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Lunes 30 de agosto de 2010
MEDIDAS NO CONVENCIONALES, TAL VEZ INCLUSO INNECESARIAS

Como era de esperar, la atención de la semana se ha centrado en el discurso de Bernanke pronunciado el viernes en la convención anual de banqueros centrales en Jackson Hole. Ese discurso tuvo el efecto de poner un buen final a una semana por lo demás bastante anodina, en la que las Bolsas, como anticipábamos en nuestro anterior comentario, han logrado mantener bien los soportes del 1.050 en el futuro del S&P, del 2.600 en el futuro del Eurostoxx y del 10.000 en los futuros del Dow Jones y del Ibex.

Así, al final ha habido ligeras pérdidas semanales en las principales Bolsas, de menos del 1%, con la excepción del Nikkei, que bajó un 2%, y de nuestro Ibex, que subió un 0,5%. La dificultad para el inversor de moverse en un escenario de lento crecimiento, cero inflación, limitaciones de crédito en la economía global y ajustes pendientes tanto en la banca como en las finanzas públicas, se ha vuelto a poner de manifiesto en la estrechez de la banda en la que se mueven las Bolsas, al finalizar un agosto en el que nuestra idea inicial de mantenernos defensivos se ha demostrado totalmente acertada. Las Bolsas han caído en agosto en torno al 3%, y, frente a las voces que pronosticaban un rally de verano, ha sido bueno estar tranquilos.

Lo que hemos visto en agosto es que ha aflorado de forma muy clara el recorte de expectativas de crecimiento de la economía americana, que tuvo su colofón en la nueva revisión a la baja del PIB americano del segundo trimestre el pasado viernes, y que va más allá de lo que algunos quieren ver como un mero "summer slump". En ese contexto hay que leer el discurso de Bernanke en Jackson Hole, en el que dejó claro que la FED dispone de herramientas para estimular la actividad económica (" we have the tools, we do") pero a la vez puso en duda que esas medidas no convencionales deban adoptarse, ya que su utilización tiene, en palabras del propio Bernanke, pronunciadas el viernes, costes y riesgos asociados (" associated costs or risks of using the tool").

Esta última reflexión de Bernanke pese a que no haya recibido casi ninguna atención mediática, es, a nuestro juicio, clave, ya que la duda en un entorno prolongado de lento crecimiento, que además coincide con ajustes, reformas y desapalancamiento sostenido, es si realmente las medidas no convencionales deben o no utilizarse. Está claro que si hubiese una recaída, un double dip, esas medidas serían necesarias para evitar males mayores, pero no es ni mucho menos evidente que deba utilizarse esa misma medicina para tratar una fase de lento crecimiento.

En definitiva, el debate no gira tanto en torno a la famosa doble recaída (ese sería el debate equivocado) sino en torno a las consecuencias para la economía y para la Bolsa de un crecimiento moderado durante un periodo largo. El debate es si hay que hacer algo o no en ese contexto, y, en su caso, qué hacer. Una idea, posiblemente la mejor a estas alturas de la crisis, es no hacer nada, dejar que la economía y los mercados hagan su trabajo, y ver qué pasa. Es lo que, siguiendo a Nassim Taleb, podríamos llamar la otra Bolsa, la Bolsa alternativa, la historia de la hasta ahora Bolsa invisible, la que se mueve sin la asistencia o intervención masiva de los Gobiernos y de los Bancos Centrales. Sería bueno hacer el experimento, entre otras cosas porque el propio Bernanke, en Jackson Hole, se mostró moderadamente optimista para el 2011 y porque la medicina tiene siempre efectos secundarios.

En lo que a los mercados financieros se refiere, los malos datos de ventas de vivienda nueva y usada y de pedidos de bienes duraderos en Estados Unidos que se publicaron el martes y miércoles pasados, unidos a los nuevos problemas de la banca irlandesa, alimentaron aun más la subida de precio y la bajada de tipos de los bonos alemanes y americanos. El bund alemán llegó a tocar tipos de interés del 2,2% y el tipo del bono del Tesoro americano a diez años llegó a estar por debajo del 2,5% en una subida libre que muchos (entre otros Marc Faber, Jeremy Siegel, Tobias Levkovich, y el ya citado Nassim Taleb) consideran ya una burbuja. Es precisamente esa situación de los bonos del Tesoro a largo plazo alemanes y americanos, unida a la permanente mejora en las empresas para adaptarse a un escenario de crecimiento lento, la que nos hace ser más optimistas con la Bolsa, con las acciones.

Los platos fuertes de la próxima semana van a ser el ISM de manufacturas de la economía americana, que funciona como indicador adelantado, y el informe de empleo también de la economía americana en agosto, que siempre mueve el sentimiento inversor.

El buen cierre semanal del viernes tras las palabras de Bernanke, el buen resultado de la subasta del Tesoro irlandés el viernes, y la impresión de que el double dip se aleja para dar paso a un escenario menos drástico, aunque a nuestro juicio también complicado, de bajo crecimiento y de persistentes reformas y ajustes, nos hacen pensar en un buen fin de agosto e inicio de septiembre en lo que a las Bolsas se refiere. Si bien vemos un menor recorrido en el Ibex, tras las recientes subidas, dados los problemas macro pendientes en la economía española.


Juan Carlos Ureta
Presidente de Renta 4
 
 
 
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