Un CFD, Contrato por Diferencia, permite a los inversores participar en el movimiento de precios de los valores sin necesidad de tener en propiedad la acción subyacente.
Equivale a comprar o vender a crédito, desembolsando desde el 15% del valor de la acción subyacente.
El inversor tan sólo deberá desembolsar un porcentaje de la inversión total, en concepto de garantías y podrá beneficiarse de las fluctuaciones en el precio del subyacente.
Cuando el inversor desee cerrar su posición, obtendrá como beneficio o pérdida la diferencia entre el precio de compra y el de venta, del mismo modo que si hubiese adquirido las acciones en el mercado secundario y posteriormente las hubiese vendido o viceversa.
