Irse de la fiesta a tiempo

JESÚS SÁNCHEZ-QUIÑONES GONZÁLEZ - Consejero Director General
21 abril 2015
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Greenspan decía que las burbujas sólo se conocen cuando estallan. Sin desacreditar al expresidente de la Reserva Federal, siempre hay síntomas que pueden avisar de la existencia de una burbuja en un mercado concreto.

Cuando en 2006 España construía 760.000 viviendas (viviendas comenzadas a construir), tantas como Alemania, Italia y Reino Unido juntos, los indicios de la existencia de una burbuja en el mercado inmobiliario español eran evidentes. No obstante, siempre es difícil pronosticar hasta dónde se hincharán los precios en una burbuja y cuánto tiempo tardará en explotar. Mientras se sigue inflando la burbuja es complicado para los participantes en el sector mantenerse al margen. Retirarse del mercado anticipándose uno, dos o tres años al estallido de la burbuja y no participar de la fiesta durante ese periodo puede ser difícil de gestionar, sobre todo para las empresas cotizadas. Sus accionistas y los inversores en general entenderían, en el corto plazo, como un error mantenerse al margen mientras los precios siguen subiendo y las viviendas vendiéndose. Una vez estallada la burbuja reconocerán el éxito de la decisión previamente adoptada.

Analizando la burbuja inmobiliaria con perspectiva, es evidente que no podía durar un ritmo de construcción de viviendas superior a la suma de las construidas en varios países europeos con mayor población que España. Aun así, adivinar cuanto tiempo tardaría en estallar la burbuja era una incógnita.

Actualmente los síntomas de burbuja en el mercado de renta fija son evidentes. Aun así, cuánto tiempo transcurrirá hasta que dicha burbuja estalle es otra incógnita. El mercado de renta fija está intervenido por el Banco Central Europeo. Su actuación está distorsionando los precios y, en consecuencia, los tipos de interés ofrecidos por los emisores de renta fija.

Cuando estalle la burbuja de la renta fija, que estallará, comenzarán a oírse voces y análisis que mencionen la irracionalidad de la existencia de precios de las emisiones de renta fija que llevaron los tipos a negativos: pagar por prestar. Equivale a pagar a un inquilino por alquilarle una casa. En el corto plazo todo se puede explicar, pero la situación actual de la renta fija es totalmente insostenible en el medio plazo. El BCE no estará interviniendo de forma permanente en el mercado comprando bonos. La Reserva Federal compró bonos durante seis años, pero tras dicho periodo ha dejado de comprar y no tardará en subir los tipos de interés de los Fed Funds, lo que se traducirá en una subida de tipos en la práctica totalidad de los bonos soberanos norteamericanos.

En Europa el BCE lleva escasamente un mes comprando de forma intensiva bonos en el mercado (60.000 millones de euros). Su plan inicial es adquirir bonos hasta septiembre de 2016 pero dependerá de la evolución de la inflación y de las expectativas inflacionistas. Si la inflación subiera con anterioridad a dicha fecha, el BCE recortaría el ritmo de compra actual, o incluso dejaría de intervenir. Por otro lado, si la inflación y las expectativas de inflación continuaran sin repuntar, el programa de compra de bonos podría prolongarse, pero es evidente que antes o después finalizará. Cuando esto ocurra, los tipos de interés de los bonos subirán y el estallido de la burbuja de la renta fija será inevitable, si es que no ha estallado con anterioridad.

Lo mismo que ahora en 2015 cualquiera se pregunta cómo es posible que en 2006 pocas voces advertían de la existencia de una burbuja en el sector inmobiliario dadas las señales que daban las cifras de construcción de viviendas en España comparado con nuestros vecinos europeos, dentro de unos cuantos años se preguntarán que cómo es posible que no existiese en 2015 una alarma general por la existencia de una enorme burbuja en la renta fija. Los tipos de interés negativos son una muestra indudable de ello, aunque puedan prolongarse en el tiempo.

La inmensa mayoría de los participantes en el mercado de renta fija parecen no percatarse de la existencia de la burbuja existente en este mercado. O bien, intuyendo su existencia se ven forzados a participar en la "fiesta" mientras la música siga sonando. Pocos son capaces de abandonar la fiesta antes de que acabe. Las consecuencias de no retirarse a tiempo son dolorosas.


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