Opinión

Las 'Big Tech', Biden y la Fed no pueden con las altas valoraciones

Juan Carlos Ureta

Presidente Ejecutivo



En la cuarta y última semana de abril, las Bolsas han continuado la fase de descanso, alto en el camino y recogida de beneficios que ya habían iniciado la semana anterior, y lo han hecho pese al triunfalismo y los nuevos planes de estímulo de Biden en su discurso ante el Congreso de los cien primeros días, y pese a los espectaculares resultados publicados por las cinco grandes tecnológicas, que han superado las estimaciones.

Es bastante llamativo que, con ese contexto de fondo y con la Fed reafirmando el pasado miércoles que su política ultra expansiva continuará por tiempo indefinido el S&P haya quedado plano y el Dow Jones y el Nasdaq hayan bajado respectivamente el 0,5% y el 0,4% en la semana. Al resto de las Bolsas no les ha ido mucho mejor. El Eurostoxx y el Dax han bajado casi el 1% en la semana, el Nikkei el 0,7%, el Shanghai Composite el 0,8% y el MSCI de Bolsas emergentes en dólares el 0,4%. Un comportamiento bastante mediocre del que solo se ha salvado nuestro Ibex, impulsado por los Bancos y los valores cíclicos de "reapertura" como Meliá o Merlin.

Para situar en contexto ese comportamiento mediocre de los principales índices bursátiles, conviene dar algunas referencias. En primer lugar, están los resultados empresariales, que en general han seguido batiendo las estimaciones de los analistas, con las grandes tecnológicas como protagonistas al haber disparado su beneficio en el trimestre.

Tesla anunció el lunes que había multiplicado por veintisiete veces sus beneficios del mismo periodo del 2020 pese a lo cual la reacción de la cotización fue caer un 4% en la sesión del martes. El martes Microsoft anunció que sus ingresos subieron un 19% en el primer trimestre y su beneficio un 31% pero la cotización recortó en el mercado fuera de hora más de un 3%. Alphabet/Google corrió mejor suerte al anunciar que había subido ingresos en un 34% y beneficios un 106% ya que sus acciones subieron un 4,6%. El miércoles tras el cierre Apple batió previsiones con una subida de ingresos de un 54% y además aprobó un amplio plan de recompra de acciones de noventa mil millones de dólares y subió "after hours" hasta un 4% aunque luego aflojó un poco. Facebook también batió ampliamente las estimaciones, subiendo su facturación un 48% y duplicando su beneficio, y lo mismo Amazon, que el jueves anunció que había más que triplicado sus beneficios en el primer trimestre, y eso que ya el año pasado se había empezado a beneficiar del confinamiento en el primer trimestre.

Son cifras muy espectaculares y, pese a las pequeñas decepciones de Twitter o Spotify que no lograron avanzar adecuadamente, confirman una temporada de resultados mejor de lo que se esperaba.

En segundo lugar, está el discurso de Biden ante el Congreso con motivo de sus cien primeros días. Un discurso triunfalista, en el que presentó su desaforada política de gasto público como un "punto de inflexión" en la economía norteamericana, aprovechando para añadir un nuevo programa a los dos ya conocidos. Así, además del programa de 1,9 billones de dólares aprobado en marzo, y del de 2,2 billones para infraestructuras que ya está en marcha, Biden propone ahora un tercer programa por 1,8 billones para ampliar las prestaciones sociales. De esta forma los programas de la era Biden suman ya seis billones en cuatro meses, casi un treinta por ciento del PIB, un cambio de escala impresionante, muy del gusto de la actual Secretaria del Tesoro, Janet Yellen. No es de extrañar que Wall Street haya premiado a Biden con el segundo mejor estreno bursátil de un nuevo presidente en la historia, solo superado por Kennedy en los años sesenta del pasado siglo.

En tercer lugar, está la Fed, que el miércoles pasado se afanaba en ratificar sus políticas ultra expansivas, para que a nadie le quede ninguna duda. Powell mostró un optimismo cauto en su discurso para justificar esa continuidad de los apoyos monetarios en una economía que ya parece despegar. Lo que significa que la Fed, el BCE y el Banco de Japón seguirán inyectando los trescientos mil millones de dólares al mes que actualmente inyectan, aunque la economía despegue.

En cuarto y último lugar están los datos que muestran una gran fortaleza de la economía norteamericana, que todo indica sustituirá este año a la china como motor del crecimiento global. El jueves supimos que el PIB americano creció en el primer trimestre el 6,4% frente a 6,1% estimado, impulsado sobre todo por el consumo y Jamie Dimon, presidente del mayor Banco americano, JP Morgan, afirmaba hace unos días que "la economía norteamericana cuenta con un potencial de crecimiento extremadamente robusto durante muchos años"

Todos estos datos han sido recibidos por la Bolsa, sin embargo, con cierta frialdad, como lo muestran los datos de evolución semanal de los principales índices que antes comentábamos y la pregunta es ¿qué está pasando?

Hay dos explicaciones plausibles. La primera es que las Bolsas se han anticipado mucho a la reactivación y por tanto los buenos datos y el crecimiento ya están descontados en las altas valoraciones alcanzadas. La subida ha sido extraordinaria, y ha llevado la capitalización de Apple por encima de dos billones de dólares y la de varias grandes tecnológicas por encima de uno. Desde esta óptica lo que estaríamos viendo no pasaría de ser, como decíamos al principio, un alto en el camino, una corrección pasajera e incluso saludable.

Otra explicación, más inquietante, sería la de que los inversores están empezando a desconfiar de las medidas de estímulo como solución sostenible o incluso están empezando a sentirse incómodos con la escala que están tomando los planes de estímulo de Biden. No hay que olvidar, como antes decíamos, que los sucesivos planes de Biden llegan ya al 30% del PIB americano, una cifra descomunal, y es lógico que los ciudadanos empiecen a sospechar que habrá subida de impuestos u otros efectos colaterales.

Decíamos al terminar nuestro último comentario que lo más interesante de esta cuarta y última semana de abril era comprobar si las preocupaciones que los inversores habían mostrado ante la anunciada subida de impuestos de Biden y ante el nuevo paradigma de "gasto público sin límite" propuesto por Biden iban a más o no. La duda no se ha despejado y por tanto sigue ahí al empezar mayo y hay que esperar para resolverla.

Esta semana hay abundantes e importantes resultados empresariales y además se publica el viernes el informe de empleo americano de abril, que se espera pueda arrojar de nuevo una creación de casi un millón de puestos de trabajo. Están además los datos de comercio exterior de China de abril, que se publican también el viernes. Será importante analizarlos, tras mal dato de actividad manufacturera de abril en China que se conoció el pasado viernes.

Pensaríamos en una nueva semana tranquila para empezar mayo, con las Bolsas apoyadas en los buenos resultados, en los Bancos Centrales y en el nuevo paradigma de la "bidenomics".

Juan Carlos Ureta Domingo
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