana, además de publicarse las actas de la última reunión de la Fed, empieza la temporada de resultados, con los grandes bancos americanos (JP Morgan, Citi, Bank of America, Wells Fargo) y otras grandes compañías dando sus números del tercer trimestre. Los beneficios son, junto a los tipos de interés, la materia prima de la Bolsa y son los beneficios y los tipos de interés los que van a determinar el curso del final del año bursátil.

En general, tras el inicio alcista del trimestre, seríamos cautelosos con incrementar la cartera en estos niveles de máximos anuales y máximos históricos en los que están muchas acciones y muchas Bolsas. Por ello la recomendación general es subir los niveles de liquidez aprovechando los récords bursátiles allá donde se están produciendo.

Pero, sin perjuicio de lo anterior, la labor del buen gestor es buscar las oportunidades en cada momento y en cada mercado, y pensamos que esas oportunidades se van a ver a lo largo de los próximos días y semanas.


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